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Aragón

Tender la ropa casi la mata

Así contó HERALDO el suceso ocurrido el 1 de octubre de 1917.

Recorte de la noticia publicada en HERALDO.
Recorte de la noticia publicada en HERALDO.

Hace hoy 100 años, una vecina del barrio zaragozano de San Pablo recibió un tiro al salir a tender la ropa; el disparo, que atravesó su pecho, no le causó heridas graves. Al principio se amontonaron teorías sobre el suceso: ¿era posible que alguien hubiese esperado horas y horas para disparar a una joven que no despertaba antipatías? La policía investigó y concluyó que el hecho debió tratarse de un error involuntario. Así lo contó HERALDO.

Esta mañana, en el barrio de San Pablo de Zaragoza ocurrió un suceso que en principio aparecía como misterioso y que luego se comprobó que se trataba de una casualidad.

Al menos esto hace suponer todos los antecedentes que se poseen de la cuestión. He aquí lo que había ocurrido.

La casa número 11 de la calle Echeandía tiene unos cuartos interiores cuyas ventanas dan a un patio de luces de la posada de San Blas. A una de estas ventanas salió en las primeras horas la vecina Pilar Bueno, de 22 años, esposa de un brigada.

Estaba tendiendo para secar una ropa lavada cuando se oyó una detonación. La mujer se sintió herida en el acto y cayó desmayada al pie de la ventana en la que estaba tendiendo la ropa.

Pronto acudieron la familia y los vecinos socorriendo a la víctima, que continuaba desmayada. Vieron que la bala le había penetrado en el pecho del lado derecho. Se avisó al médico señor Clavería, el cual realizó la primera cura a la herida, calificando la lesión de pronóstico reservado.

La bala le había atravesado el pecho y el dintel de la ventana. El arma usada era una pistola Browning. Fue verdaderamente milagroso que la bala no dejara muerta en el sitio a la víctima. La herida, asegura el médico, carece de importancia; afirma que estará curada dentro de ocho días.

El juez de guardia señor Zaragoza y el jefe de policía señor Aparicio se personaron en el lugar del suceso, practicando algunas diligencias. Así, por la dirección que trazó la bala en la ventana al taladrar el dintel, comprendieron que el tiro había salido de una de las ventanas de la posada de San Blas, precisamente de una que hay contigua al retrete.

Recogieron impresiones de todo el vecindario y de los dueños de la posada, convenciéndose de que no se trató de una agresión premeditada porque la víctima del suceso no tiene otra cosa que muchas simpatías con todo el vecindario. Además, es poco menos que imposible que un enemigo al acecho hubiese logrado acertar en el tiro cuando la vecina se asomó por casualidad y un solo instante. Así lo reconocen todos, considerando que se trata de un suceso completamente casual.

La teoría es que algún huésped de la posada adquirió una pistola Browning; la estaba examinando a la luz de la ventana, de donde salió el tiro y desconociendo el mecanismo de la pistola al ir a examinar el cargador, disparó sin darse cuenta. Al enterarse de lo que había hecho trató de disimular todo lo posible; a pesar de todas las indagaciones que se han hecho en la posada, como hay en ella bastantes viajeros, no se ha podido averiguar con seguridad quién fue el que disparó. Solo hay un sospechoso, que está detenido.

Entre tanto en la populosa barriada de San Pablo, no se habla de otra cosa que de este suceso, calificado en las primeras horas de misterioso y del que ahora todos están convencidos de que se trata de una casualidad... y de una bala perdida, que es a las que más hay que temer, porque no se sabe lo que han de encontrar en su terrible trayectoria.

Noticia de hemeroteca recopilada por Elena de la Riva  Mapi Rodríguez. Documentación de Heraldo de Aragón

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