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Aragón

Caminreal: huella romana que busca una mayor exposición

El vasto yacimiento de La Caridad, el entorno de la antigua estación de tren y la devoción que genera la ermita de la Virgen de las Cuevas son los tres vértices de atención turística de Caminreal.

El edificio de la estación de Caminreal, diseñado por Gutiérrez Soto e inaugurado en 1933, está actualmente en desuso.
El edificio de la estación de Caminreal, diseñado por Gutiérrez Soto e inaugurado en 1933, está actualmente en desuso.
Laura Uranga

La palabra acrótera refiere al pedestal que sirve de remate a los frontones, sobre el cual se colocaban estatuas o adornos. En Caminreal alude desde 2001 (con A mayúscula) a la empresa de arqueología, restauración y museografía que se ocupa desde 2008 del Cicar (Centro de Interpretación de La Cultura Romana, rehabilitado con un taller de empleo), centrado en el yacimiento de La Caridad. Jesús Franco, arqueólogo y profesor universitario, une fuerzas en el empeño con su pareja, Sonia Górriz (ella es de Caminreal; él llegó hace muchos años) y un tercer socio, Antonio Hernández. El tema museográfico es ahora mismo el caballo de batalla de la empresa, que originalmente dedicaba más tiempo y esfuerzo a los otros dos renglones. Acrótera lleva la gestión turística (con afán pedagógico) de otros espacios en la provincia, con el castillo de Peracense como joya de la corona.

"A veces los arqueólogos generamos suspicacias allá donde llegamos –reconoce Jesús– porque se piensa que venimos a expropiar tierras de cultivo; aquí, cuando vine, nos llamaban los ‘escarbas’, pero me llamó la atención el hecho de que siempre nos sentimos bienvenidos. No todo el mundo pensará igual, pero aquí se ha sentido el apoyo a la herencia celtíbera y romana, junto a otros intereses arraigados en el pueblo como la tradición ferroviaria o la Virgen de las Cuevas".

En Caminreal se celebraron varios años fiestas celtíberas con el apoyo de la Asociación Amigos de la Estación, que siempre ha mantenido una vinculación con el yacimiento; de hecho, la Asociación sigue peleando por dignificar el espacio de la antigua estación. El espíritu que invoca Jesús es el colaborativo. "Parte de nuestro trabajo es mejorar la transmisión de lo que tenemos a los potenciales visitantes. La existencia del Cicar debe ser un punto de apoyo para el presente y el futuro turístico del pueblo".  

Esfuerzo sostenido

Acrótera nació de la unión de ilusiones entre jóvenes que trabajaban en proyectos arqueológicos para la Diputación de Teruel y el Museo Provincial. "Trabajamos en varios puntos de la provincia, desde Urrea de Gaén a Gea de Albarracín, pero queríamos una actividad de servicio para todo el año. El Cicar, que se ve con cita previa porque no hay flujo de visitantes suficiente para mantenerlo abierto de manera continuada, es vital para nosotros". Las visitas familiares y escolares se completan desde hace tres años con un arqueódromo, en el que los niños pueden recrear una excavación arqueológica, desde las catas a al restauración.

La historia del yacimiento de la Caridad se remonta a mediados de los años ochenta. Un agricultor compró un terreno en la zona con la intención de rebajarlo para convertirlo en regadío. Al pasar el arado se enganchó con lo que parecía un gran muro. Avisó al alcalde, quien a su vez se puso en contacto con los responsables del museo provincial de Teruel, que tenían excavaciones en marcha por los alrededores. "Se pensó en un principio –recalca Jesús– que el hallazgo correspondía a un torreón defensivo de la época celtíbera. Se pidió al agricultor que no trabajara ese campo hasta que hubiese estudios más concluyentes, pero pasó y el legítimo propietario pidió soluciones. El museo volvió a investigar; otro agricultor con propiedad en el área les dijo que en su trozo de acequia había aparecido una vía asfaltada. Se hizo una cata en el terreno y se llegó al mosaico que se representa aquí en formato de reproducción; ahí se dieron cuenta de que había bastante más de lo esperado".

