Aragón

Otro año en blanco en los 13 km a Siétamo

El tramo Huesca-Siétamo.
F. Paúles

Las inversiones millonarias en las autovías A-23 y A-21, con numerosos tramos aún en obras, contrastan con la escasa dotación para el único pendiente en la A-22 (Huesca-Lérida), los 13 km que separan, todavía por carretera convencional, la capital oscense y la localidad de Siétamo. Para esta obra, a punto de adjudicarse, se prevé un gasto este año de 1 millón de euros, insuficiente para avanzar. Es a partir de 2019 cuando empiezan las consignaciones importantes. Lo mismo ocurre en el esperado tramo Campo-Congosto del Ventamillo de la N-260, en el valle de Benasque. Pese a que Fomento fijó el inicio de los trabajos para este verano, la previsión es de 900.000 euros en 2018, mientras que el inicio de la inversión fuerte se aplaza a 2019.

Entre las partidas más destacadas están los 20 millones de euros para las obras del embalse de Almudévar, al que seguirán en años sucesivos, 43 (2019), 25 (2020) y 32 (2021).

La diputada Ana Alós (PP) valoró "muy positivamente" la repercusión de las cuentas del Estado en el Alto Aragón. "Se ve la apuesta clara de Fomento y Medio Ambiente, dos ministerios muy inversores, por Huesca, en respuesta a reivindicaciones importantes como las autovías, el Canfranc o los embalses", dijo.

Por contra, el diputado Gonzalo Palacín (PSOE) habló de unos presupuestos que funcionan "por inercia", con partidas plurianualizadas que se desvían de un año a otro sin ejecutarse, y sin nuevas inversiones. "No hay compromisos firmes para ejecutar las obras en un plazo corto de tiempo". Puso como ejemplo el tramo Alto de Monrepós-Caldearenas (A-23), con un coste de 144 millones, que tiene asignados 7 millones. En cuanto a la mejora de la línea de Canfranc recordó los 1,8 millones asignados en 2017, de los que se gastaron 28.000 euros. "El Gobierno vende cuatro veces lo mismo", declaró.

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