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Aragón

Las luces y sombras de la primera zona 'Starlight' de Aragón

La comarca de Gúdar-Javalambre recibió hace un año este sello como destino de turismo astronómico. Los visitantes han aumentado, pero el proyecto para un gran centro divulgativo sigue a la espera.

Las luces y sombras de la primera zona 'Starlight' de Aragón
Las luces y sombras de la primera zona 'Starlight' de Aragón
DPT

“Aquí tocamos las estrellas”, ese es el eslogan que desde hace unos meses preconiza la llegada de nuevos visitantes a la comarca turolense de Gúdar-Javalambre, una de las zonas rurales donde más creció el empleo el año pasado gracias a su conjugación de turismo, naturaleza, cultura y pequeña industria, y a la que han añadido un broche último: el turismo astronómico.

Hace un año la fundación Starlight, dedicada a potenciar el turismo astronómico y que reivindica prácticas para eliminar la contaminación lumínica eligió a esta zona de Aragón como una nueva reserva y destino certificado. En España solo la zona del Montsec en Lérida, lindante con Aragón, las Islas Canarias y la Sierra de Jaén, comparten a su vez la certificación como destino y reserva de estrellas.

El secreto de Gúdar-Javalambre para conseguir este sello bascula entre las características naturales -la altitud media de sus pueblos ayuda a una mejor visualización-, el esfuerzo del sector turístico, pero también de un drama que comparte con la mayoría de la provincia turolense: la despoblación. “La falta de contaminación lumínica debido a los escasos núcleos de población es una parte importante para que aquí podamos observar el cielo con más facilidad”, explica Maribel Aguilar, guía 'starlight' de la comarca, donde además de esto, también se ha invertido en 'cuidar' el cielo.

La localidad de Arcos de Salinas, en la que se ubica el Observatorio Astrofísico de Javalambre, invirtió en la actualización de su alumbrado público usando bombillas LED de última generación para emitir el mínimo de luz posible. Este proyecto de iluminación, desarrollado por la física de Gallur Susana Malón, referente en el campo de la contaminación lumínica a nivel internacional, ha conseguido en definitiva que este pequeño pueblo se haya puesto a la vanguardia, con un alumbrado bastante más eficiente que el que tienen a día de hoy, por ejemplo, Zaragoza u otras grandes ciudades.

1.600 visitantes para ver las estrellas

Con estos ingredientes es normal que el turismo astronómico irrumpiera en los últimos años convirtiéndose “en un gran complemento para otro tipo de turismo como el de los esquiadores, el gastronómico en torno al mundo de la trufa o el cultural que visita Rubielos o Mora en los últimos años” señalan desde la Comarca.

Durante 2017 unos 1.600 visitantes participaron en las jornadas de guía y visionado que se ofrecen. “Llevamos trabajando desde el año 2013 en potenciar el turismo astronómico y el año pasado fue cuando recibimos el pico de visitas. Llegamos a tener actividades que superaron el centenar de personas. Hay gente que viene exclusivamente a ver las estrellas y que ya tiene conocimientos astronómicos más que avanzados, y otros que vienen partiendo de cero y comienzan a aprender las primeras constelaciones”, comenta Aguilar, quien recalca que la experiencia resulta especialmente satisfactoria para los turistas urbanitas, en cuyos cielos a día de hoy es complicado visualizar alguna estrella durante la noche.

Pese a esto, la cifra sigue siendo baja en consideración a otros atractivos de la comarca. Como ejemplo, la cifra de 1.600 visitantes es inferior a la que recibió en menos de una semana por ejemplo Rubielos de Mora durante su ya famoso alumbrado de las pasadas navidades. “La certificación Starlight ha sido un paso más en el camino y nos ha permitido colarnos en la guía de destinos internacionales. Pero solo es un paso más, la idea es seguir creciendo para que el astroturismo se identifique como una actividad más en la zona”, señala la guía.

El proyecto de 'Galáctica', el Dinópolis de las Estrellas, con meses de retraso

En este crecimiento no obstante se encuentra un pero. Junto al avance del turismo mediante actividades, la comarca cuenta con un brazo investigador de primer nivel gracias al Cefca, el organismo astronómico ligado a la DGA que por ejemplo está participando en proyectos tan punteros como la búsqueda de un posible noveno planeta en el sistema solar. A ello se iba a sumar desde el pasado otoño la apertura de 'Galáctica', un centro divulgativo también en Arcos de Salinas que sería el colofón de la apuesta.

Pese a que su apertura se planificó para el pasado otoño, el centro continúa cerrado desde hace dos años sin equipar por dentro. Fuentes de la DGA explican que los retrasos se derivaron después de que encargaran la construcción de las 9 cúpulas que cubrirán el espacio a una empresa turolense que no ha sido capaz de llevarlas a cabo. Actualmente la DGA se dispone a buscar de forma comercial la compra de estas cúpulas, diseñadas en prototipo en el propio Cefca, y que cubrirán una infraestructura inserta en el paisaje de la comarca que ha recibido, incluso antes de estar abierta, un premio nacional de arquitectura.

“Cuando abra Galáctica el proyecto contará ya con todas las patas para ser un destino astronómico de primer nivel, con una pata investigadora y otra divulgativa que se retroalimente”, comenta Aguilar, que como otros empresarios turísticos se lamentan por el retraso. La apertura de Galáctica se desea que sea por parte de la DGA durante este mismo año, y a ser posible antes de verano, la época de mayor movimiento turístico. Por el momento los fondos ya están reservados procedentes del Fondo de Inversiones de Teruel -que dotó de 3,5 millones de euros al Cefca y todo el proyecto- y se están ultimando las fórmulas para sacar a concurso la adquisición de las cúpulas desde las que se verá el cielo turolense.

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