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Aragón

Albelda: de los aljibes al 'tossino'

Albelda combina el rescate entusiasta de antiguas tradiciones con el establecimiento de nuevas referencias que corrigen y aumentan la sensación de que el pueblo, como los buenos vinos, mejora cada año.

Instalaciones de Carnature.
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La ‘Festa del Tossino’ ha puesto a Albelda en el mapa nacional carnívoro, con un efecto reparador; muchos de los que acuden a este pueblo de la Litera con la meta de satisfacer los sentidos del gusto y el olfato ven colmadas sus expectativas para la vista, gracias al patrimonio de este pueblo velado por montañas blancas de ondulado perfil.

Maite Saurina lleva 37 años como auxiliar administrativa del Ayuntamiento, dos más que Jorge Marsol como alguacil; son instituciones al pie del cañón, que mantienen de manera ejemplar el pulso a la actualidad del municipio. Ambos coinciden en una valoración: Albelda mejora con los años. "Somos como el vino, o quizá es que nos hemos hecho muy resistentes a todo –bromea Maite– pero el caso es que a pesar de los problemas cotidianos, hemos sabido preservar nuestras señas de identidad".

Albelda: de los aljibes al 'tossino'

Albelda tiene regadío y secano. El maíz y la alfalfa conviven con algo de frutal (este segmento ha bajado) y el olivo; la Cooperativa San Isidro tiene almazara y además del aceite destinado a sus miembros, también cuenta con producción destinada al detalle. Es la empresa decana del pueblo. Desde hace casi treinta años, Albelda también tiene residencia de ancianos, un pulmón para cualquier municipio; éste no es una excepción. La firma de más calado es Carn Nature: combinan la ganadería y la agricultura con el despiece y transformación de productos cárnicos, provenientes sobre todo del vacuno, pero también del porcino. Germán Alcañiz también posee una explotación ganadera de relieve, y hay dos empresas de compostaje, Oscafos y Aracompos. Entre las nuevas iniciativas destaca Saponaria Soaps, un negocio fundamentado en la higiene ecológica, con jabones de aceite de oliva y productos naturales para el cabello, el cuidado bucal y la desodorización.

Un elemento insoslayable en la visita al municipio es la ruta de aljibes y silos (aljubs y síes en catalán, el idioma de uso habitual en Albelda) , que transcurre por el sendero GR 23. El alguacil Jorge Marsol explica a pie de ladera que estos espectaculares aljibes de forma rectangular se excavaron en las paredes de arenisca para recoger allí el agua, almacenada todo el año. En esa misma ruta puede contemplarse los silos, pequeños agujeros en la roca (apenas 80 centímetros de diámetro, hasta dos metros de profundidad) en los que se conservaban alimentos.

Ilustres de diversos gremios

Albelda es también el pueblo natal de Vicente Salas, catedrático de Organización de Empresas en la Universidad de Zaragoza y miembro del Consejo de Gobierno del Banco de España desde 1994; a partir de 2012 también figura en la Comisión Ejecutiva de esta institución. Una eminencia en su sector;en el pueblo presumen de tenerlo en el registro de natalicios. A Albelda acaba de llegar Juan González desde Huesca con su socio montisonense Quique en cocina, para asumir la gestión del San Roc, uno de los dos bares locales, donde también hacen una carta apañada y una rica fideuá para llevar;en la pared contigua está el Bar de Manel. En Albelda quiso empezar como panadero y obrador Gerardo Negre hace dos décadas, y su horno mantiene con agilidad el equilibrio entre las nuevas demandas del mercado y la tradición que se pierde en la negrura del horno moruno de piedra que dora el delicioso pan de leña marca de la casa. También trabaja la novísima trinidad de los panes (espelta, chía, centeno) y deleita a sus vecinos con los empanadones de chocolate, espinacas o calabaza.

Hierro y carne

El zaragozano Héctor Sediles tiene raíz materna en Albelda, y su esposa también es del pueblo. A orillas del Ebro trabajaba en el taller con su padre, pero desde 2005 trabaja como herrero ­–la forja se le da de maravilla– en una nave a las afueras del pueblo. Sus vecinos son los hermanos Pallarés; Cira, Guillermo y Olga llevan la mentada firma Carn Nature, fundada en 1986 por sus padres –ya jubilados: pasaron el testigo y la nueva generación ha respondido con creces– y a la que también apoya desde su condición de ingeniero el hermano mayor, único que no está involucrado en la gestión de la empresa.

"Nuestro negocio está orientado principalmente a hostelería y carnicerías –explican Guillermo y Cira– y aunque destinamos un pequeño porcentaje de la producción a exportar, básicamente trabajamos con Aragón y Cataluña, en una relación del 60 y 35 por ciento respectivamente. Tenemos 42 trabajadores, sumamos alguno más en fechas de mayor carga de trabajo y nos encargamos de todo el proceso: Vamos desde la cría con atención al bienestar del animal y a la nula incidencia de trasiegos entre explotaciones, a la transformación del producto, el reparto y la tarea comercial. El punto que nos diferencia es la especialización y personalización de pedidos".

Patrimonio histórico y natural

En Albelda se afanan en el rescate de tradiciones.La Associació de Mossos i Carreters celebra anualmente, a principios de julio, la ‘Festa de la Sega i la Trilla’; los más veteranos del lugar también rememoran la leyenda de los amantes de Albelda, de final tan dramático como el que golpeó a los de Teruel. En un tono más desenfadado se encuentra el Vals de Albelda (popularizado en el circuito folk por La Orquestina del Fabirol, entre otros) es una muestra de ese afán. Se suele interpretar el último día de carnaval, y está dedicado al tío Sopes, un muñeco al que se viste y se lanza al lavadero en esa jornada festiva. Hay más... pero para descubrirlo, mejor pautar una visita.

La ‘Festa del Tossino’ reúne más de 5.000 personas cada mes de enero en el pueblo

Esta historia tiene miga... o chicha, más bien. La ‘Festa del Tossino’ está organizada desde 1987 por los miembros de la peña Lo Magré. Surgió para celebrar el fin de un curso de soldadura con cena centrada en los productos derivados del cerdo. Al año siguiente repitieron los congregados, con el añadido de familiares y amigos, la cosa fue creciendo... y hace dos meses y medio, el último domingo de enero, 5.000 personas acudieron a Albelda para sumarse a la celebración. Desde 2001, la Festa es de Interés Turístico de Aragón e incluye feria artesana; permite conocer la elaboración tradicional de productos derivados del cerdo, desde las tortetas a los embutidos. Hay degustación de todos ellos, con carne de cerdo a la brasa y pan untado del aceite local, amén de las populares calderetas que coronan la jornada junto al sorteo de carne; para los más golosos el momento estelar es la chocolatada con magdalenas que da inicio al festejo en los porches de la Cooperativa Agrícola San Isidro.

LOS IMPRESCINDIBLES

Miguel Molet

Uno de los más reputados ceramistas de Aragón, con más de dos décadas en activo, tiene su taller en Albelda. En 2015 se llevó el Premio Internacional de Cerámica Contemporánea Cerco con la obra ‘Anatomía de la forma’.

Colegiata de San Vicente

Aunque sigue pendiente de restauración, esta edificación del gótico tardío es un magnífico patrimonio local. Está compuesta de sillares de piedra arenisca y consta de una única nave de 33 metros de largo por 10 de ancho.

Antonio Sangenís

Este ingeniero de formación, héroe de los Sitios de Zaragoza y natural de Albelda, fue el responsable de reforzar los muros y puertas de la capital zaragozana y de construir varios reductos defensivos durante el asedio francés.

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