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Aragón

Baells: del subsuelo a la inmensidad del universo

El alcalde de Baells cree que un manejo progresivo y variado de la oferta para visitantes salvará el pueblo de la despoblación y el futuro incierto que asola a los municipios pequeños.

Antonio Solana, alcalde de Baells, en el interior de la iglesia de La Asunción.
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Antonio Solano es alcalde de Baells. Un gestor de los de zapa y suela, que además ha sido carpintero de toda la vida; lleva tres legislaturas en el cargo, y dos más como teniente de alcalde. La veteranía no le ha restado un ápice de ilusión, ni de arrestos. Tiene entre ceja y ceja fomentar el turismo para levantar los ánimos (y la economía) del pueblo. "He visto cómo han progresado en otros pueblos con materia prima similar a la que tenemos en Baells, así que es cuestión de ponernos a trabajar y que se den las circunstancias apropiadas. Aquí hay sitios para escalada y senderismo, un observatorio astronómico, una casa rural con estos chicos y proyectos de otros alojamientos… ahora esperamos la famosa banda ancha, algo básico para que surjan nuevos negocios aquí. Llevamos cuatro años con la promesa de que va a llegar, pero parece que ahora sí saldrá adelante".

Antonio no teme tocar las puertas adecuadas en las altas esferas. "Tenemos varias ideas, desde hacer un campamento de verano hasta manejar el tema de la caza, que no está explotado. Así podría incluso venir gente a echar raíces; con diez parejas más, el pueblo estaría salvado. Claro, con algo de retorno de las eléctricas por el agua de los ríos que emplean en las centrales y que nacen en nuestras tierras, o un control de los madereros, todo sería mejor, por ejemplo".

Baells: del subsuelo a la inmensidad del universo

En Baells también había un muladar, del que se encargaba un vecino. "Es famoso el de Valderrobres, pero aquí también hemos tenido nuestro punto de concentración de buitres, los alimentaban con despojos cerca de la pedanía de Zurita".

El pueblo también alberga un negocio muy especial; las incubadoras de la firma Perdiz Roja de la Litera, con sede en Tamarite e instalaciones en Albelda. "El que montó el negocio en su día –comenta Antonio– puso aquí puso siete máquinas que podían sacar 105.000 huevos diarios cada una a máximo rendimiento, pero no lo manejó bien y tuvo que plegar, Ahora lo ha cogido otra y parece que lo está llevando mejor".

El entorno del observatorio astronómico situado en un montículo a las afueras de Baells es una visita escolar muy interesante, con información expresa sobre estrellas y planetas. "De abril a octubre funciona muy bien, el resto del año el tiempo no permite un uso habitual. Tenemos un cielo espectacular; ves los anillos de Saturno a la perfección. Traerlo y montarlo fue complicado, pero ha valido la pena".

Torre y señorío

Dejando el cielo aparte, a ras de tierra Baells presume de castillo-palacio. Se dice que estaba almenado y que fue la base de hasta 10.000 soldados en la expulsión de los musulmanes en toda la región. "La torre –explica Antonio– está restaurada y terminada; en agosto haremos una inauguración formal. En principio vendrá el marqués de Alfarrás, antiguo propietario, y el jefe de los archivos culturales de Cataluña. El archivo cultural personal del anterior marqués, que murió hace dos años, es de los más importantes de España, incluso del mundo; hay más de diez mil pergaminos. El marqués lo donó a la Generalitat, pero vamos a intentar conservar microfilmada una parte relativa al pueblo para exponerlo en la torre".

Baells tiene un residente ilustre con raíces locales; el joven ‘chef’ Pau Torrelles. Está arreglando una casa para hacer allá convites especiales y selectos, no más de doce personas, para mantener el control absoluto sobre la actividad. Tiene experiencia en restaurantes de primer orden en Madrid y Baleares, y en los últimos años ha estudiado in situ la cocina asiática. "Su cocina es exquisita, te sorprende con mezclas increíbles y también borda las especialidades más habituales. Y tiene sus proveedores especiales, pero guarda el secreto celosamente"., dice Antonio.

El retablo mayor de la parroquia, consagrada a Nuestra Señora de la Asunción, impresiona por su belleza. "Se restauró hace seis años y lo hizo el padre de Ramírez de Arellano, maestro retablista natural del pueblo. "Hay dos cosas que llaman la atención en la iglesia, si te fijas –comenta divertido el alcalde– porque el retablo mayor y todo ese pan de oro impresionan, y los del fondo son mucho más pobres. Además, las imágenes del fondo tienen rostros serios, desde los angelitos a los santos. Se dice que el artista no cobraba y esta dejadez de sus funciones, además de las caras largas, fueron su venganza".

Casa rural, campo de azafrán, reinventarse en plena naturaleza

Eva Freixas y Joel Moyá vienen de Lérida y llevan ya nueve años en el término municipal de Baells, concretamente en la pedanía de Zurita, antiguo despoblado. Vinieron buscando algo diferente; Eva había hecho vida en el entorno de ciudad y Joel es pirenaico de raíz, pero cuando llegaron a su actual hogar empezaron de cero, levantando su casa desde un estado casi ruinoso. Hace dos meses han abierto Azafrán Zurita. "Dos años atrás hicimos una prueba en el huerto que tenemos aquí, y salió muy bien –apunta Eva– así que nos animamos a intentarlo un poco más. Nos cedieron una parcela abandonada para recuperarla y volvimos a probar allá: también fue bien. Entonces nos dimos cuenta de que podía haber un ingreso interesante allá para nosotros".

Eva y Joel también tienen un alojamiento rural en Zurita y, como logro fundamental, dos preciosas niñas que fueron de Zurita (y, por tanto de Baells) desde el primer minuto de sus vidas. Alba y Laia, que nacieron hace cinco y tres años en Zurita. "Ellas son felices aquí, y nosotros también. Creemos que es un entorno fantástico para una familia que disfrute con el entorno natural y tenga ganas de hacer cosas". Su alcalde pensaba que no iban a perseverar. Antonio pensaba que no iban a durar. "Me equivoqué: se quedaron. También ayudan en Baells, desde el observatorio al alquiler de la pista de pádel. Ahora tienen alcantarillado y agua corriente y, sobre todo, muchas ganas de trabajar".

LOS IMPRESCINDIBLES

El observatorio

Instalado por Valkànik hace siete años, está ubicado en las inmediaciones del pueblo; tiene una cúpula motorizada de abertura total y un telescopio refractor Takahashi de 150 mm de abertura. Walqa ofrece allá talleres mensuales.

La parroquia

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se levanta enfrente de la residencia fortificada de los que fueran señores del lugar. Su sencilla fachada luce un escudo de los Maull y Cervellón con la fecha de 1623.

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