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Pedro Lozano Alcolea: "El ADN emprendedor está por encima de las etiquetas generacionales"

Pedro Lozano Alcolea (Zaragoza, 1989) es el nuevo presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Aragón (AJE).

Pedro Lozano, en el paseo de la Independencia.
Pedro Lozano, en el paseo de la Independencia.
Aránzazu Navarro

En junio pasado, alcahueteando en la Red me encontré con un tuit en el que un futbolista anunciaba su retirada agradeciéndole a sus botas el cariño y la compañía que le habían dado. Seis meses después, el exfutbolista es el nuevo presidente de Jóvenes Empresarios de Aragón (AJE).

Es que yo quería mucho a esas botas... En serio, tenemos que ser agradecidos, valorar lo que tenemos, disfrutar de cada momento.

No interpreté ningún lamento en ese tuit. Y usted, pudiendo haber llegado a la élite, tenía que dejar el fútbol con 28 años.

Las cosas pasan por algo. Y si no, hay que hacer que pasen. También existe el factor suerte, pero la voluntad es esencial. Yo tuve la suerte de crecer en una casa en que me enseñaron valores. Sacaba buenas notas y por eso mis padres me premiaron yendo a un campus de fútbol. Ahí comencé a conocer a unos entrenadores y compañeros con los que fuimos campeones de España en cadetes con el Real Zaragoza, ganándole al Real Madrid.

Adrián Barba, Ander Herrera, Nacho Camacho, Pablo Alcolea... ¡Qué tiempo tan bonito!

Por cierto, Pablo Alcolea es primo hermano mío.

No lo sabía...

Luego coincidimos con Raúl Goni, Montejo, Miramón... Éramos un equipazo dentro y fuera del campo. Trasladado al mundo empresarial, una empresa sólida por todos los lados. Tienen tanto que ver fútbol y empresa: un equipo, un rival, un resultado...

También hubo momentos muy duros...

Sí. Me marché a Inglaterra a través de Borja Alcazo. El primer día de entrenamiento en Birmingham me rompí la rodilla. Tuve que regresar a Zaragoza. Ya nunca volví a ser el mismo, hasta que me retiré en junio jugando en el equipo de mi pueblo, el Alfindén.

Y momentos mucho más duros todavía...

Hace dos años, estando mis padres en paro, mi padre enfermó de párkinson. Hubo que luchar muchísimo para lograr sacar adelante la empresa Imascono, una firma que había lanzado yo cuando  solo tenía 18 años.

Usted nunca se rinde...

Por supuesto. Mi abuela también decía que me sabía ganar la vida.

¡Acertó la abuela Pilar!

Comencé con Imascono haciendo camisetas, dando salida a los jóvenes diseñadores. En 2010 reforzamos la empresa con una página web. Ese fue un momento crucial, pues conocí al ingeniero Héctor Paz, y comenzamos a ofrecer soluciones en realidad aumentada. Y ahí seguimos.

A ver, que me lío con las fechas... ¿Pero por ese tiempo no estaba a punto de marchar a Inglaterra?

Sí, pero nunca dejé la empresa. Procuraba tener tiempo.

Tenía tiempo hasta para ingresar en AJE.

Eso fue a través de Alejandro Calle. Luego, también conecté muy bien con Toño Becerril, a quien acabo de suceder.

Becerril se fue por la edad. La frontera de AJE la marcan los 40 años. Usted solo tiene 28 años...

El mundo siempre evoluciona, pero es que ahora lo hace a la velocidad de la luz. Además, la tecnología lo ha revolucionado todo.

Tecnología y más tecnología. La ingeniera zaragozana Ana Serrano afirmó semanas atrás en estas mismas páginas que el mundo real pronto será indistinguible del mundo virtual.

Es rigurosamente cierto. Es más, ya hay un espacio compartido, la  realidad mixta. Nosotros empezamos con camisetas y luego pasamos a desarrollar aplicaciones móviles. Ahora ha surgido la realidad mixta. Mi empresa es capaz de ofrecer soluciones y un proyecto acabado en un mes, como el que acabamos de realizar con Telefónica. También hemos trabajado con Disney, Adidas y Mediaset, entre otras.

¿La transformación digital es imparable?

Más que una transformación digital, estamos ante una transformación social en toda regla. Tenemos todo en el móvil y pronto lo tendremos en las gafas. La realidad mixta no solo es el futuro, sino el presente del año 2018 a punto de empezar.

Después de la generación JASP, de la generación ‘nini’, ¿cómo bautizaría esta nueva época?

No soy muy de decir, de ponerle nombres exóticos a las cosas; soy más de hacer. El nombre esencial es emprender. El ADN emprendedor está por encima de las etiquetas generacionales.

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