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Aragón

Un brindis (de récord) con cava aragonés

El cava espera volver a crecer en ventas. Sus productores reconocen que el boicot a los productos catalanes se nota, pero insisten en que su éxito se debe a su gran calidad.

Las ventas de cava aragonés son cada vez más numerosas.
Las ventas de cava aragonés son cada vez más numerosas.
BSV

No es que sea un producto consumido únicamente en Navidad, pero lo cierto es que es en la cercanía de estas fechas cuando las bodegas elaboradoras realizan el grueso de la comercialización.

Lo saben bien los productores de Aragón, que cuando apenas queda a un mes para los tradicionales brindis navideños ya tienen prácticamente toda la producción vendida. «Y porque no tenemos más, sino más venderíamos, pero nuestras existencias son las que son y no podemos hacer el milagro de los panes y los peces». Lo dice César Langa, director técnico de la bodega zaragozana que lleva el apellido de esta saga familiar -ahora liderada por la quinta generación- que levantó la empresa hace ya 150 años. Pero podrían haber pronunciado cualquiera de los elaboradores de la Comunidad.

La producción de Langa, empresa situada en Calatayud, está integrada en la Denominación de Origen Cava, como lo está también el vino de este tipo que elabora en Cariñena el grupo BSV, una de las principales bodegas de la denominación más antigua de Aragón; o Monasterio de Veruela, que ha recuperado la producción en Ainzón de manos de Bodegas Ruberte. En este municipio se encuentra también Bodegas Bordejé, que ya en el año 1962 realizó plantaciones de macabeo en sus tierras para elaborar vino de cava por el sistema ‘champanoise’.

Todas ellas sumarán este año una producción -y comercialización- cercana a los 1,2 millones de botellas, una cifra que vuelve a batir récords y que quintuplica el volumen con el que los bodegueros aragoneses comenzaban a afianzarse en los mercados hace algo más de una década. Un récord que va abriéndose paso sin complejos en el mercado nacional y que toma impulso en el exterior.

A estas cifras hay que sumar la producción de otras bodegas aragonesas que también producen cava -aunque en volúmenes inferiores-, pero que no pueden comercializarlo bajo ese nombre, porque solo tres municipios aragoneses Cariñena, Calatayud y Ainzón, tienen autorización de la D. O. Cava, integrada en su mayoría por marcas catalanas, para denominar así a sus burbujeantes caldos. Por eso estas ‘otras bodegas’ tienen que conformarse con lanzar su vinos con el apellido de ‘espumosos’, aunque como Bodegas Lalanne, situada en Barbastro e integrada en la D. O. Somontano, sus orígenes se localicen en Burdeos y toda su trayectoria, desde 1892, haya estado ligada «siempre» al champán. O como el caso de Bodegas Alodia, una pequeña firma de Adahuesca, que elabora su brut nature Luxuria -blanco y rosado- utilizando el método ‘champenoise’ con un año de crianza.

Pero, sea con cava o con espumoso, los productores aragoneses prevén este año una campaña con nuevo récord. Y eso bien merece un brindis.

No es una casualidad que el cava aragonés no deje de conquistar paladares. Hay buenas razones que justifican el espectacular crecimiento que las ventas se han anotado en los últimos años. Para explicarlas, César Langa, director técnico de Bodegas Langa, utiliza un símil muy náutico. Para esta travesía, los productores tienen un buen casco -su gran calidad- y potentes velas -prestigiosos premios y reconocimientos-, y han sabido, detalla, aprovechar los «vientos a favor» -boicot al cava catalán- que «en algunos momentos» han soplado con fuerza y han dado importante impulso.

Así sucedió en 2004. Aquel año las palabras del entonces secretario general de Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC), Josep Lluís Carod-Rovira, negando el apoyo a la candidatura de Madrid 2012 destapó un velado boicot a los productos catalanes que dejó libre el paso (comercial) a otros cavas producidos fuera de esa Comunidad. Y así ha sucedido ahora. El desafío soberanista catalán ha vuelto a impulsar las ventas de cava aragonés, que este año superará con creces su presencia en los mercados con más de un millón de botellas.

«Algo se nota, el que ya conocía nuestro cava se reafirma en la compra, y el que no lo había probado se aventura a conocerlo», señala Langa, que insiste en que es la calidad lo que abre puertas. «Vendemos más, posiblemente, pero no nos gusta ser la respuesta a un problema político, queremos que nos compren porque el cava les gusta y van a volver a repetir», insiste. Y recuerda que la bodega exporta el 65% de su cava y que no todos los años Cataluña ha estado en el foco, y, sin embargo, los productores aragoneses han mantenido un crecimiento sostenido campaña tras campaña.

Bodegas Langa ya tiene todo vendido.

