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Aragón

El hombre acusado de asesinar a su mujer no sufre ningún trastorno o enfermedad mental

Los forenses descartan que alguna patología condicionara los actos del acusado y aseguran que la víctima se mantuvo viva hasta la cuchillada número 42, que le entró por el cuello y le atravesó un pulmón.

La tercera sesión del juicio por asesinato contra Salvador Gázquez se dedicó a escuchar los informes de los forenses.
La tercera sesión del juicio por asesinato contra Salvador Gázquez se dedicó a escuchar los informes de los forenses.
José Miguel Marco

El acusado por el crimen de la avenida de Cataluña, Salvador Gázquez, no padece ninguna patología psiquiátrica ni trastorno psicológico que le llevara a hacer lo que hizo: acabar con la vida de su esposa, Coral González, de 42 cuchilladas. Así lo explicaron este miércoles todos los forenses que lo examinaron, descartando que este hombre pudiera presentar cualquier limitación volitiva o cognitiva. Es más, los especialistas del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) destacaron la gran capacidad de control de las emociones del homicida confeso, así como el hecho de que no mostrara ningún signo de arrepentimiento.

«Estamos ante una persona muy introvertida, sin vínculos afectivos profundos. Apenas tiene amigos y tampoco los busca», manifestó la psicóloga Cristina Andreu ante el Tribunal Popular durante el juicio que se celebra desde el lunes en la Audiencia Provincial. Para esta, a Gázquez le costó más asumir el trastorno económico que le suponía la separación de su mujer que la propia ruptura de la una relación sentimental de 21 años.

Según la psicóloga Victoria Mínguez, que también se entrevistó con el acusado para emitir el informe enviado al juzgado, se trata de un hombre «muy susceptible a la humillación». En cualquier caso, tanto ella como su compañera insistieron en que lo que realmente parecía desestabilizarle era la inseguridad financiera.

Los doctores José Manuel Arredondo y Dolores Ramón destacaron igualmente la «frialdad» con la que el homicida se refería a unos hechos tan trágicos como el acuchillamiento mortal e su esposa. Ellos lo vieron para comprobar si padecía algún tipo de enfermedad mental, algo que descartaron por completo. «Al no existir patologías psiquiátricas, pensamos que igual podría haber sufrido un desbordamiento emocional que limitara ligeramente su voluntad. Pero ahí entrábamos en el campo de la psicología, en el que las que tenían que pronunciarse eran nuestras compañeras», dijo Arredondo. Al final, ni psiquiatras, ni psicólogas ni trabajadoras sociales vieron nada fuera de lo normal en Salvador Gázquez, más allá de su escaso interés por las relaciones sociales.

Respecto a la autopsia, por las salpicaduras de sangre, los doctores Marisa Tomás y Guillermo Calle aseguraron que «el primer ataque tuvo que producirse cuando la víctima se hallaba tumbada en la cama». Recordaron también que Coral Gonzalo recibió las 42 puñaladas en vida y que fue la última, que le entró por el cuello y le atravesó el pulmón, la que le causó la muerte. «Usó tanta fuerza que le dejó clavado el cuchillo, algo que yo no había visto en 30 años de experiencia», dijo Tomás.

Las partes presentarán hoy sus informes finales, por lo que el juicio concluirá el próximo lunes, día 27, cuando el veredicto emita su veredicto.

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