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Andorra: el pastor que le cantó jota a JFK

El Centro Pastor de Andorra, que incluye la muestra etnográfica donada por Ángel García Cañada, dimensiona y pone en contexto la relevancia del cantador de jota más célebre de todos.

Ana Cristina Lucientes, junto al Centro Pastor de Andorra y el busto que recuerda al gran cantador de jota.
Ana Cristina Lucientes, junto al Centro Pastor de Andorra y el busto que recuerda al gran cantador de jota.
Laura Uranga

El peso inapelable de la evidencia dice que murió el 22 de noviembre del año pasado, a los 101 años de edad. La verdad es que José Iranzo, el Pastor de Andorra, es inmortal; adquirió esa condición desde hace décadas. Su legado le sobrevivirá siempre, más allá de las probadas e imperecederas facultades vocales que atesoró. Andorra tiene desde 2003 un centro dedicado a su figura, que es lugar de peregrinación para todos los amantes de la jota. Ana Cristina Lucientes y Begoña Planas se encargan de las visitas guiadas en un edificio que incluye la colección etnográfica donada por otro gran personaje de Andorra, Ángel García Cañada, fallecido hace tres años.

El Centro Pastor de Andorra distingue sus estancias (separadas físicamente en dos alas) entre trabajo y fiesta. Además, en la entrada hay una sala para exposiciones temporales que recientemente ha albergado una muestra de nombres curiosos en placas de calles andorranas.

Andorra: el pastor que le cantó jota a JFK

Ana Cristina lleva en el centro museográfico desde 2007. "La zona de trabajo se desarrolla en el espacio de un impresionante horno abovedado de finales del siglo XVIII, que funcionó hasta los años ochenta del siglo pasado: me acuerdo de haber venido aquí a comprar el pan. Es anormalmente grande y profundo. El edificio era del Ayuntamiento y desde que dejó de hacerse pan, lo usaban las diferentes asociaciones de Andorra para sus actividades y exposiciones. También ensayaba la banda de música, que está a punto de celebrar su centenario, por cierto".

Ángel García Cañada donó unos 800 objetos al centro. En su casa guardaba más de 2.000; la muestra permanente en la zona del horno se organiza por oficios: una de las partes más llamativas, situada en el ‘mezzanine’, es una peluquería entera de los años cincuenta, además de maquinaria manual de mina subterránea de carbón, armas antiguas, y curiosidades varias; lo último que llegó fue un proyector de cine de los cuarenta.

Música, jota, José

El área de fiesta tiene tres plantas de exposición. Ana Cristina explica en orden cada uno de los niveles: la primera se consagra a la música en general, la segunda se centra en la jota y la tercera está dedicada al Pastor. "En la primera hay testimonios provenientes de la tradición oral; se disfruta de un audiovisual sobre el dance de Santa Bárbara, que se representó hasta 1921 y se perdió después. Ahora lo tenemos registrado y, por tanto, rescatado".

El antiguo estandarte de la cofradía de Santa Bárbara lo preside todo en esta zona. También hay trajes expuestos de los personajes clásicos del dance, e instrumentos de rondalla; hay otros instrumentos más antiguos como zambombas, panderetas, pinzainos, ronrones, dulzainas, rascadores, castañuelas, tejoleras, carraclas y la gaita de boto. Las gaitas aragonesas se distinguen de las demás porque llevan un vestido; cuenta una leyenda que murió la hija de un gaitero, y este puso el vestido de bautizo en su gaita.

En el segundo piso se encuentra el karaoke jotero, para los más animados. La ‘Palomica’ es el exitazo de quienes se lanzan a la piscina canora en el Centro. "El otro día –recuerda Ana Cristina– vinieron cuarenta y cuatro personas desde Madrid y Andalucía, y se animaron a cantar; nosotras les dimos el pie, les guiamos para que subieran o bajaran de tono... y se defendieron".

Emoción

La tercera planta es de José Iranzo. Su vida en paneles explicativos, un listado de premios y reconocimientos, desde el primer premio del Certamen Oficial de Jota de 1943 al Premio Extraordinario de 1974, pasando por el reconocimiento de Hijo Predilecto de Andorra. Ana Cristina se emociona un poco al entrar en detalles. "Empezó a cantar cuando fue a la mili, y al oírle le animaron a educar su voz. Dio clases con Pascuala Peiré y desde ahí, por su cuenta. Cantaba a pulmón en el monte, y él mismo decía que era muy llorón de pequeño, algo que contribuyó a que se ensancharan sus pulmones".

