Aragón

Ainzón: un triplazo con vino y palomitas

Los tres hermanos Arcega (Fernando, Pepe y Joaquín) crecieron en Ainzón; los dos hermanos mayores son figuras históricas del baloncesto nacional... y amigos de los Bordejé, referentes en el mundo del vino local.

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Laura Uranga

Tiene Ainzón unas cuantas particularidades que le hacen ahuecarse de orgullo como municipio; desde las tradicionales (el dance es la más popular) a las religiosas, presididas por la talla del Santo Cristo que se conserva en la parroquia de la Piedad. Cuando se indaga sobre los apellidos que han puesto en el mapa al pueblo, hay tres que brillan de modo especial: Arcega, Bordejé y Gil. Son la saga estelar de baloncestistas, los bodegueros que hicieron cava por primera vez fuera de Sant Sadurní y la familia (Primitivo Gil e hijos) que ha surtido de palomitas a los cines de media España.

Pepe Arcega, el mediano de los tres deportistas profesionales de su casa, recuerda detalles de infancia en el pueblo. "Nacimos en Zaragoza pero vivimos aquí de pequeños. Mi padre era encargado en la fábrica textil de Rosendo Mañas, que empleaba a 300 personas y también daba trabajo indirecto a otras 300. Decidió marchar a trabajar a Zaragoza en un momento dado, mirando por nosotros; Fernando tenía catorce años, yo diez y Joaquín, que jugó varios años en la ACB y Portugal, seis. Fue en Zaragoza cuando mi hermano mayor entró de verdad en contacto con el baloncesto, por una de aquellas operaciones altura, aunque realmente empezó jugando a voleibol; la primera oferta que le llegó para jugar a baloncesto la rechazó".

Fernando comenzó a batir récords de precocidad, y Pepe no se quedó a la zaga; de hecho, debutó en la máxima categoría con quince años, en el Helios. "En el pueblo –recuerda– jugábamos a acertar en un ventanuco; luego en las canastas grandes, las únicas que conocimos de críos. En Ainzón eran las chicas las que destacaban en el baloncesto".

Pepe es un histórico de la ACB, donde figura en los puestos más altos de la tabla en minutos jugados y recuperaciones de balón; además, fue 62 veces internacional absoluto con España y tuvo el honor de defender a Michael Jordan en los Juegos de Barcelona 92; Fernando tiene la plata de Los Ángeles 84. No obstante, le falta tiempo para recordar quién llevaba el liderazgo de la familia. "Fernando fue nuestra locomotora; Joaquín y yo, los vagones. Cuando dejé el baloncesto activo me involucré en el proyecto Basket Zaragoza 2002; ahí estuve cuatro años. Luego he trabajado en construcción y energía, y ahora estoy en el sector del plástico. Probamos los hermanos a hacer vino, porque nos gustaba, pero se quedó en prueba. Competir con mi amigo, con los Bordejé, era muy osado".

Pioneros

José Ignacio Bordejé, propietario de las bodegas mentadas, mete un poco de sorna en la charla. "Lo de ellos fue asociar su apellido y fama como deportistas a la calidad del vino de Ainzón, que está muy bien... pero bueno, lo dejaron. Y yo no juego al baloncesto".

José Ignacio recalca que las condiciones de Ainzón para plantar viñedos y almendros son extraordinarias. "El negocio lo comenzó mi padre, que tenía una visión de futuro desde su presente, un criterio especial para hacer vino y apostar por la garnacha; es una siempre incierta, porque requiere un clima perfecto en junio para ligar bien. Además, es muy oxidativa... pero si sabes tratarla, da un resultado espectacular".

Miguel Ángel Bordejé fue pionero con el cava en España fuera de Sant Sadurní, donde acudió a documentarse y aprender tras pasar antes por Reims. "Tuvo éxito –apunta su hijo José Ignacio– y desde 1986 estamos en la D.O. Cava; solamente hay una a nivel nacional": El reconocimiento se asigna por municipios; en Aragón solamente Ainzón y Cariñena están autorizadas a hacer cava bajo la denominación de origen, además de la bodega Langa en Calatayud. Bordejé tiene viñedos propios y producción pequeña. "No entramos en el modelo de exportador masivo; vendemos fuera, pero con nuestra forma de entender el negocio".

El edificio de la bodega tiene una planta dedicada al arte, con galería pictórica y escultórica. Destacan las obras de Julio García Condoy y Ángel Aransay, entre muchas otras. "Julio y su hermano Honorio tenían mucho talento; como dato curioso, te diré que eran hijos de Elías García, el autor original del ‘Ecce Homo’ del Santuario de la Misericordia", cuenta José Ignacio.

Bordejé coordina visitas guiadas a las bodegas, que ofrecen excelentes vistas del pueblo y el entorno desde un altozano. Como toda bodega que se precie, tiene su sacristía, con las joyas familiares de la producción; tras un enrejado y fuertemente protegidas se guardan botellas cuyo proceso de llenado y encorchado data de 1900. "Pensamos que esa garnacha se vendimiaba muy tarde, al modo antiguo, para que tuviera una gran carga de azúcar y al fermentar llegase a los dieciocho grados. Hace cien años teníamos muchos alcornoques y corchos buenísimos".

La D.O. Campo de Borja, la Ruta de la Garnacha y el enoturismo han dibujado un panorama ilusionante para el sector en la comarca; la sede de la denominación de origen vinícola está en Ainzón, de hecho.

Refugio de los ‘Magníficos’

Por Bordejé han pasado y siguen pasando todo tipo de personalidades del mundo empresarial y sociocultural. En los sesenta, los Magníficos zaragocistas –con Carlos Lapetra, padre del actual presidente del club, a la cabeza– se sentaban frecuentemente a la mesa en la bodega. "Éramos críos, y nos emocionaba que nuestros ídolos estuvieran en casa. Recuerdo que Santos hizo mucha relación con la familia de Primitivo Gil, y venía a menudo. Luego disfrutábamos con las visitas de Alfonso Solans padre, que nos contaba sus aventuras".

Animainzón’, cita fílmica de vocación artesana que reta a las leyes físicas y dimensionales

El pasado mes de noviembre se celebraron las XIV Jornadas de Cine de Ainzón y el Certamen de Animación ‘Animainzón’, una de las citas ineludibles para este segmento del séptimo arte en el entorno español. Desde una perspectiva humilde y sin reblar a la hora de marcarse nuevas metas, ‘Animainzón’ sigue ejerciendo de escaparate para los creadores con una vocación artesana que, además, sirve de trampolín hacia entornos más populosos. El año pasado, el jurado estuvo compuesto por Marigel Adell (representante de la Asociación Cine Club de Ainzón), la cineasta Vicky Calavia y el editor y dibujante Daniel Viñuales. Con veinte trabajos seleccionados para su visionado y evaluación en estas jornadas otoñales, el primer premio recayó en ‘Retweet’, de Cristina Vilches. También hubo exhibición especial de cortos aragoneses, degustación de productos de la zona y música en directo a cargo de la banda zaragozana Überfunk.

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