Aragón

Marta Frías: "En unos años podríamos ver un Barça-Madrid pitado por una mujer"

Marta Frías es la única árbitra internacional de fútbol de Aragón y una de las árbitras más veteranas de España.

Marta Frías es la única árbitra de Aragón con categoría internacional y una de las más veteranas de España.
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Marta Frías, de 37 años, lleva media vida pitando partidos de fútbol. Marta es una de las 36 árbitras de fútbol en Aragón, la única con categoría internacional y una de las más veteranas de España. Hace un recuento rápido y le salen más de 2.000 partidos arbitrados en 17 temporadas: desde fútbol base a Tercera masculina, Primera femenina, finales de la Copa de la Reina, Champions, Campeonatos de Europa y amistosos internacionales.

"Siempre me ha gustado el fútbol y de niña jugaba en mi pueblo (Villamesías, Cáceres). Cuando tenía 21 años, un compañero de trabajo me animó a hacer un curso para árbitros. Me apunté, me gustó, después pasé las pruebas físicas y técnicas. Y desde entonces no he dejado de arbitrar. El arbitraje es mi pasión", asegura Marta, que trabaja en una empresa de Cuarte de Huerva que diseña proyectos de iluminación (Metrolight).

"Compaginar el arbitraje con el trabajo es una locura", señala. Trabaja de ocho a tres, y por las tardes entrena, ve partidos, revisa el reglamento, forma a otras árbitras. Los fines de semana pita una media de tres partidos de distintas categorías en Aragón o por España. Y cuando le llaman, viaja para pitar partidos internacionales. "En mi empresa me apoyan y son flexibles. Voy gastando días de mis vacaciones durante el año para poder arbitrar. Solo somos cuatro árbitras internacionales en España, es un orgullo que me eligieran", afirma.

Marta echa la vista atrás. "Mi primer partido de árbitra fue un dia de lluvia y frío en marzo del año 2000 en los campos de la federación de fútbol en Zaragoza. Era un partido de alevines. Fui sola, entonces no había tutores para los árbitros como ahora. Pensé 'madre, dónde me he metido'. Al principio fue duro. Estaba sola en un mundo de hombres. La sociedad no estaba acostumbrada a ver árbitras. Y cuando empiezas eres más inseguro y sensible a las críticas", recuerda.

En sus inicios, Marta escuchaba críticas y bromas. Ahora es muy respetada por jugadores y público, pero le duele ver cómo continúan los insultos generalizados a los árbitros y árbitras en el fútbol base. "Hay un problema de educación en los campos. Muchos padres y entrenadores jóvenes se portan muy mal e insultan a los árbitros, sean chicos o chicas", señala.

La revolución del fútbol femenino

Cuando Marta empezó a arbitrar, en el año 2000, solo había dos mujeres árbitras en Aragón. El número ha ido creciendo poco a poco y prácticamente se ha duplicado en un año. Y Marta tiene mucho que ver. "Presenté un proyecto a la Federación Aragonesa de Fútbol para captar y formar a más árbitras. Di charlas en institutos y clubes, y se apuntaron una veintena al curso. Cuando yo empecé, no tenía referentes. Ahora el fútbol femenino está viviendo una revolución, tanto en jugadoras como en árbitras", destaca.

El crecimiento del arbitraje femenino es generalizado en España, donde ya hay unas 500 árbitras. Una novedad de esta temporada es que la Primera Primera División femenina (Liga Iberdrola) está dirigida solo por árbitras. En categoría masculina hay varias árbitras en Tercera, como Marta Frías, y dos asistentes en Segunda. Para que árbitros y árbitras suban de categoría tienen que pasar unas exigentes pruebas físicas y teóricas (las mismas para hombres y mujeres). En cada partido, los árbitros son evaluados. Y a final de temporada, los que mejores informes tienen, pueden aspirar a ascender.

En Alemania, esta temporada ha debutado una árbitra en Primera División masculina: Bettina Steinhaus. Marta, la árbitra española en activo más veterana, confía en este crecimiento imparable del arbitraje femenino en España. "Espero que dentro de poco haya una árbitra en 2ªB. Y dentro de unos años podríamos ver un Barça-Madrid pitado por una mujer. Nada es imposible", afirma.

"El arbitraje es una escuela de vida"

Estos días Marta está concentrada en Murcia pitando partidos internacionales de selecciones. Y unos dos mil partidos después de aquel primero de alevines un sábado lluvioso, confiesa que aún se pone nerviosa antes de empezar a pitar. "Son nervios buenos. Los árbitros convivimos con el error y tenemos que aprender a superar los fallos", afirma. Ella se define como "disciplinada y perfeccionista", y analiza al detalle cada uno de sus partidos.

"El arbitraje es una escuela de vida: te hace madurar, ser más responsable, te enseña a tomar decisiones, te da autoconfianza. Es duro porque tienes que tener un nivel físico muy bueno y tienes que estar continuamente formándote", subraya. Su sueño sería pitar una final olímpica. Y ver cómo sigue creciendo el número de árbitras.

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