Huella combinada

La prospección posterior reveló que en la Caridad había vestigios de una ciudad celtíbero-romana; las calles rectas y grandes y estructura urbanística más compleja revelaba el toque romano, con sus canales de desagüe y una gran casa con 900 metros cuadrados de planta y dos alturas, muy complicada para la época celtíbera. Se data en el siglo II antes de Cristo.

Jesús abunda en el tema, que se desarrolla con atractivos gráficos en el Cicar. "Los habitantes seguían siendo celtíberos, con la anuencia y supervisión romana. La hipótesis más extendida es que la ciudad era centro de transformación de productos mineros procedentes de Sierra Menera, que se llevaban luego a la costa, de Tarraco a Sagunto".

En la ciudad, los celtíberos mantendrían sus costumbres y creencias, pero también se ‘romanizaron’ progresivamente en el aspecto externo. Se cree, de hecho, que La Caridad fue un reducto destinado a dotar de tierras y propiedades a los mercenarios que habían auxiliado a Roma en la prolongada campaña numantina, y que se dedicaban al robo en cuadrillas una vez licenciados del ejército; con esta reubicación, Roma los mantenían fuera de los caminos, y podían movilizarlos de nuevo si fuera menester. "Sabemos –apunta Jesús– que la ciudad abarca doce hectáreas y media, pero hay solamente una excavada; prospecciones y catas en el resto del terreno dan esa estimación. Se presume que en el centro habrá foro, mercado, termas, templo… sabemos de un foso de cuatro metros de profundidad y cuarenta de anchura, con muralla de piedra. La casa del Liquinete es la edificación principal que conocemos, y está llena de inscripciones íberas: su dueño debía de pertenecer a este pueblo".

En el Cicar, la apuesta es por estancias alegóricas, y se complementa con vitrinas que exhiben muestras de complementos de belleza, instrumentos de aseo personal... el principal atractivo para los visitantes es la reproducción en madera de una catapulta utilizada en la defensa de la ciudad. La explicación se acomoda al número de visitantes y sus intereses, y les provee de la mejor de las herramientas; la máquina del tiempo alimentada por la imaginación y el conocimiento.

El espléndido pasado de la estación de tren de Caminreal

En estos días de buenas nuevas con respecto a la futura reapertura de la conexión férrea entre Canfranc y Bedous resulta interesante recordar como aquél proyecto (inaugurado en 1928) impulsó también otras novedades ferroviarias en Aragón. Por ejemplo, la decisión definitiva de que fuese Caminreal el punto de empalme con la línea Calatayud–Valencia y también la referencia de la nueva línea hasta Zaragoza; llegó en noviembre de 1930. Dos años y medio más tarde, el 2 de abril de 1933 se inauguró el que hasta mediados de los ochenta fue el edificio funcional de la llamada nueva estación de tren de Caminreal, bajo el diseño y supervisión del arquitecto madrileño Luis Gutiérrez Soto, responsable de los ines Callao y Barceló de Madrid o del edificio Fábregas en Barcelona. En el área circundante había casi trescientos habitantes establecidos: casi un pueblo nuevo, con servicios propios. La anterior edificación ferroviaria local databa de 1901; actualmente es el Centro de Interpretación del yacimiento de la Caridad. La edificación de 1933 es de estilo racionalista, con dos plantas y torre anexa. En desuso desde hace tres décadas, se han barajado numerosos proyectos para renovar su valor, desde la instalación de un espacio expositivo hasta su reorientación como albergue.

LOS IMPRESCINDIBLES

La Virgen de las Cuevas

En Caminreal hay gran afecto por esta ermita; a la Virgen se le atribuye el milagro de elegir en una aparición el lugar de su edificación, por haber piedra labrada y cimientos hábiles. La ermita se levanta sobre el terreno de una posada visigoda.

Profelmar

Ubicada en Caminreal, esta empresa dedicada a fabricar trajes de agua y guantes abrió en 1989. Poco a poco ha conseguido eco nacional y diversificado su oferta para profesionales: ropa ignífuga, impermeables, forros polares...

Jamones Carbó

Cuatro generaciones de la misma familia levantaron y mantienen este negocio que, además de ofrecer distintas variedades del mejor jamón, también oferta embutidos y embuchados varios, desde salchichón a chorizo y fuet.

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