Aragón

El atentado que los Grapo llamaron accidente

Se cumplen 25 años de la muerte de tres terroristas y un vigilante jurado tras la explosión de dos artefactos en el atraco a un furgón en el barrio de Delicias.

Miembros del Cuerpo de Bomberos y de la Cruz Roja tuvieron que presenciar un espectáculo dantesco. Durante más de dos horas estuvieron recogiendo cadáveres y restos de las víctimas que quedaron desperdigados en un radio de unos 100 metros en medio de un reguero de sangre.
Miembros del Cuerpo de Bomberos y de la Cruz Roja tuvieron que presenciar un espectáculo dantesco. Durante más de dos horas estuvieron recogiendo cadáveres y restos de las víctimas que quedaron desperdigados en un radio de unos 100 metros en medio de un r
Guillermo Mestre / Heraldo de Aragón

Era miércoles de Semana Santa y esa noche del año 1993 es difícil de olvidar. Los vigilantes de Prosegur estábamos marcados por los Grapo por los atentados que cometieron contra nosotros en Vigo y Zaragoza. Pero esos terroristas no eran diestros con los artefactos", recordó esta semana Antonio Henar, un vigilante de Prosegur que ha trabajado 43 años en blindados y que esa noche acudió a socorrer a los compañeros que sufrieron la explosión cuando recogían el dinero del centro comercial Galerías Primero en la plaza de las Madres de Mayo, en el barrio de Monsalud, en Delicias. "Nos avisaron de que era un atentado y llegamos antes que la Policía. Fue dramático ver a nuestro compañero fallecido en el vehículo, dos heridos y hasta un tronco sin extremidades, que no sabíamos quién era. No le deseo a nadie lo que vi", agregó.

El grapo Enrique Cuadra Echeandía, condenado a 34 años por el atentado, relató en el juicio que los hechos ocurridos esa noche fueron «un accidente». Aunque él propuso a los Grapo la ejecución directa de los tres vigilantes para evitar peligros innecesarios, la banda decidió asaltar el furgón neutralizando al trabajador que llevaba las dos sacas con dinero. El terrorista Pedro Luis Cuadrado se encargó de interceptar al vigilante Manuel Escuder mientras su compañera Isabel Santamaría del Pino dejaba un artefacto teledirigido bajo el blindado. El vigilante controlado, que iba armado con una escopeta, chocó contra el tercer terrorista Valentín Benito, quien portaba otro artefacto explosivo en las manos. A consecuencia del choque, la bomba cayó al suelo y explotó, matando al grapo Benito. Por simpatía, el otro artefacto hizo explosión y mató a los terroristas Isabel Santamaría del Pino y Pedro Luis Cuadrado y también a Manuel Escuder. La onda expansiva y la metralla causaron heridas al vigilante del centro comercial José Antonio G. y a los dos trabajadores de Prosegur que iban en el vehículo, Ignacio H. R. y José Javier G. (el "porteador" que llevaban las sacas y el "vigilante").

"Manuel Escuder tenía alrededor de 30 años, llevaba unos cinco trabajando en la empresa y se iba a casar al año siguiente. Uno de los heridos quedó paralítico y con graves daños en la vista", rememoró Antonio Henar. Aquel día, el furgón llevaba ocho millones de pesetas de entonces (48.000 euros) y la recogida de recaudación en Galerías Primero era la última que tenían que hacer. "Las empresas llamaron esa noche para preocuparse por su dinero, aunque teníamos un fallecido y tres heridos", señaló Henar.

El comando de los Grapo que cometió el atentado llevaba dos semanas en un piso de la calle Roger de Tur de Zaragoza que había alquilado el grapo Fernando Silva Sande. Habían intentado el atraco al furgón la víspera, pero cuando iban a "expropiar" (como denominaban los terroristas al atraco) vieron una patrulla policial y un agente de paisano, por lo que lo suspendieron al día siguiente, el 7 de abril de 1993, hacia las 21.00. Dos años antes habían perpetrado otro asalto a un blindado de Prosegur en la calle de Verónica. Fue un ataque frustrado aunque llegaron a ametrallar el vehículo.

La fuga de Silva Sande en autobús a Valencia con 8 millones

Los dos grapos que lideraban el atraco del blindado, Enrique Cuadra Echeandía y Fernando Silva Sande, esperaban en un coche para huir. Relataron en el juicio que habían intentado recoger a sus compañeros del comando, pero en realidad lo que cogieron fueron dos sacas con ocho millones de pesetas y huyeron por caminos distintos.

Silva Sande, calificado por la persona que le alquiló el piso en Zaragoza como "alguien muy amable", escapó en un autobús hacia Valencia la mañana siguiente al atentado con sangre fría. La paradoja es que esa línea regular se encontraba en la calle de Asalto, muy cerca del piso alquilado en Roger de Tur.

Silva Sande era un especialista en fugas (había huido de la prisión de Granada el 1 de abril de 1992) y desde Valencia consiguió llegar a la Estación del Norte de Barcelona. Allí se enfrentó con tres agentes del Sector Móvil de la Policía que realizaban un control rutinario de los viajeros del autocar. Uno de los policías inició su persecución y, al llegar a la calle de Nápoles, el sospechoso se revolvió contra el agente, sacó una pistola y le encañonó. Ante la inminencia del disparo, el policía se tiró al suelo y Silva Sande se esfumó por las calles de Barcelona tras arrojar las sacas con el dinero robado. En 2009 fue juzgado y le condenaron a 34 años de prisión. Ese mismo año, este grapo desveló donde murió Publio Cordón, pero el cuerpo aún no ha aparecido.

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