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Aragón

Tercer Milenio

A las puertas de FIMA

Queda un día para que la Feria de Zaragoza levante el telón de FIMA. Un certamen con 40 ediciones a sus espaldas que no deja de crecer en participación, superficie y, como se prevé, visitantes

Los pabellones del recinto ferial de la capital aragonesa están abarrotados de tecnología y profesionales que la visitan.
Los pabellones del recinto ferial de la capital aragonesa están abarrotados de tecnología y profesionales que la visitan.
Guillermo Mestre

La Feria de Zaragoza bulle. Cientos de personas ultiman todos los detalles para que mañana el recinto ferial de la capital aragonesa abra sus puertas a "la joya de la corona", como suele denominarla el presidente de la institución ferial, Manuel Teruel.

Llega la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA) 2018, un certamen que se celebra desde hace 54 años y que, dado su carácter bienal, cumple este año su 40 edición batiendo los más impensables récords, aquellos que la convirtieron durante 2016 en "la mayor feria de su historia". Un título que ya ha perdido incluso antes de que la nueva edición levante el telón.

Desde el martes y hasta el próximo sábado, los 161.080 metros cuadrados que ocupan sus once pabellones, acogerán 1.572 firmas expositoras –683 españolas y 889 extranjeras– procedentes de 39 países, que exhibirán el variado y amplio potencial innovador del sector agroalimentario mundial, que se está adaptando a las condiciones del clima y a las nuevas exigencias del mercado haciendo uso de la moderna y vanguardista tecnología. Esas técnicas que los fabricantes de maquinaria aplican en sus equipos para ofrecer a los profesionales herramientas para ganar en productividad y competitividad, pero también para realizar cada labor agraria de forma más cómoda y segura.

FIMA 2018 llega con el aval de un éxito garantizado en participación. Y nadie duda, como auguran los organizadores, las empresas expositoras e incluso el propio sector, de que la edición de este año conseguirá superar el abrumador dato de asistencia con el que se cerró la pasada edición, que fue visitada por más de 227.000 profesionales. Porque después de un año extremadamente seco y un verano sin precipitaciones y elevadas temperaturas, en las últimas semanas el clima ha decidido aliarse con el certamen, el más grande de España y uno de los cuatro más importantes del sector en Europa, y lleva dos meses regando los campos y el ánimo (también inversor) de los agricultores.

Y aún siendo lo más importante, no todo es exposición en FIMA. El certamen, que será inaugurado por el rey Felipe VI, ofrece además un amplio y variado programa de actividades que hablan del presente y del prometedor futuro del sector.

En la Feria de Zaragoza se respira orgullo. Y mucha satisfacción. La FIMA llega al recinto ferial de la capital aragonesa «"con una salud excepcional", la que demuestran unas cifras que, más de medio siglo después y con 40 ediciones a sus espaldas, no deja de crecer.

A partir del martes y durante cinco jornadas, sus once pabellones –más de 160.000 metros cuadrados– estarán abarrotados por 1.572 expositores de 39 países, un 15% más que en 2016, que no han querido perderse una cita en la que se exponen las más avanzadas tecnologías, los equipos de última generación, las técnicas de cultivo más novedosas o los sistemas de gestión más digitalizados con los que hacer las habituales tareas agrarias con mayor productividad, mejor rentabilidad, la más alta competitividad, y por supuesto, con más seguridad y comodidad.

"FIMA 2018 ocupa el área expositiva más grande las realizadas en España y una de las mayores de Europa", destaca el director comercial de la institución ferial, Alberto López, que recuerda que casi el 60% de los expositores son extranjeros, «lo que dice mucho de una cita absolutamente internacional que goza del reconocimiento de todo el sector».

López destaca que ya es un récord la participación y se muestra convencido de que también se romperán barreras en cuanto a asistencia se refiere. Ha llovido, señala el director comercial, que aunque reconoce que las precipitaciones no harán superar la crisis que ha soportado el campo a causa de la sequía, "al menos alivia y contribuye a que los productores vean el futuro próximo con más esperanza". Además, insiste, el certamen llega más potente que nunca en maquinaria y tecnología. "Tiene muchos ingredientes para ser una gran edición", asegura el director comercial, que detalla que la presencia del rey Felipe VI en el acto de inauguración y la asistencia de representantes de la cúpula del Ministerio a lo largo de las cinco jornadas refuerzan la importancia de un sector "con un valor añadido importante, que no se deslocaliza y al que hay que mirar y cuidar además por un interés medioambiental y de sostenibilidad".

La 40 edición de FIMA no solo crece cuantitativamente. Lo hace también en calidad de producto. Prueba de ello es el incremento de novedades técnicas que se presentan al concurso organizado por Feria de Zaragoza, cuyo jurado ha decidido destacar 36 innovaciones presentadas por 26 empresas, de los 115 productos, todos ellos de alta cualificación, que concurrían al certamen de la mano de 68 empresas. Unas nuevas tecnologías, explica López, que tienen la mirada puesta en todos los subsectores agrarios a los que ofrecen nuevas funciones, mejoras en los procesos, ahorro de costes o de tiempo de trabajo, eficiencia energética y sostenibilidad ambiental, mejora en las condiciones de trabajo y mayor seguridad para realizarlo. "La tecnología en la agricultura tiene un nivel espectacular y cada vez son más las marcas que apuestan de manera decidida por la investigación", destaca López.

