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perspectivas 2018

Las obras de Sijena, los presupuestos de 2018 y la reforma financiera

El 2018 comienza tras el regreso de 95 de las obras de Sijena, pero sin la reforma de la financiación y con los presupuestos estatales y aragoneses sin aprobar. Va a ser un año complicado que puede ser decisivo para las elecciones municipales y autonómicas de 2019.

Los protagonistas de Aragón

El regreso, por fin, al monasterio de Sijena de las 44 piezas de arte sacro que estaban retenidas en Lérida abre un hito en la recuperación del patrimonio histórico y artístico de la Comunidad. Las obras llegaron, no sin polémica, el pasado 11 de diciembre, fruto de un largo proceso judicial que aún no está finiquitado y que ha estado marcado por desacatos y desobediencias a las órdenes judiciales por parte de los dirigentes políticos e institucionales de Cataluña. Aragón termina 2017 con una buena noticia y encara este 2018 con el reto de poner en valor la vuelta de los bienes, sin obviar que afronta el año sin tener todavía aprobados los presupuestos autonómicos y pendiente de que se aborden los problemas para resolver cómo se financian adecuadamente los servicios públicos.

La reclamada reforma del sistema de financiación autonómica seguirá estando encima de la mesa desde la próxima semana, aunque ya veremos si sale adelante porque el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ya ha dejado claro que se llevará a cabo en función de cómo evoluciona el contexto político en España, especialmente en Cataluña. Ello, pese a las dudas de que Aragón mejore en la citada modificación si es que llega a entrar en vigor en 2018, implica retrasos y problemas en los fondos que debe recibir la Comunidad aragonesa.

El año que comienza tiene más incertidumbres que certezas en Aragón y en el conjunto del país, porque tampoco hay presupuestos generales para 2018 y porque las tensiones políticas generan confusiones y un cierto desasosiego en la ciudadanía. Y no hay reposo después de tres años de dura confrontación partidista y electoral, que ha aumentado con la fractura provocada por los independentistas catalanes. Precisamente, mientras no se resuelva la gobernabilidad de la comunidad vecina hay pocas posibilidades de que se logren avances territoriales en las cuestiones que más afectan a Aragón: financiación, despoblación, inversiones estatales en infraestructuras y equipamientos, autogobierno y bilateralidad.

Este clima de tensión, con matices, va a ir a más en los próximos meses. Hay elecciones europeas, autonómicas y municipales en la primavera de 2019. Y ya veremos si se suman unos comicios generales adelantados y si la economía aguanta el tirón o se queda por debajo de las expectativas al hilo de la crisis generada por el secesionismo. Así que en el primer semestre todos van a medir muchos sus pasos, pero tras el verano comenzarán las pugnas propias de una precampaña electoral que harán tambalear alianzas y consensos, dentro y fuera de las organizaciones.

Nada hace sospechar, pese a iniciar el año sin presupuestos autonómicos ni estatales, que Aragón no mantenga el nivel de mejora en todos los indicadores, sobre todo en el empleo, aunque estén por debajo de la media en el cómputo general y tenga fondos de financiación y de inversiones estatales pendientes. Y es previsible que las batallas entre partidos y entre instituciones,  como la del Gobierno de Aragón con el Ayuntamiento de Zaragoza, suban el tono por los protagonismos políticos.

Esa será otra de las claves del año que comienza. A lo largo de estos doce meses, los dirigentes políticos tendrán que consolidar sus liderazgos para afrontar las elecciones de 2019, pero sobre todo Javier Lambán (PSOE), Luis María Beamonte (PP) y Nacho Escartín (Podemos). Han sido elegidos al frente de sus organizaciones a lo largo del año que ahora acaba. Los dos últimos se estrenan en el cargo y el primero ha logrado revalidar su posición tras muchas tensiones y pugnas.

El presidente de la DGA y secretario general del PSOE-Aragón, Javier Lambán, necesitará recuperar terrenos perdidos en el partido y entre el electorado socialista, pero sobre todo precisará que la reorganización del partido en la capital aragonesa –con primarias para la secretaría local y la candidatura a la alcaldía en 2018– sea el arranque para mejorar los resultados en Zaragoza ciudad. Una cuestión vital para tener opciones de repetir en el Gobierno, en la DPZ y tener más posibilidades de volver a recuperar el control del Ayuntamiento.

Lambán llega a este curso en mejor posición de lo que se podía prever hace solo cuatro meses. La crisis del PSOE, federal y autonómica, ha pasado factura, pero tras apaciguar relativamente las aguas, tranquilizar los ánimos en el Gobierno PSOE-CHA y las relaciones con Podemos, dispondrá de casi diez meses para lograr un impulso a la gestión y al PSOE.

Todo dependerá de qué suceda con el partido en la capital aragonesa. No será el único factor. Las relaciones con Podemos serán también importantes, porque influirán en la consolidación de Nacho Escartín como líder de la formación morada y como referente para alcanzar acuerdos parlamentarios e institucionales, incluso con ZEC. Escartín ha tomado el mando con Podemos en crisis y en retroceso electoral. Está cambiando la estrategia para evitar más desgastes por la política nacional y la gestión municipal. Su apuesta es retomar el protagonismo en las propuestas sociales y ser el puente entre la DGA y el consistorio zaragozano.

En el ámbito de la izquierda otra de las de las cuestiones será si CHA logra mantenerse e incluso ampliar su espacio, porque puede ser clave para la gobernabilidad. Cuestión distinta es qué pasa con IU, que se debate entre Unidos Podemos o ir en solitario al menos en las autonómicas.

Por su parte, el presidente del PP-Aragón, Luis María Beamonte, que en marzo de 2017 ganó el congreso regional, afrontará su primer curso político al completo con los objetivos de reforzar su protagonismo como líder de la oposición y evitar más fugas del electorado. En este sentido, su adversario es C’s, partido que está al alza por el tirón de Albert Rivera y el de Inés Arrimadas, independientemente de su balance autonómico y municipal.

El presidente de los populares aragoneses también es consciente de la importancia de Zaragoza capital y de que necesitará que el PAR, que preside Arturo Aliaga, aguante la embestida de Ciudadanos. Al menos lo suficiente como para que el conjunto del centroderecha pueda sumar la mayoría necesaria para recuperar el Gobierno de Aragón y mirar con opciones a las principales instituciones de la Comunidad.

Eso sí, tal y como está el contexto político, todo puede pasar a lo largo de un año que se prevé más que complicado.

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