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Aragón

Ignacio Escuín: "Fuimos a Lérida con una encomienda en nombre de los aragoneses"

El director general de Cultura, Ignacio Escuín, cuenta cómo vivió las 10 horas dentro del Museo de Lérida, al frente del equipo técnico, hace justo una semana.

Ignacio Escuín.
Ignacio Escuín, director general de Cultura de la DGA.
José Miguel Marco

Llegó al Museo de Lérida al frente de un equipo técnico a las cuatro de la madrugada. ¿Qué se encontraron allí?

Una situación no demasiado fácil: hubo que acreditar la identidad de cada miembro del operativo, se impidió la entrada al letrado del Gobierno de Aragón y a mí mismo... Gracias precisamente a la intervención de la fuerza pública se replanteó y pudimos acceder 15 o 20 minutos después. Fue un absurdo, pero se solucionó.

¿Les sorprendió?

Íbamos preparados para todo, con una actitud proactiva y positiva, con la idea de cumplir una sentencia y de intentar solucionar cualquier conflicto que fuera surgiendo. Así lo hicimos. Una vez dentro activamos el operativo y solicitamos la localización de las obras. Cada vez que mencionábamos una, nos indicaban dónde estaba. Es lo único que hizo el Museo de Lérida. A partir de ahí, nuestros técnicos y la empresa especializada las recogían, se hacían fotografías para ver su estado de conservación y comenzaba el embalaje.

Han reconocido que fue una noche "difícil". ¿Por qué? ¿Por la actitud del Museo? ¿Por las protestas en la calle?

Alguno de los conservadores sí empatizó más con los nuestros. Entre ellos las cosas se pudieron sacar adelante. La actitud del director del Museo, bajo mi punto de vista, no fue la más adecuada. Todas las trabas venían planteadas por ellos (el director, el responsable de prensa, la gente que le acompañaba que no eran propiamente conservadores...). No estaban por la labor, pero nosotros teníamos una encomienda que debíamos cumplir, en nombre de todos los aragoneses. En cuanto a las protestas, evidentemente hubo tensión, pero el trabajo en el interior del Museo, hasta bien entrada la mañana, era tranquilo. Dentro no se vivía esa tensión, salvo cuando veías por alguna ventana la que se estaba montando. El verdadero momento de tensión en el exterior fue cuando se empezó a cargar el camión, que es cuando oímos todo el jaleo, cuando cayeron las piedras, cuando nos enteramos de que había periodistas que lo estaban pasando mal fuera. Y sobre todo porque al salir, con ayuda de la Guardia Civil, vimos la hostilidad de la gente. Tengo que decir que el operativo de la Guardia Civil fue impecable. A lo largo del trayecto había gritos, pancartas, alguna piedra más al camión, pero la sensación de oír a la gente gritando y ver las caras..., no fue fácil. Son técnicos de Cultura, no está acostumbrado a ese tipo de conflicto.

A usted no lo dejaban entrar, pero sí estaba el exdirector de Patrimonio de la Generalitat.

Esa fue una de las argumentaciones que el letrado y yo hicimos. No entendíamos cómo una persona que ya no era director general estaba dentro en función de ese cargo, y a mí no me dejaban.

¿Se podía haber hecho sin tener que recurrir al auxilio de la Guardia Civil?

Tuvieron tiempo hasta las 23.59 del día 11. Todos hubiéramos preferido la entrega voluntaria, el cumplimiento de la sentencia por su parte, como ocurrió el año pasado (entonces se devolvieron 53 piezas y quedaban pendientes las 44 que ahora han recuperado). Era lo que esperábamos, la verdad.

¿Pensaron en algún momento que volverían con las manos vacías?

En ningún momento.

Cuando accedieron a los almacenes, donde han permanecido durante todos estos años la mayoría de las piezas, ¿en qué condiciones las encontraron?

Unas estaban en perfectas condiciones, otras deterioradas y otras gravemente deterioradas. Es un almacén que no ofrecía condiciones, a la vista del estado de los bienes.

Y ahora quedan las pinturas murales en Barcelona. ¿Prevé que sea más complicado el regreso o más fácil, teniendo en cuenta este precedente?

Creemos firmemente en el regreso de todas. Este procedimiento sigue su curso y esperamos que dentro de no demasiado tiempo tengamos las pinturas en nuestra sala capitular, que está perfectamente acondicionada.

¿Si llega el caso, también irían al Museo Nacional de Arte de Cataluña, hasta Barcelona, para recuperarlas?

Haremos todo lo que tengamos que hacer para que los murales estén aquí de vuelta.

¿Quedan todavía muchas obras de arte de la colección de Sijena dispersas?

La verdad es que queda bastante, por eso mismo hemos encargado un informe de todas esas obras, con su localización y su casuística, para ver qué se puede hacer.

Traer 43 obras ahora y 51 hace año y medio, ¿representa para usted, como responsable del patrimonio aragonés, algo más que recuperar una colección de gran valor artístico e histórico?

No son solo unas piezas de enorme valor, que lo tienen, sino también un símbolo, algo muy importante para los aragoneses. Ha sido un orgullo poder participar en el operativo.

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