El propio José explica su filosofía de vida y su trayectoria profesional en un documental que se proyecta en el Centro y conmueve a los espectadores. "A la gente –puntualiza Ana Cristina– le encanta como habla, su humildad y sencillez. Él cuenta sus viajes, el día en que cantó jota en inglés ante John Fitzgerald Kennedy, jota que canta en el documental. También cuenta cuando actuó para Hassan de Marruecos o Hussein de Jordania".

Ana Cristina cierra la reflexión con los tres meses que pasó José en Nueva York, el periodo más largo en que se ausentó de casa. "Dejó a su Pascuala –Balaguer, compañera de toda la vida, que le sobrevive– al frente de la casa, los hijos y las ovejas, pero ella no se quejó; al revés, siempre lo animaba para que siguiera su sueño y llevase la jota a todas partes".

La Universidad Popular, un modelo que  ilusiona desde hace más de tres décadas

La Universidad Popular de Andorra (UPA) se fundó en 1983, y es la columna vertebral del Patronato Municipal de Cultura y Turismo  de Andorra (Cultur Andorra). Se trata de un proyecto dirigido a promover la participación social y la educación continua de los ciudadanos. Actualmente imparte cursos de informática en los niveles básico y avanzado, iniciación al uso de internet y redes sociales, dibujo y pintura, restauración de muebles, francés, taller literario, educación ambiental... en virtud de acuerdos con diversas instituciones como el Inaem o el Ministerio de Sanidad, se han ofrecido en su día enseñanzas audiovisuales, de dinamización sociocultural o actividades relacionadas con el entorno forestal. Además de la UPA hay que destacar el trabajo del Centro de Estudios Ambientales (CEA) Ítaca, un espacio destinado a la formación, al debate, a la investigación, al desarrollo de actividades educativas y otras iniciativas ambientales, además de las numerosas actividades de la Biblioteca Municipal Juan Martín_Sauras. Mañana, Joaquín Sanz hablará allí de ‘Salud y nuevas tecnologías’.

El Museo Minero exhibe equipos en desuso empleados en la central térmica

Antiguos equipos e instrumentos del laboratorio del carbón de la central térmica de Andorra (cuyo cierre, un gravísimo golpe para la zona, se ha anunciado para junio de 2020) han encontrado un nuevo hogar en el Parque Tecnológico Minero (Mwinas) de la localidad. La compañía Endesa cedió útiles ya retirados que ahora se podrán contemplar en el Museo Minero los fines de semana y días festivos. Considerado el departamento más importante de la central, en el laboratorio se realiza un análisis previo del carbón para determinar su calidad, así como el comportamiento de la combustión dentro de las calderas. Además, el trabajo realizado en esta sala es fundamental para cuantificar las previsibles emisiones contaminantes. El museo minero se sitúa en el pozo de San Juan de Andorra, nombre que recibe también la asociación cultural que impulsa su labor. Desde su apertura en 2005, en las instalaciones se hacen exposiciones temporales, como la del laboratorio del carbón, o permanentes relacionadas con la minería. Los miembros de la asociación se ocupan de recolectar y recuperar útiles, maquinaria y herramientas del sector, cedidos por particulares o empresas.

LOS IMPRESCINDIBLES

La locomotora a vapor

En 1984, los últimos trenes de vapor que llevaban el carbón hasta Escatrón dejaron de circular. La locomotora ‘Andorra’, una de las últimas en hacer el trayecto, está expuesta en el Polígono Industrial de la estación.

Ángel Alcalá

Nacido en Andorra en 1928, ha sido profesor de Filosofía en la Pontificia de Salamanca y de Literatura española en la City University de Nueva York, ciudad a la que se mudó en 1963. En 2015 publicó su novela ‘La infanta y el cardenal’.

Una Torre Eiffel andorrana

El bar Pigalle tiene una marcada devoción por el arte plástico, con exposiciones temporales en sus paredes. También posee una imponente maqueta de la Torre Eiffel, confeccionada y donada por Ángel García Cañada.

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