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"Aquí no hay setas”: la sequía da al traste con la campaña micológica en muchas comarcas

Comarcas como el Maestrazgo dan por prácticamente perdida esta campaña. En el Moncayo sí que se espera una temporada normal.

Cultivo de seta de cardo (Pleurotus eryngii).
Setas de cardo
CTICH

Durante los últimos años han sido muchos los municipios que han aprovechado un recurso que hasta hace no tanto solo era valorado por sus vecinos. Las setas que brotan cada otoño han atraído a numerosos turistas que en varias zonas se cuentan cada campaña por miles, ayudando a la consolidación de casas rurales y dando unos ingresos extra a ayuntamientos y comarcas que en muchos casos han creado sus propios cotos micológicos tanto para regular la recogida como para prevenirse de los recolectores furtivos, un fenómeno organizado que en los últimos años había ido a más.

Mosqueruela, en la comarca de Gúdar-Javalambre, es uno de los municipios que en los últimos años se ha aprovechado de este auge. Y también ha sufrido sus consecuencias, ya que en 2014 el municipio tuvo que convivir con un grupo que acampaba ilegalmente para esquilmar sus bosques en busca de setas que después vendían.

Para regular y prevenir todo ello, el Gobierno de Aragón aprobó una regulación específica para la recolección, distinguiendo entre un aprovechamiento puntual (hasta 3 kilos) y otros regulados donde se deja en manos de los propietarios de los bosques -particulares, ayuntamientos, o la propia DGA- fijar normas y límites, que en todo caso no podrán superar los 12 kilos por persona y día o 60 kilogramos en caso de contar con un permiso comercial.

A raíz de esta regulación Mosqueruela, convertido en una especie de meca para los recolectores de setas, cobra 6 euros por día a cada turista micológico. El problema es que como cuenta su alcaldesa, María Isabel Gil, “este año no hay setas”. “Se ve alguna pero la campaña ya se da prácticamente por perdida. Solo que llueva algo estas semanas podrá ayudar a que salga alguna más pero en cualquier caso será una campaña muy pobre”, señala.

Y es que la sequía que ha sufrido todo Aragón este año y también el pasado ha mermado la presencia de setas y hongos, especialmente en las comarcas turolenses, donde primero se dejan ver. “Nos sigue llamando gente de Alicante, Mallorca, Castellón... de toda España preguntando si hay setas; y aún hay algunos que vienen y se encuentran con que no hay”, comenta la regidora, que claudica ante un recurso que es totalmente dependiente de la meteorología. “Si no llueve, setas no hay, y poco podemos hacer”.

De 20.000 visitantes y 20 empleos a ninguno: el caso del Maestrazgo

Desde el consistorio de Mosqueruela explican que el descenso de visitantes que ya se está dando se notará en los negocios locales de hostelería y alojamiento rural. De idéntica forma pasa en el Maestrazgo, comarca que fue pionera en poner en marcha un coto micológico conjunto en 2011, y que este año también teme que no haya apenas movimiento.

“No hay apenas setas y por lo tanto no tenemos previsiones de visitantes en esta época, que para muchos hosteleros era incluso mejor que la época de verano”, explica la técnico de la comarca Ana Marín. El coto había conseguido atraer en 2014 -su mejor año- a 20.000 personas que compraron su pase de día a un precio de 5 euros, y generar 19 empleos entre guías e informadores turísticos, que este curso están en el aire. “Tenemos los contratos ya preparados pero de momento, si no llueve, no vamos a poder contratar”, señala Marín.

El Moncayo sí que espera una campaña “normal”

En Huesca, también por la sequía, la campaña se espera que varíe en función de zonas, aunque también se da por hecho que será escasa. Algo que no ocurrirá en las faldas y laderas del Moncayo, donde la asociación micológica de San Martín de Moncayo, situada en el municipio del mismo nombre, sí que espera que la campaña sea “aunque no excesiva, normal”.

“En esta zona la campaña se retrasa más que en Teruel, y aunque aún es pronto, creemos que vamos a tener una campaña normal”, explica el portavoz de esta asociación, Javier Cortés. Así pues, en el Moncayo se seguirán celebrando las habituales jornadas que de finales de octubre a principios de noviembre se mueven cada fin de semana, y que el año pasado atrajeron a más de 9.000 personas.

El Moncayo es además una de las pocas zonas ricas en setas en Aragón donde no se ha apostado por instaurar un coto micológico en el que se cobre un pase. Se sigue la regulación autonómica que limita la recolección a 3 kilos, pero se focalizan las visitas en rutas guiadas y de divulgación. “Si hay setas para llenar la barriga se pueden recoger, pero en años escasos como este y el pasado nosotros hacemos más hincapié en el conocimiento del bosque y sus frutos. Tenemos un centro de interpretación pionero en Aragón y llevamos muchos años apostando por esta vía, que nos ha dado buenos resultados”, mantiene Cortés, quien hace un inciso para recordar que este año, dada la escasez que se pueda dar en muchos territorios, los aficionados micológicos tienen que estar especialmente atentos. “En otras autonomías se han dado casos de envenenamiento porque la gente, al ver tan pocas setas, acaba cogiendo las que encuentra con mayor ligereza”, apunta.

Solo se aprovecha un 20% de todo lo que puede ofrecer el turismo micológico

Aunque este año por sus condiciones climatológicas no sea un ejemplo, la explotación turística de la micología sigue estando en pañales en España y Aragón. Según un estudio realizado por el investigador aragonés Fernando Martínez Peña, Director del Instituto Europeo de Micología y director de investigación del CITA, se estima que hoy por hoy solo se saca partido a un 20% de los rendimientos económicos y sociales que podría tener una implantación total del micoturismo, especialmente en territorios despoblados y de montaña, como muchos de los que hay en Aragón.

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