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Aragón

Luisa María Frutos: "Aragón ha perdido más de 250.000 habitantes en el último siglo"

Frutos es profesora emérita de la Universidad de Zaragoza. Sus investigaciones en geografía rural se han plasmado en multitud de libros y artículos.

Frutos, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.
Frutos, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.
Guillermo Mestre

En los últimos años se viene hablando mucho de la despoblación. ¿Qué queda por decir?

Queda por hacer. Los estudiosos llevamos medio siglo alertando de que esto iba a pasar, pero no ha habido manera de que se tomasen cartas en el asunto hasta principios de este siglo. Llega un momento en el que las acciones que hay que emprender son ya urgentes. O arreglamos el problema o no va a tener solución.

Todo lo que ya ha ocurrido, ¿es reversible?

Es parcialmente reversible. Se puede fomentar el establecimiento de la población en determinadas zonas, pero hay pueblos muy pequeños sin apenas habitantes que han entrado en una situación irreversible. Si en un pueblo viven 10 personas y todas son mayores, aunque vaya gente joven en verano, ¿qué futuro tiene? Ninguno.

¿Qué datos se manejan en Aragón?

Aragón perdió más de 250.000 habitantes durante el siglo XX. A esto hay que añadir aquellos que no nacieron. Es decir, los hijos de los que se marcharon. La población global de la Comunidad ha crecido, pero lo ha hecho porque ha aumentado en las capitales y especialmente en Zaragoza. En los pueblos, al perderse tanta población, el saldo vegetativo es negativo.

¿Cómo ve el papel de Aragón en la lucha contra la despoblación?

En Aragón se están haciendo algunas cosas, pero no lo suficiente. La despoblación es un problema muy complejo. El nuevo plan de política demográfica es muy ambicioso, pero para financiar 380 medidas se necesita una coordinación muy importante, así como priorizar muy bien dónde y en qué se invierte. Ahí se van a tener que batir el cobre los políticos.

En su opinión, ¿cuál debe ser la prioridad?

No hay una sola cosa, sino varias que se pueden coordinar y combinar. Una son los servicios. Otra importantísima es que haya puestos de trabajo. Una manera de conseguirlo puede ser ofreciendo incentivos para atraer empresas o hacer que las que ya están instaladas no se vayan. También está, por supuesto, el tema de las infraestructuras y de las nuevas tecnologías. Que haya pueblos sin banda ancha es un problema.

¿Qué le pide a los políticos?

Aunque hayan aprobado una directriz, tienen que hacer además un pacto. Uno de los problemas es que la lucha contra la despoblación debe financiarse de un modo continuo aunque cambie el gobierno. A veces, el siguiente no se acuerda de lo que han aprobado los anteriores. La falta de continuidad de los proyectos es un problema. Debería haber un verdadero pacto por la región.

¿Por qué es tan difícil atraer población al medio rural? ¿Es solo una cuestión de inversión?

Las cosas se han complicado muchísimo. En las últimas décadas se ha producido un cambio económico importante. Está la crisis de la agricultura tradicional, la propia estructura social, en la que los hombres eran los que heredaban y las mujeres las primeras que se iban... Si en vez de crear un polo de desarrollo en Zaragoza se hubieran impulsado otros en Barbastro, Alcañiz o Teruel, la población se habría distribuido mejor.

En las últimas décadas, multitud de pueblos se han quedado sin escuela...

Antes había servicios en todos los pueblos porque había gente. Había maestros, boticarios, curas y médicos, pero, como todo esto ya no resulta rentable se han ido cerrando servicios. Es un círculo vicioso, al no haber consumo se cierran tiendas, bares... La cosa tiene difícil solución, aunque no es imposible. Hay una esperanza si los políticos tienen miras y se lo toman en serio. Esto, en todo caso, no va a solucionarse a corto plazo. Aunque el nuevo plan de política demográfica se aplicase rigurosamente, es posible que los efectos no se vean hasta dentro de 50 años.

¿El futuro es esperanzador?

Para algunas zonas no está nada claro. Hay núcleos, en cambio, que con un poco de estímulo podrán mantenerse o incluso crecer.

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