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Aragón

“Si nos regalaran más juguetes de montajes, habría más científicas”

Ocho estudiantes de titulaciones científico-tecnológicas analizan su situación actual y su futuro dentro de este campo.

La ciencia y la mujer han vivido una relación esporádica y olvidada por la historia. Ahora, cada vez son más las jóvenes que deciden cursar estudios relacionados con la ciencia y también con su ámbito más tecnológico, a través de ingenierías o ciclos formativos de electrónica o mecatrónica. Aún así, todavía queda un largo camino por recorrer. Estas ocho estudiantes ya se han adentrado en este mundo y esperan ser el motor del cambio para que otras muchas vean en estas titulaciones su futuro laboral.

María Usúa, estudiante de FP Laboratorio de Análisis y Control de la Calidad en el CPIFP Pirámide

María Usúa, estudiante de FP Laboratorio de Análisis y Control de la Calidad en el CPIFP Pirámide

Esta joven oscense de 24 años considera que todavía existen muchos estereotipos que dejan a la mujer relegada en el ámbito científico. “Cuando estudié Biología en la Universidad de Sevilla eramos más chicas que chicos. Ahora, la situación es similar. Sin embargo, cuando llegas al mundo laboral aún hay muchas diferencias”, subraya. Desde su punto de vista, la mujer todavía tiene ciertas dificultades para hacerse un hueco en el ámbito de la investigación. “Es más complicado que tomen en serio tus investigaciones y conseguir publicar artículos”, reconoce.

Marta Galve, estudiante de Química en la Universidad de Zaragoza

Marta Galve, estudiante de Química en la Universidad de Zaragoza

“Existe un techo de cristal. Las mujeres científicas no consiguen publicar con las mismas condiciones que los hombres. Además, está comprobado que, aunque los estudios estén publicados en revistas de igual o mayor prestigio, a las mujeres se les cita menos. Con estas citas se mide el valor de cada investigador”, subraya esta joven zaragozana de 22 años. En su caso, siempre había tenido claro que quería estudiar Química, una titulación en la que el número de mujeres y hombres está equiparado. “En clase de mi hermana, que es ingeniera, apenas hay chicas”, lamenta.

Desde su punto de vista esto está íntimamente ligado a la educación: “Si nos regalaran más juguetes de construcción o montajes, habría más científicas”. Para revertirlo, Galve quiere dedicarse a la docencia. “A las chicas se nos dan peor las matemáticas por una cuestión de inseguridad. Nos han dicho que somos peores con los números y nos lo hemos creído”.

Tatiana Molina, estudiante de FP Mecanizado del CPIFP Corona de Aragón

Tatiana, estudiante de FP Mecanizado del CPIFP Corona de Aragón

Tatiana Molina también quiere dedicarse a la docencia para animar a otras jóvenes a que la mecánica y otras titulaciones técnicas no son cosas de chicos. "Me interesa mucho el manejo y control de máquinas, así que me informé sobre las posibilidades de este ciclo. Ahora, lo que más me gusta es utilizar el torno y controlar todas las medidas", afirma esta estudiante de 19 años, que vive en Zaragoza desde hace 17. Ella es la única mujer de su clase, una situación que se da en otros ciclos formativos del área industrial: "A muchas chicas les da vergüenza apuntarse a un curso donde solo hay hombres; pero mis compañeros me han acogido muy bien". 

Nuria Lorenz, estudiante de FP Laboratorio de Análisis y Control de la Calidad en el CPIFP Pirámide

Nuria Lorenz, estudiante de FP Laboratorio de Análisis y Control de la Calidad en el CPIFP Pirámide

Para todas ellas, la vocación es la razón principal por la que se adentran en el mundo científico. En el caso de esta andorrana de 21 años, fue la serie 'Bones' la que despertó su curiosidad. “La protagonista es una mujer que tiene un puesto de gran responsabilidad como forense. Allí descubrí mi interés por el laboratorio”, recalca. Por ello, empezó sus estudios de Química en la Universidad de Zaragoza, pero tras un tiempo, se dio cuenta de que lo que realmente le gustaba era el laboratorio, por lo que comenzó un ciclo formativo. “Te das cuenta de que la mayoría de los técnicos de laboratorio son mujeres, mientras que los hombres ocupan los cargos de más responsabilidad”, lamenta.

