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Aragón

Valdelinares: inviernos duros y veranos suaves en el techo de España

La encargada de la oficina de turismo de Valdelinares, Teresa Lozano, no se arrepiente de haber hecho el camino inverso a la mayoría. Dejó Valencia para vivir en el pueblo más alto del país.

La plaza, con la iglesia parroquial, concentra también la oferta hostelera de la localidad.
La plaza, con la iglesia parroquial, concentra también la oferta hostelera de la localidad.
Jorge Escudero

Los cada vez más numerosos visitantes de Valdelinares pueden presumir de haber estado en el pueblo más alto de España, y demostrarlo con papeles. La oficina municipal de turismo entrega, gratis, a todo aquel que lo pide, un certificado que acredita que su titular ha pisado el municipio que está a mayor altitud de todo el Estado. El documento recoge, a su vez, una certificación oficial del Instituto Geográfico Nacional expedida en septiembre de 1998.

Vivir en el techo de la Península Ibérica comporta algunas dificultades, sobre todo en invierno, cuando las frecuentes nevadas cortan los accesos al pueblo y dificultan la movilidad. Sin embargo, el calentamiento global y la instalación de una base de quitanieves de la DGA desde el pasado 1 de diciembre van a mitigar los inconvenientes.

Valdelinares: inviernos duros y veranos suaves en el techo de España

Pero también tiene ventajas, como contar con las primeras pistas de esquí de la provincia de Teruel, un estímulo económico que, sin embargo, no ha evitado que la escuela local sobreviva a duras penas con el mínimo de escolares necesario para seguir abierta. Estuvo cerrada y se reabrió en 1987, pero sigue en apuros. El Ayuntamiento confía en que la reciente inauguración de un nuevo acceso a la estación invernal a cota más baja que el inicial favorecerá las relaciones entre el pueblo y la pistas y, como consecuencia, el ansiado despegue económico y demográfico.

Para Teresa Lozano, responsable de la oficina municipal de turismo, el balance de vivir en un pequeño pueblo a 1.692 metros sobre el nivel del mar "es positivo", a pesar del frío, de las malas comunicaciones y la despoblación. Lozano llegó a Valdelinares después de pasar por Guadalajara, Zaragoza y Valencia. Pero sus raíces familiares en la localidad turolense y sus ganas de vivir en el campo tiraron de ella y de su marido, David Benajes –nacido en Valdelinares y alcalde en la actualidad–, y les llevaron a asentarse aquí en 2010.

Reconoce que, en ocasiones, echa "de menos" algunos servicios y atractivos de la gran ciudad, pero concluye que la balanza se inclina claramente a favor de su vida en Valdelinares. Tiene que soportar un "clima extremo" como consecuencia de la altitud, sobre todo en invierno. Las nevadas se repiten entre diciembre y abril, con su secuela de frío, humedad y carreteras cortadas. "Vivir en medio de la nieve es bonito –dice–, pero también incómodo". Por otro lado, mantiene un contacto estrecho con la naturaleza, disfruta de unos paisajes excepcionales y de unos veranos suaves y sin sofocos. "Además, aquí las tormentas veraniegas son espectaculares", señala.

Teresa Lozano explica que en Valencia, su último destino antes de recalar en Valdelinares, se sentía "fuera de contexto", mientras que el pueblo más alto de España siempre ha sido su pueblo. Lo visitaba con su marido cada fin de semana y mantenían el contacto con amigos y familiares hasta convertirlo en su residencia permanente.

La responsable de la oficina de turismo señala que la altitud es un elemento diferencial que puede atraer turistas a la localidad, en combinación con la nieve de las pistas. Esta singularidad convirtió al pueblo y sus vecinos en protagonistas de un espectacular anuncio de la marca Skoda en 2015. El spot, titulado ‘Los guardianes del invierno’, presentaba a los residentes como protagonistas de una historia épica en la que afrontan una estación invernal marcada por el frío extremo, las nevadas y el aislamiento. Lozano, que participó en aquel proyecto publicitario, destaca que su emisión por las principales cadenas de televisión dio a Valdelinares "proyección nacional".

