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Heraldo Joven

24 frases que trajo la Navidad a la comida familiar... Otra vez.

¡Que comiencen los Juegos del Hambre!

24 frases que trajo la Navidad a la comida familiar... Otra vez.
24 frases que trajo la Navidad a la comida familiar... Otra vez.

Hay cosas que nunca cambian. Lo realmente típico en navidad no es el belén, ni el árbol, ni los villancicos, ni los regalos. Lo realmente típico es reunirse en familia y escuchar las felicitaciones y rencillas de siempre, que te recuerdan que tu hogar es especial. Cada uno tiene las suyas, pero hay unas cuantas que podrían ser casi universales, como que siempre te echarán comida en el plato como si fueses a hibernar 10 meses, que siempre falta algo en la mesa o que el mantel se va a manchar. Pero no pasa nada, porque familia solo hay una y en el fondo los quieres mucho.

Y para que te lo tomes con humor te hacemos un resumen de lo más escuchado. Y no te indicamos quién dice cada cosa para darle al tema un caos má realista. Allá van 24 frases como 24 Nochebuenas:

“Ay... Yo de eso no quiero. Bueno vale pero muy pequeño. No. Más pequeño. Más. Hijo/a, que no se puede hacer más pequeño. No pasa nada, dámelo a mí. No que tú ya te has comido tres. Pues si se va a quedar ahí ya hago yo el esfuerzo...". “¡Al final vas a venir en Nochevieja o no que yo tengo que organizar muchas cosas!”. “NO. TÚ NO TE VAS. PERO CÓMO TE VAS A IR YA. SI QUEDAN EL TERCER POSTRE, LOS REGALOS, LOS VILLANCICOS Y EL VERMÚ DE MAÑANA.” Señor, llévame pronto. “Falta un plato. No que no falta ningún plato. QUE SÍ QUE FALTA UN PLATO. QUE NO. UN PLATO, TRAE UN PLATO. (Voz de fondo) Oyee… ¿por qué hay tres platos aquí?”. Puede ser una silla también. Un regalo, un cubierto o incluso un comensal. “Como Fulanito no avisó hasta la última hora esto es lo que hay” Lo que hay son 10 kilos de comida de todas formas. “Te toca bendecir la mesa”. Tu cabeza: SÍ, CLARO, OTRA VEZ A Mͅ; tu boca: “En el nombre del Padre…” “¡Cómo! ¿ya no queda pan? Pero si te lo has comido todo tú. ¡Pero qué va!” Y quien dice pan, dice turrón del bueno. “¿Dónde has dejado al novio/novia?” Eouh, esto… Cómo te lo explico… “¿Qué tal: las notas? ¿Y el trabajo? ¿Y la boda cuándo? ¿Y los niños? ¿Y el piso?” Bah, bien, bueno, normal. “¡Un brindis! Espera. El corcho. Yo lo abro. Pues no sale. Déjame a mí que fui camarero 10 años. No que puedo. Déjame. Ya casi. (Fuerza mental colectiva). No sale, déjame a mí. Que no que ya está. Pues no ves que no. Ay, yo me voy que seguro que me dais a mí. ¡Ya! Pues no. Que me dejes a mí. ¡Pum! ¡AY, AY, AY, AY, una copa, una copa! Venga ya, ya me has manchado el mantel. Si me hubieras dejado a m텔 “¿Te ha gustado el regalo?” :D. “No, no quiero más, gracias. CÓMO QUE NO QUIERES MÁS, SI NO HAS COMIDO NADA. No, de verdad, que voy a vomitar. TE HAGO UNA TORTILLA. No, que es que no puedo. PUES UN PAR DE CROQUETAS. Una. SIETE. Está bien…” Lavado de estómago en 3…2…1… “¿Quieres dejar ya el móvil?”. “Mira qué mensaje de Navidad me han mandado”. Y sí, al abrirlo el paisaje nevado termina siendo algún tipo de obscenidad. Momento fotos: “¡Espera que yo no salgo! ¿Pero dónde está el chico? En el baño. ¡Hala, ven ya! Me voy a caer. ¡Oye que me estás tapando! Hombre pero no saques los platos sucios. Y si nos ponemos mejor todos allá. Yo paso de salir. ¡Decid: güisquiii! Güisquiiiiiii…” “Bueno, pero estas fotos no las subas al Internet, ¿eh?”. “Hombre que así no se hace, déjame a mí”. Válido en algunos hogares si has decidido cortar jamón, servir, echar vino, meter las cosas en el lavaplatos, envolver un regalo, preparar la mesa, hacer el guiso… “Come que está bueno. Pero que soy vegetariano/a. Da igual si el jamón no es carne”. “Bueno, a mí no me gusta la Navidad, la gente se vuelve loca comprando regalos, ya sabes, el capitalismo y el consumismo y eso, además, es una tradición que se ha ido contaminando de otras. Si es que en realidad Jesús ni siquiera nació en estas fechas, se eligieron para que coincidieran con la festividad pagana. De hecho todo nuestro calendario está mal, no estamos en el 2017. Pero en fin, bueno, por lo menos nos dan vacaciones, que ya era hora. Bueno pero que pases buenos días y eso”. Euh… Gracias e igualmente. Creo. “Has engordado, ¿eh?” … “Estás delgadísimo/a, ¿pero tú no comes o qué?”. Que sííííí… “No, no le des azúcar a estas horas ya que el chico se altera”. “Hombre, canta algo”. O baila, o haz esgrima. Sea lo que sea lo que se te dé bien, hoy hay examen. “¿Ves cómo al final siempre sobra comida?”.Pero bueno, en cuanto se pasa la resaca familiar... Tienes que reconocer lo mucho que los quieres.

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