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El Gordo toca...y así le ha cambiado la vida a algún pueblo aragonés

Reformas fiestas y niños llegaron a Sodeto con el premio de 2011. Este año se cumplen, además, 25 años del Bilbiligordo.

Celebración en Sodeto del Gordo de 2011 en la Lotería de Navidad
Celebración en Sodeto del Gordo de 2011 en la Lotería de Navidad
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Que sí, que es muy difícil que toque. Casi imposible, si se piensa. Y que sí, que al final el que gana es el Estado. Pero oye, que todos hemos visto la imagen de multitudes eufóricas descorchando botellas de cava a las puertas de una administración de lotería y no podemos negar que es algo que se queda grabado en la retina. ¿Y si este año soy yo el que sale corriendo a la calle en alpargatas para gritar al primer micrófono que se me cruce '¡que me ha tocado, que me ha tocado!'? Abrazos, besos, corchos volando y ríos de espuma hacia las cámaras. Que de ilusión también se vive, vaya, y que gusta imaginarse pronunciando el topicazo de 'para tapar agujeros' mientras tu mente repasa cada trazo del coche de tus sueños.

El viernes es el sorteo de la Lotería de Navidad y entre los 100.000 números del bombo (sí, el 00000 también juega) hay uno que antes de que acabe la mañana de ese día habrá pasado a la historia como el Gordo de 2017 y cambiado la vida a cientos de personas. Porque sí, a no ser que uno ya sea millonario de serie, el Gordo cambia la vida. Hasta las participaciones con recargo lo hacen, siempre y cuando uno no sueñe con un tesoro a la altura del de la cueva de los 40 ladrones.

Todo cambió en Sodeto

De hecho, las participaciones con recargo son las que han dejado en Aragón los mayores premios de la historia de la Comunidad. Y si no que se lo cuenten a los vecinos Sodeto. Esta localidad hizo historia en 2011 cuando el Gordo tocó a todos sus vecinos (excepto a uno) gracias a los boletos que repartió su asociación de amas de casa. Por aquel entonces, la entidad tenía menos de 50 socias y vendió a sus vecinos 1.200 participaciones de cinco euros. Es decir, 300 décimos en un pueblo de menos de 300 vecinos y en un año en el que el Gordo estaba premiado con 400.000 euros el décimo y 100.000 euros la participación.

Las amas de casa de la localidad monegrina repartieron nada más y nada menos que 120 millones de euros entre sus vecinos y todo cambió en el pueblo. Nadie se compró yates ni aviones, pero de repente los campos se modernizaron, las deudas desaparecieron, las casas se reformaron y los jóvenes tuvieron la oportunidad de invertir y quedarse en su propio pueblo.

"Aquello fue algo increíble -recuerda ahora Rosa Pons, la por entonces alcaldesa de Alberuela de Tubo, municipio al que pertenece Sodeto-. Somos una economía agrícola y ganadera y en ese momento los vecinos acababan de hacer un esfuerzo económico muy grande para modernizar el regadío... Aquello fue un balón de oxígeno. Permitió amortizar sus préstamos a los agricultores y muchos jóvenes vieron la posibilidad de arreglarse una casa, comprarse una finca, ponerse al frente de una nueva explotación y asentarse en el pueblo". Entre ellos Nazaret Sánchez y David Aldea, que pudieron permitirse reformar y amueblar una casa de los padres de ella y fijar su residencia en Sodeto. Él, agricultor, se cambió el tractor, se compró un carro nuevo, un lote... y juntos han tenido ya dos niños alberruelanos.

"De la noche a la mañana las calles de Sodeto se llenaron de operarios y grúas", recuerda también Ángeles López, actual presidenta de la asociación de amas de casa. Los que no apostaron por cambiarse la cocina, se arreglaron el baño o renovaron las tuberías. "Hubo un año en el que no se podía pasar por las calles. No eran grandes obras porque aquí la gente tiene los pies en el suelo pero estaban todos los gremios trabajando en el pueblo, coincide la exalcaldesa.

La asociación se guardó un décimo, así que de repente sumó 400.000 euros a sus arcas. "Aquel año organizamos nosotras una fiesta de Nochevieja para todo el municipio, alquilamos una carpa, pusimos alfombras rojas, una orquesta... fue fantástico", rememora Pons. El dinero les dio además para pagar la rehabilitación de la antigua escuela de niñas y reconvertirla en un local social con gimnasio y una sala en la que se organizan actividades para los mayores.

La resaca del Gordo de 2011 en Sodeto

Cotillón de Nochevieja de 2011 en Sodeto

25 años del Bilbiligordo

Justo este año se cumplen además 25 años del mítico Bilbiligordo. En 1992 cayeron 10.000 millones de las antiguas pesetas en Calatayud y lo hicieron principalmente a través de la venta de participaciones con recargo de la peña Rouna, que vendió la mitad de los décimos. La otra mitad se compraron en la ventanilla de la administración de lotería número 1 de Calatayud, propiedad de Mercedes San Gil y Ángel Carrau.

Ángel Carrau y Mercedes San Gil celebrando el Bilbiligordo en 1992

Ángel Carrau y Mercedes San Gil, celebrando el Bilbiligordo en 1992

"Le tocó a muchísima gente y a muchos se les solucionó la papeleta -recuerda Ángel Carrau, hoy cumplidos ya los 70 años-. Algunos supongo que se lo gastarían pero la mayoría se quitaron hipotecas y líos". Carrau recuerda aquel 22 de diciembre de 1992 como un día muy emotivo en el que reinó una "alegría colectiva que se contagiaba te hubiese tocado o no". María Carrau, su hija, está convencida de que este año la familia volverá a vender el Gordo. "Dijimos, si la tinta viene amarilla, toca. Y ha venido amarilla", anticipa. Ellos, por si acaso, ya tienen el cava preparado.

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