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Aragón

Boquiñeni: 'Vergaras' de dulce y aplauso de Booking

La familia repostera Vergara, la casa rural de Raquel y el bar de Ricardo marcan el impulso renovado a negocios que tratan de cimentar la voluntad de salir adelante en el pueblo.

La repostera Cristina Vergara, en el mostrador del negocio familiar.
La repostera Cristina Vergara, en el mostrador del negocio familiar.
Laura Uranga

En cada municipio hay apellidos que acumulan tanto ADN local que, al menos para los de la zona, no pueden disociarse del entorno en el que se multiplican. Vergara es en Boquiñeni sinónimo de pan, mantecados, españoletas, tartas y magdalenas; Coscolla, con varias ramas, remite actualmente al que pronto será el único bar del pueblo, El Rincón (el otro, Los Gemelos, sigue abierto pero el local está en traspaso) y a la coqueta casa rural El Hospital del Temple. Cristina, Ricardo y Raquel representan la nueva hornada –sic– de emprendedores en este municipio ribereño azotado por las crecidas que, orgulloso de su historia, sigue peleando contra la progresiva despoblación a fuerza de ingenio y trabajo.

A Cristina Vergara es fácil pillarle con las manos en la masa; el gen artesano con el pan y los dulces le viene de tiempo atrás. "Empezó mi tatarabuelo, que se la pasó a mi bisabuelo Manuel. Antes estaban instalados enfrente, en la actual casa de mi tía. Manuel ya la movió al local que tenemos ahora y le pasó el negocio a mi abuelo Gilberto, que a su vez se lo dejó a mi padre, que también se llama Gilberto y ahora está a punto de jubilarse; luego me tocará a mí coger el testigo. Ya no hacemos pan, lo traemos de otros sitios para surtir a los clientes aquí: ahora nos centramos en la repostería y pastelería, con especialidades caseras. Las españoletas, que son bizcochos de huevo, harina y azúcar, tienen mucha salida. A mí, personalmente, me encanta la pastelería; trabajamos para restaurantes de fuera de aquí y para clientes de casa. Personalizamos las tartas, por cierto".

Cristina agradece la fidelidad de su clientela, a pesar de los cambios generacionales, y no esquiva un tema delicado en el pueblo; los efectos colaterales de las crecidas del Ebro. "El pueblo está un poco parado después de la gran riada de hace tres años. Nosotros tuvimos que salir; estábamos en plena faena, subió el río y la Guardia Civil nos evacuó. Tratamos de salvar la hornada del día, y no fue posible; además, tenía tartas de boda para entregar y no hubo posibilidad de recogerlas; por suerte, unos amigos nos pudieron cubrir el encargo. El agua finalmente no entró hasta casa, pero fue todo un susto, y las casas más antiguas han necesitado de reparaciones. Dragar sigue siendo la única solución que nos ayudaría de verdad, pero no parece que vayan a hacerlo. Aun así, han venido dos o tres parejas a vivir al pueblo recientemente: tenemos otros alicientes, está claro, y sabemos disfrutar de la vida".

Casa Vergara siempre se involucra con las fiestas. Ahora en San Valero habrá roscones de casa, también la teta de Santa Águeda, y el pastel del Santo Cristo para las fiestas. Además, Cristina lleva un curso de pastelería para la asociación local de mujeres.

Booking.com alza el pulgar

Raquel Coscolla abrió su casa rural en el centro de Boquiñeni en 2016: Hospital del Temple (hospitaldeltemplecasarural.com). "El edificio era un antiguo hospital de peregrinos, y data de 1770. El Ayuntamiento lo dividió en cuatro lotes y lo vendió; yo compré una vivienda, en la que resido, y a mi abuela le correspondía otra, que es donde ahora está la casa rural. Es mi segunda temporada y la verdad es que me he volcado en su gestión; estudié Turismo y siempre me gustó este mundillo. Mi público habitual son parejas, familias y grupos pequeños; tengo una capacidad máxima de siete personas. La verdad es que hasta ahora todo ha funcionado bien; para mi sorpresa, han llegado inquilinos de media Europa, y hace unos días la web Booking me comunicó que Hospital del Temple había ganado un premio por la mejor puntuación de usuarios en la provincia de Zaragoza en mi sector: 8,6 de media sobre 10.

El bar del equipo de fútbol

Otro Coscolla, Ricardo, es el actual dueño del bar el Rincón, muy próximo a la casa rural de Raquel. Un local espacioso, con terraza climatizada de vista diáfana... y futbolín; una pista de que el llamado deporte rey tiene impacto en el lugar. "Lo llevaron mis padres durante muchos años; luego estuvo un tiempo cerrado, cuando ellos se retiraron. Probaron mi hermano y su mujer y finalmente me animé yo con un amigo. Estábamos los dos sin trabajo y arrancamos hace cinco años. Entonces había cinco bares en el pueblo, imagínate. El colega entró en la Opel y lo dejó, así que ahora quedo yo; mi novia me ayuda y mis padres también echan una mano. Me he criado en el bar, conozco el negocio y no me da miedo la crisis".

De Boquiñeni y de su Rincón le gusta a Ricardo el buen entendimiento entre generaciones. "Aquí se atiende a gente de dieciocho, de treinta y de setenta, y tenemos el apoyo del equipo de fútbol, que une mucho al pueblo. Bueno, yo juego en él también; estamos en Primera Regional. Aquí quedamos al café de antes y a las cervezas de después; si ganamos caen quince, si perdemos lo dejamos en diez", bromea.

La barca que resucitó y volvió a perderse

En el año 2000 se creó en el pueblo la Asociación de Amigos de la Barca de Boquiñeni (Adabar-Boquiñeni) con el objetivo de recuperar la antigua barca del Carladero que hacía el tránsito del Ebro hasta la vecina Pradilla. La barca, de casi 19 metros de manga y 6 de eslora, dejó de funcionar a principios de los ochenta y quedó en abandono junto a la orilla de Boquiñeni: llevaba dando servicio desde 1845. El cambio del cauce del río y las crecidas anuales fueron soterrándola (llegó a estar a más de dos metros de profundidad) hasta que Adabar decidió recuperarla. La nueva ‘Virgen del Rosario’, réplica exacta de su antecesora, se construyó en tres años, con el catedrático de ingeniería y vecino de Boquiñeni Luis Gracia en la supervisión. Se echó al agua en 2003 y durante varios años se llevaba en invierno al embarcadero de Pradilla, más protegido. En 2015 se dejó en Boquiñeni y la gran crecida la arrastró. Apareció destrozada e irrecuperable a la altura de Torres de Berrellén.

LOS IMPRESCINDIBLES

Arraigo del dance

El pasado 4 de noviembre, la Asociación del Dance de Boquiñeni (muy activa y participativa durante todo el año) convocó un encuentro con homólogos de las localidades de Torres de Berrellén, Fustiñana y Yésero.

Apuesta por el kitesurf

El embalse de la Loteta toca cinco términos municipales pueblos, pero el kitesurf se hace en la playa de Boquiñeni, donde hay más agua y viento. Se compite a gran nivel, local y nacional, hay cursos y la afición ha cundido en el pueblo.

Casa Calvario

Este atractivo establecimiento de turismo rural a la salida del pueblo salió del empeño de Jacinta y su esposo. Alberga hasta dieciocho personas, cuenta con piscina y es popular en fiestas de cumpleaños y despedidas de soltero.

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