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Prisión por engañar a un discapacitado que quería "echarse novia"

La Audiencia condena a un estafador que conoció a un chico con una minusvalía del 33% en el gimnasio y le prometió presentarle a una chica a cambio de pequeñas cantidades de dinero.

Imagen de archivo de la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Imagen de archivo de la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Heraldo

La Audiencia de Zaragoza ha sentado este lunes en el banquillo de los acusados a David M. R., quien pagará con un año de cárcel y una multa de 720 euros el haberse aprovechado de un discapacitado al que conoció en un gimnasio del entorno de Vía Universitas. De no haber reconocido los hechos y el delito de estafa el castigo podría haber sido mayor, ya que la Fiscalía pedía para él cuatro años de prisión. Sin embargo, al confesar el engaño y no tener antecedentes penales, ni siquiera ingresará en Zuera.

Los hechos se remontan a noviembre de 2015, cuando el encausado comenzó a frecuentar el citado gimnasio e hizo amistad con otro cliente del establecimiento de su misma edad -unos 35 años- que tiene reconocida una discapacidad del 33%. En una de sus conversaciones, este último comentó a David M. R que le gustaría "echarse novia", lo que parece que dio pie al estafador a urdir un plan. Porque este le dijo que podía presentarle a un chica, inventándose luego una serie de excusas para sacarle pequeñas cantidades de dinero: entre 60 y 80 euros.

Pasaron dos meses y la víctima seguía esperando que el acusado le presentara a la chica. Entre tanto y aprovechándose de las limitaciones del hombre, el timador le seguía pidiendo más dinero: para comprar una tarjeta sms para el móvil, un ordenador de segunda mano... Las cantidades no eran importantes, pero supusieron al denunciante un desembolso de cerca de 800 euros. Como pasaba el tiempo y su supuesto amigo no le ponía en contacto con ninguna conocida, el discapacitado quiso dejar de costearle los gastos. Sin embargo, el encausado se valió entonces de otro ardid para embaucarle y no perder su fuente de ingresos, ya que le dijo que seguramente podría mantener relaciones sexuales con esta chica.

El asunto terminó en comisaría, ya que la víctima acabó presentando un denuncia por presunta estafa. Tras una serie de pesquisas, los investigadores comprobaron que, efectivamente, David M. R había estado percibiendo dinero por parte del denunciante. Con la intención de no dejar rastro, el encausado había engañado a otra disminuida -con una discapacidad reconocida del 66%- para que abriera una cuenta bancaria en la que él pudiera recibir los ingresos del chico del gimnasio. De hecho, para saber cuándo llegaba el dinero, el estafador hizo que en la sucursal registraran como dirección postal la suya.

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