Laura Pastor, estudiante de Biotecnología en la Universidad de Zaragoza

Laura Pastor

“Me decanté por Biotecnología porque aúna la Biología (su asignatura favorita) con las ciencias básicas como la Química, la Física y las Matemáticas”, subraya Pastor, de 22 años, y originaria de Albalate del Arzobispo (Teruel). En su titulación, más orientada a la sanidad que otras de las nombradas, no existen diferencias entre hombres y mujeres. De hecho, ellas son mayoría. Aún así, anima a otras a que estudien titulaciones del campo científico. “Ojalá algún día trabaje en un laboratorio e investigue algo que pueda ser útil para la gente, que mejore su salud”.

Inés Paja, estudiante de FP Laboratorio de Análisis y Control de la Calidad en el CPIFP Pirámide

Inés Paja, estudiante de FP Laboratorio de Análisis y Control de la Calidad en el CPIFP Pirámide

Esta joven, de 23 años y originaria de Estella (Navarra), confía en ser la generación del cambio. “Ahora hay muchas técnicos de laboratorio y la mayoría de los jefes son hombres. Espero que nosotras podamos cambiar esta tendencia”, subraya. En estos momentos está terminando sus estudios de Ciencias Ambientales en la Universidad de Zaragoza, a la vez que acaba de iniciar su formación como técnica de laboratorio. “Con ambos estudios tendré la formación más académica y la más práctica. Mi ilusión es poder trabajar en el tema de la contaminación, intentando minimizarla lo máximo posible”, recalca.

María Menéndez, estudiante de FP Mecatrónica Industrial en el CPIFP Corona de Aragón

María Menéndez, estudiante de FP Mecatrónica Industrial en el CPIFP Corona de Aragón

María lleva años acostumbrada a estar con pocas chicas en clase. Pero este curso ha batido el récord: solo estaba ella. "Al principio era un poco raro. En Bachillerato ya éramos pocas y en un primer momento echaba de menos tener un grupo de amigas. Ahora estoy muy cómoda, me tratan como a su hermana pequeña", subraya. Su interés por la ciencia y la tecnología era palpable desde hace años. Sin embargo, ninguna ingeniería terminaba de convencerle. "Me hablaron muy bien de este grado, así que decidí probar suerte. No sabía que había taller y me asusté bastante, pero realmente me está gustando mucho", sostiene. Su próximo objetivo: Ingeniería Mecatrónica.

Lucía Gállego, estudiante de Química en la Universidad de Zaragoza

Lucía Gállego, estudiante de Química en la Universidad de Zaragoza

Una semana de inmersión en la Facultad de Ciencias fue la culpable de que Lucía Gállego se decantara finalmente por estudiar Química. "Ya me gustaba desde que tenía 15 años, pero con esta actividad (que organiza el campus público universitario), me convencí por completo", declara. Desde su punto de vista, iniciativas de este estilo y una mayor visibilización de la mujer científica en los institutos ayudaría a que muchas se planteen esta opción. Este año terminará sus estudios de grado y espera empezar un máster para poder dedicarse a la investigación de nuevos fármacos.

Rosa María Gracia, estudiante de FP Mecanizado en el CPIFP Corona de Aragón

Rosa María Gracia, estudiante de FP Mecanizado en el CPIFP Corona de Aragón

Compaginar la vida personal (casada y con una hija pequeña) con la profesional y la académica no es una tarea fácil; sin embargo, Rosa María (de 37 años) consigue, con mucho esfuerzo, alcanzar todas sus metas. "Cuando empecé el primer curso, les pregunté a los profesores empresas de este ámbito donde podía trabajar y ahora compagino ambas cuestiones", explica. Desde su punto de vista, puede que muchas mujeres no se animen a cursar estudios de Mecánica porque piensan que es un trabajo muy físico o duro, "pero realmente pueden hacerlo igual que cualquier hombre". Cuando termine sus estudios, tiene pensado seguir formándose con una FP Superior.

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