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Aragón

El monasterio de Rueda vuelve a la vida

El complejo cisterciense abre sus puertas después de dos años. A partir de hoy se pueden visitar nuevos espacios como la torre mudéjar o el sobreclaustro.

La noria tiene 16 metros de diametro y es la que da nombre al complejo cisterciense. Su funcionamiento es una de las novedades.
La noria tiene 16 metros de diametro y es la que da nombre al complejo cisterciense. Su funcionamiento es una de las novedades.
Raquel Labodía

En 1202 un grupo de monjes colocó las primeras piedras de lo que después sería el monasterio de Rueda. Hoy, ocho siglos después, el complejo cisterciense renace para convertirse en un referente turístico de la Comunidad y abre sus puertas de nuevo al público tras dos años de cierre.

Han tenido que pasar 633 días para la reapertura de este monumento, situado en la localidad de Sástago (Zaragoza), tras su clausura por problemas con la empresa adjudicataria. El Gobierno aragonés recuperó su gestión e invirtió 650.000 euros en su rehabilitación, que ha supuesto la posibilidad de abrir espacios que hasta el momento no podían ser visitados, poner en marcha el sistema de la noria, mejorar la accesibilidad, así como limpiar las zonas y acondicionar el edificio. "Hemos recuperado más Rueda de la que perdimos, con mucho esfuerzo e implicación", explicó el consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda del Gobierno de Aragón, José Luis Soro, quien lo recorrió ayer, adelantándose a las primeras visitas guiadas oficiales que empiezan hoy. Con él estuvieron el gerente de Turismo, Jorge Marqueta, el Justicia de Aragón, Fernando García Vicente, diputados de las Cortes y alcaldes de las poblaciones cercanas. "Espero que vengan más turistas a Sástago y que visiten otros monumentos que tenemos como el Fortín y la ermita de Nuestra Señora de Montler", señaló María Joaquina Yuste, la alcaldesa de dicha localidad.

La plaza de San Pedro recibe a los visitantes que se adentran en el monasterio. De frente, la parte más medieval con la iglesia y su torre –que fue un añadido posterior–; y a ambos lados, la antigua hospedería y otras dependencias. Por su parte, el claustro en el que se respira una tranquilidad inigualable. En un ejercicio de imaginación, si se cierran los ojos, casi se pueden oír los pasos de los monjes que habitaron el edificio hasta el siglo XIX, la desamortización de Mendizábal. La magia de este espacio dejó boquiabiertos a más de uno y brillo en los ojos a otros. Bautista Antorán, vicepresidente de la Asociación de Amigos del Real Monasterio de Rueda, a penas podía contener la emoción. Este vecino de Escatrón estudia el complejo cisterciense desde hace 50 años. "No tengo palabras para descifrar lo que representa para mí la reapertura. Han sido muchos años de trabajo", explicó el amante de la historia.

Una de las dependencias a las que se accede a través del claustro es el refectorio, donde comían los monjes, que seguían la regla de San Benito, basada en la humildad de los religiosos. Como curiosidad, no podían hablar mientras comían y si lo hacían muy rápido eran sancionados por pecar de gula. Los dormitorios, la iglesia o la cilla son otras de las dependencias por las que se puede pasear y descubrir los misterios a través de las explicaciones de los guías. "Es un ejemplo casi único de lo que era un monasterio medieval de la orden del Císter, ya que se conservan las dependencias tal y como estaban en el siglo XIII", declaró la guía Teresa Bernués.

La noria, el punto neurálgico

La noria, la joya del complejo cisterciense y la que da nombre al monumento, se reserva para el final de la visita. Grandiosa, con sus 16 metros de diámetro, mueve el agua del río Ebro, y es el punto neurálgico de la red hidráulica, que permitía la vida en el monasterio. "No hay ninguna de este tamaño en España ", aseguró Javier Ibargüen, el arquitecto que ha hecho posible esta reapertura.

El monasterio estará abierto los viernes, sábados, domingos, el 29 de enero y 5 de marzo, además de julio y agosto con visitas guiadas de 45 o 90 minutos por 3 y 5 euros.

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