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Aragón

"Nos esforzamos en recuperar campos, riegos y caminos y con la avenida lo perdemos todo"

Los vecinos de Quinto mostraron este martes su hartazgo al ver los estragos que ha dejado la riada en la huerta del municipio.

Una explotación ganadera de Quinto, este martes, todavía anegada por el agua.
Una explotación ganadera de Quinto, este martes, todavía anegada por el agua.
Guillermo Mestre

Los alrededores de la huerta de Quinto, que durante la jornada del lunes eran un hervidero de vecinos preocupados por la avenida del río Ebro, lucían este martes despejados, sin televisiones nacionales, técnicos de emergencias ni responsables políticos. Algún lugareño que se asomaba a la mota que el lunes se levantó a contrarreloj para proteger al casco urbano del agua, era todo el movimiento que se veía en la zona. Estas eran las señales de que, lo peor, había pasado ya.

La localidad recuperó este martes la rutina, de hecho se puso hasta el mercadillo de los martes. "La gente ha venido a comprar como siempre, sin perder de vista el río, pero con normalidad", explicó uno de los comerciantes, llegado desde Lécera.

En uno de los bares del pueblo, a media mañana, todos los presentes prestaban exquisita atención a las declaraciones de un agricultor navarro a una mesa de tertulia. Todos perdieron interés cuando el testimonio del hortelano cesó y comenzaron las opiniones desde el plató. "¡Estos no tienen ni idea!", espetó uno de los vecinos.

La opinión radicalmente contraria les merecía la intervención del alcalde de Quinto, Jesús Morales, este lunes en el mismo programa de televisión. Tanto en este municipio como en Pina de Ebro, fueron muchos los vecinos que se mostraron orgullosos de la entrevista que concedió el responsable municipal a una cadena nacional, el lunes a media mañana, con la audiencia que eso conlleva. "Habló muy bien. Dijo cuatro verdades", sentenció un vecino.

Morales siguió atendiendo este martes a todos los medios, mientras recibía decenas de felicitaciones por su intervención. "Nos esforzamos en recuperar los campos, los riegos y los caminos y constantemente tenemos una riada detrás de otra", resumía con impotencia.

Destrozos a la vista

La madrugada del martes en Quinto y Pina fue tranquila. Tanto los alcaldes como los vecinos estaban preparados para pasar la noche en vela por si había que evacuar las poblaciones, pero las motas que levantaron los militares de la UME, los bomberos de la DPZ y los propios agricultores de la zona, aguantaron y permitió que todos pudieran respirar aliviados. Eso sí se organizaron turnos de vigilancia de las motas, que cumplieron con su función.

Por la mañana llegó el momento de evaluar los daños. La altura del agua que anegó la huerta de Quinto bajó este martes alrededor de un metro en algunos puntos y dejó a la vista cultivos, riegos (algunos instalados en 2015, cuando se hizo una inversión global cercana a los 1,5 millones de euros), caminos y otras infraestructuras arrasados. El Ebro se ha llevado por delante varios centenares de metros en un tramo de unos dos kilómetros de la vía férrea Zaragoza-Reus entre Fuentes de Ebro y La Zaida. A la altura de Quinto, un tramo de unos 200 metros se ha quedado con las traviesas en el aire: el agua ha arrastrado el balastro y ha dejado deteriorada la plataforma.

Fuentes de la entidad pública explicaron que esta misma semana empezarán los trabajos de limpieza y reparación. De momento, los trenes de mercancías se están desviando por la línea de Lérida y los servicios de viajeros se están prestando con autobuses.

Este martes, los técnicos de ADIF estuvieron redactando los informes sobre el terreno, al mismo tiempo que los agricultores hacían lo propio con sus campos. "Vaya ruina tenéis aquí, chavales", se lamentó un operario con un vecino.

"He perdido unas 35 hectáreas que ya tenía sembradas con trigo, alfalfa y habas", calculó Antonio Uliaque, uno de los afectados por la riada. Como máximo, recuperará un 70% del total de la inversión que había hecho para la campaña porque los seguros agrarios tienen una franquicia del 30%.

"Antes de 2003, cuando el río bajaba con 2.300 m3/s ni lo notábamos y ahora, con apenas 2.000 m3/s, nos inunda todo", lamentó Uliaque a la par que insistía que la limpieza del cauce es una de las soluciones a las inundaciones que echan a perder toda la huerta de la ribera. También el recrecimiento de Yesa ayudaría. "Si pueden ir a la Luna, ¿cómo no van poder limpiar el cauce del río?", zanjó otro agricultor del pueblo.

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