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Aragón

"Esto demuestra que la mejora de Santa Bárbara no puede esperar"

Ayerbe y Murillo aceptan los trastornos por el desvío de tráfico desde Monrepós. Pero también piden que, una vez solucionado, la DGA invierta en un proyecto "serio".

Operarios dan paso alternativo a los vehículos en el puente de La Peña, el punto más conflictivo.
Operarios dan paso alternativo a los vehículos en el puente de La Peña, el punto más conflictivo.
R. Gobantes

"Pasar por esta carretera es como volver a los años 60 porque prácticamente no ha cambiado nada". Era la impresión que tenía este sábado Fernando Yarza, uno de los miles de conductores que tuvo que desviarse por el puerto de Santa Bárbara (A-132) debido al cierre de Monrepós. Viajaba desde Zaragoza a Olorón (Francia) para presentar junto al equipo de dirección y producción el documental ‘Gurs. Historia y memoria’. "Habíamos mirado la opción de ir por Navarra, pero costaba tres horas más", explicó durante una parada que hicieron junto al río Gállego para ver de cerca las aguas bravas, mientras degustaban una típica torta de Ayerbe que acababan de comprar.

Otros, sin embargo, no tuvieron tiempo de hacer turismo, como Juan Soto. Es el caso de un camionero que había tenido que tomar la A-132 para transportar mercancía desde Zaragoza a un hipermercado de Jaca. "Hay tramos de la carretera que están muy mal y me ha costado 40 minutos más que por Monrepós. A ver si lo arreglan pronto", dijo en una parada técnica muy cerca del histórico puente de hierro del pantano de La Peña, que data de 1913 y que es el punto más conflictivo de todo el trazado ya que su estrechez impide el paso de más de un vehículo pesado a la vez y el cruce de vehículos en bidireccional. Para aliviar este cuello de botella, tres operarios realizan desde el viernes labores de señalización y dan paso alternativo logrando que las esperas no lleguen al minuto. "Desde hoy –por ayer– hemos ampliado el dispositivo y a partir de ahora se regulará el tráfico durante las 24 horas", anunció el consejero de Vertebración, José Luis Soro. Asimismo, se ha reforzado el operativo de conservación con dos brigadas de carreteras que inspeccionan la vía tres veces al día para detectar posibles incidencias. Y hay dos máquinas mixtas en Salinas de Jaca y Murillo de Gállego para poder intervenir de forma inmediata.

La DGA y la Subdelegación del Gobierno también se comprometieron este sábado a reforzar la presencia de la Guardia Civil y a instalar más señales, incluso semáforos en las travesías de Murillo de Gállego y Ayerbe. El alcalde de esta última localidad, Antonio Biescas, también ha dictado un bando para pedir a los vecinos que "ante la gran afluencia de tráfico" que se prevé por la travesía estos días "extremen la precaución y usen las aceras y pasos de cebra para evitar que haya accidentes".

Pese a estos trastornos, Antonio Biescas ofrece su ayuda para "paliar los efectos porque ahora lo importante es salvar la situación". Pero también pide que una vez recobrada la normalidad, la DGA se ponga a trabajar en un "proyecto serio" de mejora de la A-132 "porque este hecho ha demostrado no puede esperar más y que tiene que estar en óptimas condiciones por si vuelve a fallar Monrepós".

De la misma opinión es Marta de Santos, la alcaldesa de Murillo de Gállego. "La mejora lleva 30 años parada, entre otras razones por la amenaza del pantano, pero espero que tras esta experiencia, que no es la primera y seguro que no será la última, se haga una reflexión porque Monrepós es competencia del Ministerio, pero la A-132 es del Gobierno de Aragón, que tiene la responsabilidad de que esta vía no solo sea una alternativa sino un eje vertebrador".

Ambos alcaldes, por otro lado, consideran que aparte de la "incomodidad" del aumento del tráfico, "siempre es bueno que más gente pase por delante de tu casa" y por ello confían en que al final también haya una repercusión económica positiva en la hostelería y el comercio de la zona.

Para invitar a que paren los viajeros, Ayerbe señalizó este sábado zonas de aparcamiento. Algunos negocios ya han notado un repunte de clientes, como la gasolinera, según su dependienta, Adela Antoni, que estos dos días ha tenido que resolver las dudas de muchos sobre el estado de la A-132 y el tiempo de viaje hasta lugares como Jaca.

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