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Aragón

El acusado de matar de 40 cuchilladas a su esposa declara que se sentía "humillado"

La defensa asegura que el homicida confeso era "un monigote en manos de su mujer" y pide una condena "nunca superior a 15 años". La Fiscalía y las acusaciones particulares solicitan entre 22 y 25. El juicio ha comenzado este lunes en la Audiencia de Zaragoza y se prolongará hasta el día 27.

Salvador Gázquez, de 51 años, este lunes, durante la primera sesión del juicio por el crimen de su esposa, Coral González, de 44.
El acusado de matar de 40 cuchilladas a su esposa declara que se sentía "humillado"
Oliver Duch

Las supuestas humillaciones a las que su mujer le sometía y el hecho de que esta quisiera separarse repartiendo el patrimonio común a partes iguales llevaron a Salvador Gázquez Rico, de 51 años, a acabar de 40 cuchilladas con la vida de Coral González García, de 44, el 16 de diciembre de 2015 en la vivienda que ambos compartían en la avenida de Cataluña de Zaragoza. Así lo ha declarado el primero este lunes durante la primera sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial y que se prolongará hasta el próximo día 27. El encausado, que se enfrenta a penas de entre 22 y 25 años de prisión, ha negado que atacara a su esposa de forma sorpresiva cuando dormía, tal y como mantienen la Fiscalía y las abogadas de la familia de la fallecida. "Los dos estábamos despiertos y discutiendo. Si hubiera cogido en la cama a mi mujer, aquello no hubiera durado lo que duró", ha dicho, asegurando que la víctima se defendió "de forma extrema, a vida o muerte".

Seis mujeres y tres hombres constituyen el Jurado que habrá de pronunciarse sobre el grado de responsabilidad del acusado. Cuando este emita su veredicto, será el magistrado-presidente, Juan Alberto Belloch, quien se encargue de dictar sentencia. Fue precisamente durante su etapa como ministro de Justicia cuando entró en vigor la Ley del Jurado en España en 1995. Sin embargo, han tenido que pasar 22 años para que el exalcalde de Zaragoza celebre su primer juicio con Tribunal Popular

Los hechos que sientan esta semana en el banquillo a Salvador Gázquez Rico, de 51 años, se produjeron en el piso que el matrimonio compartía en el número 295 de la avenida de Cataluña de Zaragoza. Como el mismo acusado confesó a los agentes de la Policía Nacional cuando todavía ensangrentado les abrió la puerta, fue la fuerte discusión que mantuvo con su esposa a la que le llevó a acuchillarla. Al practicar la autopsia al cadáver, los forenses contabilizaron hasta 40 heridas de arma blanca: 3 de ellas, mortales de necesidad.

Acusado y víctima llevaban 21 años casados y 19 años conviviendo en el piso donde se produjo el crimen, al que se trasladaron tras pasar un tiempo en Barcelona. A priori, el homicida confeso aceptada la ruptura de la relación en su faceta afectiva, pero no estaba tan de acuerdo con su mujer en la forma en que debían repartirse el patrimonio común. "Siempre habíamos hablado que en un hipotético caso de separación, yo me quedaría con una mayor parte, puesto que había heredado de mis padres, ya fallecidos", ha declarado el homicida confeso este lunes. Al final, Salvador Gázquez decidió imponer a la fuerza su voluntad y acabar con la vida de su esposa, con la que no tuvo hijos.

"Estamos oyendo unos gritos tremendísimos"

Poco antes de las cinco de la madrugada, un vecino del cuarto piso llamó a la Policía para decir que estaba escuchando "unos gritos tremendísimos". Las grabaciones telefónicas han podido escucharse durante la vista oral, en la que también han declarado otros inquilinos del edificio donde vivía el matrimonio. "Eran unos lamentos espantosos. La mujer no dejaba de pedir socorro", ha dicho una vecina. "A mí se me hizo eterno", ha añadido esta misma persona cuando le han preguntado cuánto duraron los gritos".

Tal fue la violencia con la que se empleó el acusado que tuvieron que ser los forenses quienes, en la mesa de autopsias, retiraran el arma homicida del cuerpo de Coral. Como ocurre en muchos de los crímenes machistas que se cometen casi a diario en España, entre la pareja no había denuncias previas por malos tratos. Pero como sucede también en la mayoría de los casos, la agresión se produjo en el crítico momento en que la mujer le dijo al marido que ya no quería seguir con él.

La Fiscalía considera que el acusado actuó con alevosía y ensañamiento, de ahí que acuse de un delito de asesinato con la agravante de parentesco y pida 22 años de prisión. Las acusaciones particulares, que ejercen las abogadas Altamira Gonzalo y Rosa Fernández en nombre de la familia, añaden también la agravante de género, introducida en 2005 en el ordenamiento jurídico español, y elevan la pena a 25 años.

La defensa, que corre a cargo del penalista Javier Notivoli, recuerda que el encausado confesó desde el primer momento los hechos y ha indemnizado a los allegados de la fallecida con 75.000 euros. Considera, igualmente, que no hubo ensañamiento ni voluntad de provocar un dolor añadido a la víctima, por lo que solicita una condena "nunca superior a 15 años" para su cliente. Para Notivoli, el encausado "era un monigote en manos de Coral". "Este hombre soportó lo insoportable", ha dicho al Jurado, asegurando que la mujer había iniciado una relación con otro hombre de Barcelona y que no dejaba de hacer menosprecios a Salvador.

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