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Aragón

El secreto de Bienvenida

Los científicos siguen buscando si los supercentenarios comparten un gen común que explique su longevidad extrema.

Bienvenida, 107 años: "Soy una máquina"
El secreto de Bienvenida
Oliver Duch

Bienvenida Andrés acaba de cumplir 107 años y goza de una extraordinaria salud para su edad. Esta zaragozana no es la única supercentenaria aragonesa: en la Comunidad viven al menos otras cuatro personas que han superado los 105 años. Y, según el blog ‘Tengo más de 100’, actualizado a fecha de ayer, España cuenta con 249 supercentenarios, 213 mujeres y 36 hombres.

Lo que sorprende de Bienvenida, nacida en Nigüella el 21 de marzo de 1911, es que ha superado con creces el siglo de vida en una envidiable forma física y mental. Así lo pudo comprobar Jesús Ferreiro, presidente de la Fundación Titanic, al verla en el vídeo que HERALDO.es emitió este miércoles con motivo de su cumpleaños. Tanto le llamó la atención que la Fundación que preside ha decidido rendir homenaje y entregar una placa a esta "superviviente del Titanic" que comenzaba a dar los primeros pasos de su longeva vida cuando se produjo la tragedia del que fuera considerado el "transatlántico insumergible".

La singladura de Bienvenida por este mundo no ha sido fácil, pero siempre le ha acompañado una vitalidad de hierro. "He trabajado lo que nadie sabe. Noche y día. Nunca falté a mi deber por enfermedad. Solo he tenido algún que otro resfriado", confesaba con desparpajo la centenaria la víspera de su cumpleaños.

Los científicos siguen buscando los secretos de la extrema longevidad. El relativamente buen estado que suelen disfrutar quienes superan los cien años de vida continúa siendo un misterio por resolver.

Los investigadores no han dado con un posible gen común a estos supervivientes, tal vez por carecer de muestras suficientes en una población tan escasa. Es como si llevaran incorporado en su ADN un sistema de protección especial que les impermeabiliza frente a los factores ambientales, mientras el resto de los mortales sufren todos sus efectos. Porque, según los expertos, si el impacto de la genética en las personas con una esperanza de vida media es del 30%, en los centenarios la incidencia de los genes es mayor. De hecho, la mujer más longeva del mundo, la francesa Jeanne Calment, dejó de fumar a los 122 años sus dos cigarrillos diarios. Probablemente compartía con Bienvenida el mismo secreto genético.

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