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Aragón

El boicot a Cataluña llega a las cestas de Navidad y amenaza al sector alimentario

Hasta un 15% de los clientes exigen "que no haya nada catalán" en sus pedidos.

Dos empleadas de Cestalia preparan lotes de productos para esta Navidad.
Dos empleadas de Cestalia preparan lotes de productos para esta Navidad.
Oliver Duch

El boicot a productos catalanes afecta ya a pequeñas y medianas empresas de Aragón. Las primeras en sentirlo están siendo las que se dedican a preparar cestas de Navidad. Isabel Solsona, empleada de Comercial Portazgo 96, asegura que el bloqueo se está notando más que en campañas pasadas. Afecta, según dice, a entre el 10% y el 15% de los encargos. Aunque los grandes clientes apenas ponen pegas, hay pequeñas empresas y autónomos que piden expresamente "que no haya ningún producto catalán en sus lotes", explica.

Decisiones como esta perjudican, sobre todo, al cava. "Hay personas que quieren una cesta concreta y exigen sustituirlo por uno aragonés", explica. En estos casos, la empresa trata de "concienciar" al consumidor y "hacerle ver que el boicot afecta tanto a nacionalistas como a no nacionalistas". "Freixenet, por ejemplo, no es independentista", apunta.

Estos cambios no conllevan pérdidas económicas, pero sí obligan a rehacer decenas de lotes, de ahí que solo se modifiquen los grandes pedidos. También afecta a productos que, por su nombre, "pueden llevar a la confusión". Ocurre, por ejemplo, con el turrón de Jijona, original de Alicante.

El boicot está potenciando lotes "alternativos". "Tenemos cestas ya creadas con productos aragoneses o no catalanes", añade Solsona, que admite que el sector esperaba estos problemas tras el referéndum ilegal del 1 de octubre.

Manuel Júlvez, director comercial de Grupo El Portal, asegura que "quien ya boicoteaba el producto catalán ha seguido haciéndolo", aunque no se han detectado grandes incrementos. "Y gracias aDios, porque para nosotros siempre es un problema. La situación parece haberse tranquilizado. Si fuera a peor estudiaríamos modificar el catálogo de cara al próximo año, pero no creemos que vaya a ser necesario", dice.

Cristóbal López, gerente de Cestalia, recuerda que el problema comenzó allá por 2004. Lo hizo, precisamente, con el boicot al cava catalán. "No es una tendencia mayoritaria, pero hay casos cada año", reconoce. En su empresa, el bloqueo tiende a afectar a entre 600 y 700 lotes cada campaña.

López esperaba que las consecuencias fueran aún mayores este invierno. No obstante, en líneas generales parece estar imperando "el sentido común", por lo que "no se llegará a los niveles de hace 13 años". La empresa, que prepara lotes a medida y vende, sobre todo, a Madrid, Cataluña, País Vasco y Aragón, ha preferido no entrar en valoraciones. "Podríamos haber quitado el producto pero, en nuestra opinión, no hay nada que iguale su precio y calidad", explica López.

Fernando Callizo, presidente de la Confederación de Empresarios de Aragón, insiste que "boicotear productos catalanes no tiene ningún sentido". "Puede ser una reacción visceral y comprensible, pero hay que pensar en frío y evitarla en la medida de lo posible", expone. "Más allá de que esta no es una buena decisión en sí misma", Callizo recuerda que lo es todavía menos "si se tiene en cuenta la estrecha relación económica que existe entre Aragón y Cataluña". "Decenas de empresas aragonesas son proveedoras de productos y servicios para firmas catalanas. Con estas prácticas se perjudica a todos. También a quienes están por el respeto a la legalidad y sufren esta situación", manifiesta.

Tanto la DGA como los partidos de la oposición han mostrado en las últimas semanas su preocupación por una eventual caída del consumo en Cataluña, circunstancia que podría afectar a la venta de productos originarios de Aragón. A esto hay que sumar que, según un reciente informe del Reputation Institute, al menos un 23% de los españoles han dejado de comprar productos catalanes. Todo apunta a que el boicot afectará especialmente al sector agroalimentario y al del comercio al por mayor, ya que la sustitución de unos productos por otros es más rápida. La Navidad será, para muchos, el termómetro que medirá la verdadera repercusión de esta campaña.

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