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Heraldo Joven

¿Cómo afecta al cuerpo vivir un año en el espacio?

A pesar de lo atractiva que puede resultar la idea de atravesar la atmósfera, esta experiencia acaba pasando factura a quienes la viven.

¿Te atreves?
¿Te atreves?
Pixabay

Casi todas las personas, a lo largo de la vida, han soñado alguna vez con viajar al espacio. Se trata de una de las aspiraciones, la de convertirse en astronauta, más comunes en la infancia, que solo un reducido grupo de profesionales preparados puede materializar en su edad adulta.

Pero, a pesar de lo atrayente que resulta la idea de atravesar la atmósfera y vagar por el espacio exterior, esta experiencia acaba pasando factura a quienes la prueban. Estos son algunos de los efectos que provoca vivir en gravedad 0.

Edema facial y adelgazamiento de piernas: En la Tierra, todos los fluidos del cuerpo, como la sangre, tienden a acumularse en las zonas bajas, sobre todo en los pies y las manos, por el efecto de la gravedad. En el espacio, donde no rige esta ley, el flujo sanguíneo tiende a concentrarse de cadera para arriba, generando edemas faciales y adelgazamiento de las extremidades inferiores. Pérdida de masa muscular: En gravedad 0, el músculo esquelético, cuya función es mantener al cuerpo erguido, deja de usarse, lo que produce una pérdida inevitable de masa muscular. Un año en la estación espacial puede producir en los astronautas disminuciones de hasta un 30% de su músculo. Alteraciones del ADN: Al salir de la atmósfera, que actúa como capa protectora, la exposición a los rayos cósmicos -partículas más pequeñas que el átomo que vagan por el espacio a una velocidad tan alta que su energía es gigantesca- puede alterar la estructura del ADN y provocar mutaciones. Pérdida ósea: Por culpa de la microgravedad, se calcula que, cada mes, los habitantes del espacio pierden un 1% de su masa ósea. Por contra, tras el viaje de uno de los gemelos Kelly a la Estación Espacial Internacional, donde pasó 340 días, se descubrió que, como consecuencia de la expansión de los discos espinales, a su regreso a la Tierra había ganado 5 centímetros de altura. Inflamación de los nervios ópticos. Viajar al espacio provoca deficiencias en la visión como resultado de la inflamación de los nervios ópticos y de la deformación del globo ocular, dos síntomas típicos de quienes abandonan la atmósfera y que se producen por la acumulación de líquido cefalorraquídeo en el nervio óptico.- Ir al suplemento de Heraldo Joven

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