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Aragón

La crecida anega más de 1.000 hectáreas en Novillas, Pradilla y Boquiñeni y se dirige ya a Zaragoza

La ribera alta descarta afecciones de gravedad, aunque ve con temor el repunte que puedan provocar las lluvias. La punta llega de madrugada a la capital con un caudal de unos 1.200 m3/s.

Imagen de archivo de una crecida del Ebro anterior
Imagen de archivo de una crecida del Ebro anterior
Toni Galán

La avenida ordinaria del Ebro ha anegado ya más de 1.000 hectáreas de cultivo en Novillas, Pradilla y Boquiñeni. La punta ha atravesado esta madrugada la ribera alta con un caudal que, de acuerdo con las previsiones, habría superado los 1.400 metros cúbicos por segundo. Este lunes alcanzó una altura de seis metros en Castejón (Navarra) y en Novillas, primer municipio de Aragón que baña el Ebro, "rebasó los siete", según su alcalde, José Ayesa.

La punta se dirige ahora hacia la zona de Remolinos, Alagón, Alcalá y Cabañas. A Zaragoza, según las previsiones que maneja la Confederación Hidrográfica del Ebro(CHE), llegará de madrugada con un caudal que superaría los 1.200 metros cúbicos por segundo. Este lunes pasó de los 500 m3/s registrados a medianoche a los más de 830 y 2,9 metros de altura que se contabilizaban por la noche, una trayectoria ascendente que podría no remitir hasta el jueves, día en que el Ebro siga por encima de los mil metros cúbicos por segundo.

Se trata, de acuerdo con el alcalde de Novillas, de un episodio "muy similar" a los registrados en 2016 y 2017. Por la mañana, el río atravesó la localidad con un caudal de 1.300 m3/s, si bien se esperaba que superase los 1.400 a última hora coincidiendo con la punta de la crecida. Allí, el número de hectáreas afectadas oscilaría "entre las 500 y 600", según las estimaciones del regidor. "La mayor parte son de alfalfa, trigo y cebada. También tocará algo de maíz", explicó Ayesa.

El agua inundó caminos enteros de la huerta, al sureste del municipio, y se hizo notar especialmente en la margen derecha, aunque no se temió en ningún momento por los vecinos o las infraestructuras de la localidad. Para el regidor, este es un primer aviso. "Veremos qué ocurre con la nieve acumulada en el Pirineo. Todo dependerá del tiempo. Si llueve y suben las temperaturas podríamos encontrarnos ante una riada histórica. Si no, el deshielo podría suponer un alivio para los manantiales", aseguró.

Pese a que la punta ha quedado lejos de los niveles alcanzados en 2015, "impresiona" ver el río a su paso por la conocida como zona de descanso del Camino Natural del Ebro. "En verano estaba seca, apenas bajaba agua", añadió.

Este lunes, los merenderos amanecieron inundados. El nivel del río aumentaba por minutos. La previsión, indicó Ayesa, es que el caudal mantenga este martes este volumen y que en las próximas horas se estabilice en torno a los mil metros cúbicos por segundo. No obstante, no se descarta que las lluvias que se prevén en las próximas horas puedan provocar repuntes de cara al fin de semana.

Pronóstico "complicado"

Boquiñeni, otra de las localidades afectadas por esta avenida ordinaria –la mayor en lo que va de 2018–, suma entre 250 y 300 hectáreas afectadas. "El río se ha desbordado y ha cogido campos, aunque no hay problemas para la población", afirmó su alcalde, Miguel Ángel Sanjuán. Allí, el caudal seguía creciendo a última hora de la tarde. La punta llegará hoy.

En Pradilla, la crecida también ha afectado al campo. "El río ha alcanzado una altura de cinco metros y medio y ha anegado parte de la huerta y las tierras cercanas desde primera hora. Esperamos afecciones en al menos 100 hectáreas de cereal, trigo y alfalfa, aunque, dentro de lo malo, las cosas están bien", aseguró su alcalde, Luis Eduardo Moncín, que esperaba que el caudal "fuese a menos" entrada la noche. Los vecinos, según explicó, estuvieron "tranquilos" en todo momento, ya que este, en comparación con otros, es un episodio "normal". Muchos, no obstante, tienen ya un ojo puesto en lo que pueda pasar a finales de semana.

La entrada de una nueva borrasca "complicará el pronóstico para la cuenca del Ebro", según explican desde la CHE. Esto hace que no se pueda descartar una nueva punta en el Ebro de magnitud superior a la actual.

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