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"Las tierras están tan secas que no hemos podido entrar a labrar"

Lo peor no ha pasado. La situación del campo turolense, cuyas cosechas este verano han sido las más deficientes de los últimos cinco años, es cada vez más problemática. A las nefastas producciones, sobre todo cerealistas, se suman ahora las dificultades que los agricultores están encontrando para llevar a cabo la siembra de los cereales de invierno debido a la aridez que presentan los terrenos.

Roberto Sanz, agricultor y ganadero de la localidad turolense de Ojos Negros, es tajante al afirmar que muchos propietarios "no han podido entrar en sus tierras para labrar". Las fincas registran un ínfimo grado de humedad, por lo que resulta prácticamente imposible que las máquinas agrícolas accedan a los campos para preparar los terrenos en el proceso de la siembra. Resulta todavía mucho más complicado roturar las fincas de barbecho, aquellas que han permanecido estériles uno o dos años como descanso. "Eso quiere decir –precisaba Sanz–, que se van a sembrar menos hectáreas que el año pasado".

En estos momentos, los agricultores turolenses se hallan inmersos en el proceso de la siembra de cereal de invierno, una actividad que habitualmente se prolonga hasta noviembre. Pero la desecación que sufren buena parte de las hectáreas cultivadas de la provincia de Teruel, principalmente las de la comarca del Jiloca, hace que esta tarea sea especialmente compleja. "La gente no está trabajando a gusto", subrayaba Sanz.

En otros casos, las dificultades se derivan de la falta de ingresos a causa de las insignificantes cosechas de este año, lo que ha impedido que los agricultores hayan podido invertir con mayor alegría en preparar las tierras y comprar semillas. "Los campos han sufrido mucho –aclaraba Roberto Sanz–. Los que han recibido la lluvia de las fuertes tormentas que se registraron a finales de agosto y principios de septiembre vieron cómo la humedad se evaporaban a los pocos días tras alcanzar temperaturas de 32 grados".

Cuantiosas pérdidas

La provincia de Teruel ha sido la peor parada en un año dramático en general para el sector agrícola aragonés. Oficialmente, la producción de cereal –el cultivo más extendido en la comarca del Jiloca– ha sido de 260.000 toneladas, frente a las 400.000 de media recogidas en los últimos cinco años.

Roberto Sanz asegura que hay agricultores que no tienen recursos para la compra de semillas. De hecho, la mayoría han obtenido una producción media de 500 kilos de cereal por hectárea, cuando la cosecha en un año normal ha venido oscilando entre los 2.000 y los 2.500. "En 2013, uno de los mejores del último lustro, en alguna zonas se recogieron hasta 4.000 kilos por hectárea", recuerda el agricultor turolense.

La ganadería se está viendo igualmente afectada por la falta de pastos, y especialmente el sector apícola, cuyas colmenas, según aclaraba Roberto Sanz, tan apenas pueden mantenerse ante la ausencia de precipitaciones. "No han crecido las flores –aseguraba–, por lo que las abejas tienen serias dificultades para sobrevivir". "Y lo peor –continuaba– es que, además, hay que alimentar las colmenas con miel para que no mueran".

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