Perspectivas de negocio

Unas marcas, que, como detalla el director comercial, no solo vienen a Zaragoza a mostrar su vanguardista oferta. Tienen también buenas expectativas de negocio. "El ambiente es de optimismo y se espera que el negocio se mueva", explica López, que reconoce que aunque el sector agrícola es conservador, porque tiene que tener mucha previsión, depende mucho de las ayudas y su producción está al albur del clima, para mantener una agricultura con el elevado nivel que exige Europa hay que utilizar la tecnología y estar siempre informado de cualquier novedad técnica. "Y para eso nada mejor que FIMA", matiza.

De hecho, esta feria puede presumir de contar con fieles expositores que no han dejado de faltar a la cita en su medio siglo de historia, pero también de ofrecer un dinamismo, "como el que tiene el sector agroalimentario" –puntualiza López–, capaz de atraer empresas que nunca antes habían participado o que han puesto su mirada en el futuro del sector agrario. Como ejemplo destaca la participación, por primera vez, de Parrot, el conocido fabricante francés de drones que, aunque ofrece desde 2012 una amplia gama de productos a agricultores y ganaderos, se estrena este año en el certamen zaragozano para mostrar sus nuevos cuadricópteros para cartografiar y monitorizar visualmente la infraestructura del terreno y los rebaños, obtener una vista general y detectar con rapidez áreas problemáticas rápidamente, o los sensores que permiten de forma sencilla y rápida obtener información sobre el estado de las cosechas.

Porque lejos del (erróneo y trasnochado) ideario que rodea a la imagen de agricultores y ganaderos, FIMA no solo es el escaparate de la más moderna tecnología en maquinaria, sino también la ventana desde la que se puede ver un sector profesionalizado, hiperconectado, familiarizado con novedosas aplicaciones para ‘tablets’ o ‘smarphone’, y que maneja con facilidad y alta cualificación unas máquinas «que no solo son muy costosas sino que además tienen un enorme desarrollo tecnológico», señala López. Y añade que esta evolución se ha notado tanto en FIMA que han tenido que cuadruplicar la conectividad en la feria.

Por todo el mundo

Como el mercado del sector de maquinaria agrícola es el mundo, FIMA ofrece a participantes y visitantes todo un viaje por los mercados internacionales con más potencial de negocio. Por eso, y ya es un clásico, la Feria de Zaragoza organiza misiones comerciales que durante el 21 y 22 de febrero acercarán hasta el recinto ferial de la capital aragonesa a 96 delegaciones de importadores de 20 países.

"Nosotros nos acercamos más a Asia y también a la Europa del Este", señala el director comercial de la Feria de Zaragoza, que reconoce, sin embargo, que hay mercados agrícolas que por similitud con España, como los del arco mediterráneo y América Latina, son muy importantes para el sector.

De Sudáfrica o Nigeria, Uganda, Sudán, Etiopía, e incluso Madagascar, y así hasta un total de 19 países del continente africano proceden los más 60 importadores invitados por Agragex, la asociación española de fabricantes-exportadores de maquinaria agrícola y sus componentes, que reconoce que es un mercado complicado pero con un gran potencial.

No solo de relaciones comerciales vive FIMA. El certamen es un punto de encuentro en el que organizaciones, asociaciones y diversas entidades celebran sus asambleas, organizan encuentros y se reúnen en jornadas. Y también el marco idóneo para debatir y analizar el presente y futuro del sector y sus diferentes actividades. Por eso la feria organiza una amplio abanico de actividades entre las que López destaca, sin desmerecer ninguna, el Foro de Desarrollo Rural en el que se abordará la profesionalización del sector agroalimentario, las jornadas sobre agricultura de precisión, o las que abordan el uso de la tecnología para controlar la malas hierbas así como la presentación de un estudio que analiza la causas de los incendios relacionados con la maquinaria agrícola.

Una variada oferta en la que la institución ferial trabaja sin descanso siempre con el objetivo de "reinventar" cada edición de FIMA y que medio siglo después siga siendo una feria "fresca, joven, nueva, que genera ilusión".

Una "pequeña ciudad" para que todo esté preparado

FIM levanta el telón el 20 de febrero a cinco jornadas de frenética actividad. Pero el trabajo para hacer posible este gran certamen comienza mucho antes, sin contar su propia organización que se inicia, como siempre recuerdan sus responsable, el día después de la clausura de la edición anterior.

Dos semanas antes de la inauguración ya comienza el ir y venir por los once pabellones de miles de operarios que se afanan en instalar expositores –hay casi 1.600–, disponer la cartelería y señalización, comprobar luces y sonido y cuidar todos los detalles para conseguir el brillo que exige una feria internacional como la que se celebra en Zaragoza.

"En los días previos, la feria se convierte en una pequeña ciudad en la que trabajan unas 7.000 personas", explica Alberto López. Y lo mismo sucede una vez que la feria cierra sus puertas al público.

Más información en el suplemento Heraldo del Campo.

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