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Aragón

El Pirineo oriental de Aragón fue la zona donde más subieron las temperaturas en 2017

Las temperaturas medias ascendieron en casi 2 grados en el Sobrarbe y la Ribagorza, siendo una de las zonas donde más aumentaron en España junto con algunos puntos de Andalucía, Extremadura y Galicia.

Imagen de Aemet con las zonas donde más subió la temperatura media en 2017
El Pirineo oriental de Aragón fue la zona donde más subieron las temperaturas en 2017
Aemet

2017 se cerró como uno de los años más cálidos desde que se tienen datos, tanto a nivel global como a nivel local. Así lo reflejan todos los organismos: la Organización Meteorológica Mundial confirmó que el año que dejamos atrás ha sido uno de los tres más calurosos junto a 2016 y 2015 desde que comenzaron los registros en 1880, mientras que por su parte la Aemet también recogía en su último informe el 2017 como el año más caluroso de la última serie histórica, que arrancó en 1965.

En general las temperaturas medias fueron superiores en toda España en 1,1 grados centígrados sobre los valores registrados entre los años 1980 y 2010, pero hay algunas zonas donde el termómetro registró medias anuales superiores de hasta dos grados. Entre ellas se encuentra en el mapa nacional el norte de las comarcas de La Ribagorza y El Sobrarbe, en pleno Pirineo oriental aragonés. Para hacerse una idea, esto significa que en municipios de montaña como Torla, la puerta al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, las medias anuales pasaran en 2017 de los 8,4 grados a rozar los 10, con picos como el mes de abril en el que la temperatura media fue hasta 3 grados superior.

Lo llamativo de que el Pirineo aragonés y su parte lindante con el catalán aparezcan entre las zonas con mayor cambio de temperaturas es que junto a ellas solo aparecen otras zonas que históricamente han acusado los años más calurosos, como las provincias de Córdoba y Jaén, Extremadura, Madrid y algunos puntos entre Castilla y León y Galicia.

Pese a esto, el Pirineo no es la única zona de Aragón donde en un año evidentemente cálido se han batido récords. La estación de Teruel capital registró su temperatura media máxima desde que se construyó en 1987, con el mercurio marcando como promedio más alto durante todos los meses del año 21,8 grados, 0,8 más que en el anterior registro, muy cercano, de 2015.

La Aemet precisamente destaca un dato que pone de manifiesto que estamos viviendo algunos de los años más cálidos de todos los tiempos. En España, desde 1965, siete de los cursos más calurosos han sido años del siglo XXI y cinco de ellos pertenecen a la actual década que comenzó en 2011.

En Zaragoza los valores no llegaron a mostrar datos como los que se marcaron en 2015, también el año más caluroso en la capital aragonesa. El 7 de julio de aquel verano se registró la temperatura máxima histórica con 44,5 grados. Pese a esto, los datos de las estaciones de la Aemet revelan que Zaragoza tuvo durante todos los meses del año a excepción de enero temperaturas por encima de la media histórica, destacando el mes de mayo con 28,7 grados de máxima, cuando los valores climatológicos normales marcan que ese mes se mueva en torno a los 24. La históricamente fría Calamocha, por su parte, remata la lista de efemérides que destaca la Aemet en Aragón, con el verano más cálido desde que hay datos con 22,8 grados de media.

Un estudio analiza cómo ha afectado el clima a las montañas

En este contexto, la revista científica Earth-Science Reviews ha publicado un estudio multidisciplinar entre cuyos autores se encuentran varios investigadores asociados a instituciones de Aragón en el que se traza una perspectiva histórica de la evolución de la temperatura en las montañas.

El estudio, titulado 'La Pequeña Edad de Hielo en las Montañas de la Península Ibérica' recorre cómo ha evolucionado el clima en los últimos cuatro siglos, poniendo el foco en esta 'pequeña Edad de Hielo', un periodo comprendido entre el siglo XIV y el XIX en el que debido a una menor actividad solar, el hemisferio norte registró temperaturas más bajas. “Hemos intentado recopilar cómo afectó esta época a la Península Ibérica y en especial a las zonas de montaña, recurriendo a todo tipo de fuentes, desde registros estadísticos a escritos en los que se cuenta que en un pueblo del Pirineo sacaron en procesión al Santo para pedir mejores temperaturas o más lluvia”, explica Fernando Domínguez Castro, experto en Climatología Histórica del Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC con sede en Jaca y Zaragoza, y uno de los autores junto con José María Cuadrat, profesor de Análisis Geográfico de la Universidad de Zaragoza, Jose M. García Ruiz, Ignacio López Moreno o Blas Valero Garcés, también del Instituto Pirenaico.

El resultado de las investigaciones dan por seguro que desde mitad del siglo XIX la temperatura ha aumentado como mínimo en las montañas 1 grado. “Que las temperaturas han aumentado es algo que ya se da por seguro, el debate está en qué parte de esa subida adjudicamos a la actuación humana, que precisamente en esa época comenzó la revolución industrial”, comenta el investigador.

Otro estudio anterior de 2014 y coordinado por profesores de España y Francia sobre cómo el cambio climático está afectando al Pirineo, también concluía que desde los años 70 se ha producido en los macizos montañosos aragoneses un aumento de 0,2 grados por década. La imagen más visible de este aumento de temperaturas en el Pirineo queda reflejado en los glaciares, cuyo número -en toda la cordillera, no solo en la parte aragonesa- ha pasado de 28 en 1980 a solo 12 en la actualidad.

Aunque en meteorología el periodo de tres años de calor extremo que estamos pasando no se considera lo suficientemente amplio para marcar una tendencia definitiva, sus efectos ya se están dejando ver en algunas de estas masa de hielo. Como ejemplo, el glaciar de Monte Perdido, en el Parque de Ordesa, ha perdido 2,3 metros de espesor en apenas un año, desde el otoño de 2016 al de 2017, según reveló a finales de año el grupo de seguimiento del glaciar del Instituto Pirenaico de Ecología.

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