El principal mercado turístico es, con diferencia, el levantino. Los valencianos buscan en Valdelinares los veranos frescos y la nieve que añoran en la Comunidad Valenciana. Sin embargo, en los últimos años esta procedencia monolítica se ha diversificado con más visitantes del País Vasco y Madrid. Pero el turismo no evita los apuros demográficos. La escuela cuenta con cinco escolares, uno más del mínimo imprescindible. Y cuatro de los niños pertenecen a la misma familia, con lo que la continuidad del colegio pende de un hilo. El Ayuntamiento tuvo que captar una familia foránea para conservar el alumnado mínimo.

Teresa Lozano aclara que la despoblación no es un problema de la altitud, porque afecta "a toda la provincia". Lozano confía en que la nueva carretera a la estación invernal a cota baja, menos propensa a las nevadas, será un "revulsivo" para el pueblo. Aunque la nueva vía de acceso a las pistas acaba de abrirse, afirma que sus efectos empiezan a notarse con más animación en el sector inmobiliario y la reapertura de la única tienda del pueblo. El futuro pasa por mantener abierto el colegio. "Si no se puede llevar a los niños al colegio del pueblo, será complicado atraer inversiones y nuevos pobladores", concluye.

El pueblo recupera la tienda gracias a la llegada de una familia procedente de Castellón

Valdelinares vuelve a tener una tienda para comprar los alimentos y productos más imprescindibles sin salir del pueblo. Cubre así un servicio básico que se había perdido y que obligaba a los vecinos a coger el coche para adquirir lo más elemental o esperar el paso de vendedores ambulantes. Inmaculada Chacer abrió el pasado mes de julio las puertas del colmado. Llegó al pueblo hace un año y medio con su marido procedente de Vinaroz (Castellón). Buscaban un lugar en el campo y "sin estrés", y al conocer Valdelinares decidieron probar suerte. "Nos enamoramos del pueblo y de la calidez de la gente", recuerda.

Chacer, que también vende souvenires para los turistas que llegan atraídos por las pistas de esquí, está "contenta" con la respuesta del vecindario a su oferta. "Hacía falta una tienda en el pueblo para dar servicio a la gente y creemos que será una ayuda económica para nosotros", señala. De momento, abre por las mañanas habitualmente y todo el día en "temporada alta" de esquí y verano. Tiene un año de carencia en el pago de alquiler, lo que le da un margen para consolidar el negocio.

Las pistas de esquí, un motor que tira del turismo y de la economía de la sierra de Gúdar

Las pistas de esquí de Valdelinares, pertenecientes a la sociedad pública Aramón, son el principal motor económico de la sierra de Gúdar. La estación arrancó de forma muy modesta en los años setenta del siglo XX promovida por unos empresarios valencianos. Posteriormente, tras pasar por un titular intermedio, terminó en manos del Gobierno aragonés.

El complejo invernal, el primero que se puso en marcha en la provincia de Teruel –después llegaría Javalambre–, tira con fuerza de la economía de localidades como Alcalá de la Selva y Mora de Rubielos. La reciente mejora de los accesos por carretera con el casco urbano de Valdelinares hace realidad una vieja aspiración de esta localidad, que se consideraba maltratada por su dificultosa comunicación con las pistas.

Además de la nueva carretera a cota baja con Valdelinares, la estación incorpora esta temporada un nuevo centro de acogida de visitantes a pie de pistas. La estación tiene 14 kilómetros esquiables repartidos en 14 pistas de distinta dificultad. Abrió sus puertas el pasado 2 de diciembre y fue la más tempranera de Aragón con Javalambre. El intenso frío favorece la fabricación de nieve con cañones.

LOS IMPRESCINDIBLES

Guardianes del invierno

Imágenes de vecinos de Valdelinares –desde ancianos a niños– aparecieron en las teles de todo el país en 2015 con la campaña de Skoda ‘Los guardianes del invierno’ en torno al cuidado de los coches para afrontar los meses más fríos.

Las primeras pistas

La estación invernal de Valdelinares, la primera de la provincia, arrancó por iniciativa privada en 1970 con un descenso de solo 50 metros. Actualmente, pertenece a Aramón y dispone de 14 kilómetros esquiables repartidos en 14 pistas.

Por la presente certifico...

El viajero que llega a Valdelinares recibe gratuitamente un documento que certifica que "ha subido a Valdelinares que con sus 1.692 metros es el municipio más alto de España". Incluye el aval del Instituto Geográfico Nacional.

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