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Aragón

Aragón, un país de montañas

Cómo disfrutar de la nieve sin subirse a los esquís

En todas las estaciones aragonesas existen multitud de actividades con las que divertirse en la nieve para aquellos que prefieren no esquiar. Trineos tirados por huskies, paseos con raquetas, recorridos en moto... son solo algunas de las posibilidades.

'Tobogganing', descenso en trineo a la luz de la luna, en Formigal.
'Tobogganing', descenso en trineo a la luz de la luna, en Formigal.
Jesús Andrés Fernández/Aramón

La nieve en Aragón puede vivirse con esquís o sin ellos. Aquellos que prefieren no subirse a las tablas no tienen tiempo de aburrirse. Desde las rutas por paisajes idílicos con raquetas, a un divertido descenso en trineos, un paseo turístico en telesilla, construir un iglú o salir lejos de pistas sobre una moto de nieve. Todo ello se puede ver acompañado por grandes experiencias gastronómicas y culminado con una animada tarde en cualquiera de los establecimientos aprés ski de las estaciones aragonesas.

Para una noche distinta, el ‘Tobogganing’, en Formigal, propone diversión bajo las estrellas del valle de Tena: se sube en telesilla desde Sallent para cenar en la Trattoria Cantal y después nos espera un trepidante descenso en un tradicional trineo de madera, solo o por parejas, por una pista iluminada, a lo largo de 2,5 km.

Para la diversión en familia, la pista de trineos de Petrosos en Panticosa ofrece más de 100 metros para deslizarse, mientras que en Formigal los usuarios se lanzan por los 70 m de Portalet. Candanchú dispone de pista balizada y servicio de alquiler.

Otra manera de vivir la nieve es disfrutar de un paseo con raquetas, un modo más pausado de sumergirse en el ambiente de la montaña. Formigal ha creado un espacio para raquetas en la nueva zona de Culivillas. Panticosa, por su parte, cuenta con un circuito libre.La estación de Candanchú dispone de un recorrido señalizado en la zona de Pista Grande.

Un paseo por las nubes

La sensación de ver el entorno suspendidos en el aire es uno de los atractivos de coger el telesilla. En Cerler disponen de forfaits exclusivamente para este uso. Candanchú también cuenta con un paseo turístico tomando el telesilla desde la urbanización hasta Tobazo. En la terraza de la cafetería se puede contemplar desde el Midi d’ Ossau hasta el cercano Aspe, Canal Roya o Izas, mientras se toma un café o una hamburguesa. La gastronomía de ‘altura’ está presente en todas las estaciones, con productos de la zona en cada caso, como los dulces de Camarena de la Sierra acompañando una taza de chocolate caliente en Valdelinares; o con delicias internacionales como el sushi del Iglú de Izas, en Formigal.

Para toda la familia

Ampriú Park, en Cerler, dispone de tres pistas de trineos y un tiovivo de donuts rodantes para los niños. Javalambre-Valdelinares cuentan también con pistas acondicionadas exclusivamente para trineos, con pala para deslizarse incluida en la entrada; además de una zona para muñecos de nieve y tirabolas. En Candanchú los trineos disponen de pista balizada mientras que en el jardín de nieve Candanchulandia (servicio de guardería de 2 a 7 años) los niños cuentan con juguetes, puzles o manualidades. En Formigal-Panticosa, podrán disfutar en Petrosos de la ciudad de los iglús y los muñecos de nieve y, tanto en esta zona como en Anayet, los fines de semana hay animaciones especiales para los más pequeños. En Astún, el jardín de nieve ofrece juegos de interior y terraza.

Conducir un trineo con huskies, una experiencia posible en Cerler.

Algo distinto

Conducir un trineo de perros huskies nos hará sentir como si recorriéramos la tundra nórdica, aunque en realidad lo podemos hacer en Cerler. En la misma estación, el ‘telesilla del amor’, un recorrido 15 minutos en los que enamorarse del paisaje, y quien sabe si algo más, que sube desde Ampriú al collado de Sarrau, donde se disfruta de un mirador de excepción sobre el Aneto o las Maladetas. El paseo con raquetas por los bosques de Javalambre-Valdelinares, con rutas marcadas por la señalización del GR, es una experiencia de comunión total con la naturaleza, además de una actividad accesible para chicos y grandes de cualquier nivel físico.

Sube la adrenalina

Los enamorados de la nieve y los apasionados del motor pueden unir sus dos devociones en Astún, en el curso de conducción extrema en nieve de Ford, donde aprenderán a controlar el coche en condiciones extremas de nieve y hielo y subirán pulsaciones haciendo eslalons y derrapes controlados. En Cerler, las motos de nieve, como piloto o como ‘paquete’, ofrecen otra manera de disfrutar del blanco elemento, con curso inicial de conducción para quien lo necesite. Emociones fuertes sentirán también los que decidan deslizarse por la nieve sobre una ski bike, o bicicleta de montaña, una experiencia única de la estación de Candanchú.

Placeres gastronómicos

La carne a la brasa es el menú principal de La Glera, en Formigal, una experiencia culinaria singular que comienza por la subida en ratrack a esta sofisiticada cabaña que ofrece cenas a 2.000 metros de altura en un entorno único. El Txoko de Henri Abele en Candanchú permite degustar una tabla de ibéricos con champagne Henri Abelé, cava o vino, acompañados por la belleza de un lugar tan emblemático como la famosa Zapatilla. En la Pizzeria El Bosque, en el Rincón del Cielo de Cerler se degustan pizzas artesanas como la de longaniza de Graus.

Aprés ski

Abierto desde la hora del desayuno, Marchica, en Formigal cambia de cara conforme se acera el cierre de las pistas y comienza a sonar la música hasta las 21.00. Remascaro da la réplica en Cerler. Acaba de unirse el recién inaugurado espacio Gin Lloe, en Candanchú, abierto de 17.00 a 200, con un dj pinchando en directo. En Javalambre-Valdelinares los dj’s se lucen en Cabaña 1900 y El Portillo.

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