Comercializará este año unas 500.000 botellas de su cava Reyes de Aragón. Y porque no tiene más. Una carencia que solucionará el próximo año, cuando la ampliación de sus instalaciones y la puesta en marcha de una nueva línea de embotellado con la que podrá producir 2.000 botellas por hora, el doble que ahora. «Esta importante inversión nos permitirá aumentar nuestro stock en torno a un 25% y un 30%». Con la nueva línea, Bodegas Langa podrá presentar sus productos en un botella especial, por lo que ya tiene previsto lanzar en 2018 una línea prémium para los cavas de mayor calidad y precio, sus reconocidos y muy premiados reserva y gran reserva.

265.000 y creciendo

Una de las cooperativas más emblemáticas de la D. O. Cariñena, Bodegas San Valero, está integrada también en la Denominación de Origen Cava. Con este sello de calidad tiene previsto comercializar este año hasta unas 265.000 botellas. «Es una prudente valoración», reconoce su gerente, Pedro Fatás, que asegura que en el arranque de campaña el incremento de las ventas se ha disparado un 70%. Pero matiza que este porcentaje se suavizara porque es en los primeros momentos cuando se realiza el 90% de las ventas. De todas formas, este grupo bodeguero espera incrementar las ventas de su cava alrededor entre un 25% y un 30%.

Fatás reconoce que el supuesto boicot a Cataluña abre nuevas oportunidades. «Algunas tiendas de Madrid nos están reclamando más producto», explica el gerente de BSV. Pero asegura que la calidad es lo que cuenta y lo que afianza el éxito en los mercados. «Lo importante no es vender más en un momento puntual sino seguir en buenas cifras durante toda la campaña», insiste.

BSV, que comenzó a producir cava en 1984 con la constitución de Bodegas Gran Ducay -la marca con la que se elaboran los cavas-, marcaba en diciembre del pasado año un nuevo hito. Se convertía en la primera bodega en Aragón en producir un ‘blanc de noir’, es decir un cava blanco elaborado con garnacha tinta. En 2016 lanzaron al mercado 25.000 unidades que tomaron la marca de la línea más prémium del grupo, Particular. Este año, está prevista la comercialización de 60.000 botellas. Junto con ellas, BSV lanza un nuevo producto, un brut nature de macabeo, de nombre Origium, destinado en exclusiva para el canal Horeca (hoteles, restaurantes y cáterin).

Este grupo no solo apuesta por la calidad, también tiene previsto aumentar su volumen. La adquisición, en diciembre del pasado año de Tierra de Cubas, también situada en Cariñena, le permitirá disponer de una nueva cava e instalaciones de llenado con capacidad para cuatro millones de botellas. «Ya se ha hecho el tiraje y se ha almacenado producto para incrementar la oferta, pero esta irá creciendo en función del posicionamiento que tenga el producto y la aceptación del mercados», señala Fatás.

En Campo de Borja

Dos son las bodegas que, en el corazón de la D. O. Campo de Borja, elaboran cava bajo el sello de calidad de la Denominación de Origen Cava. Y lo hacen en Ainzón. Bodegas Bordejé lo lleva elaborando nada menos que desde 1962, lo que la convirtió en la primera marca aragonesa en lanzar un espumoso. Su producción se mantiene en torno a las 200.000 botellas.

Hasta esa localidad ha llegado también Grupo Ruberte, cuyo origen se sitúa en Magallón, donde cuenta con dos bodegas. Porque en Ainzón está situada Monasterio de Veruela (antes Bodegas Caytusa) que esta firma familiar adquirió el pasado año y que dispone de cerca de 600 metros cuadrados de cuevas subterráneas con capacidad para unas 300.000 botellas de cava.

Ruberte llegaba el pasado año con sus nuevos espumosos -dos brut nature joven, uno blanco y otro rosado- ya muy entrada la campaña navideña por lo que sus ventas no fueron muy representativas. Las previsiones este año apuntan alto. Se presentan con un Brut Nature Reserva de 18 meses del que esperan comercializar -con el nombre de la bodega- unas 20.000 botellas, a las que se sumarán 15.000 de cava Brut Nature Joven y 3.000 botellas de cava rosado Brut Nature Joven -bajo la marca Camino al Moncayo-. Y lo mejor está por llegar, porque, como señalan los responsables de la bodega, se han elaborado otras 80.000 botellas para «guardarlas para hacer cava Gran Reserva».

Con estas cifras, las expectativas de Grupo Ruberte es ir ganando cuota en el mercado con su recién estrenada producción de cava. Y aunque su gerente, Susana Ruberte, reconoce que el conflicto catalán puede repercutir (para bien) en las ventas, insiste en que la evolución al alza de su producción estará ligada a la «excepcional calidad» de sus cavas. «Nuestro producto tiene cualidades suficientes para ganar consumidores», concluye.

Más información en el Suplemento Heraldo del Campo

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