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Beceite

Beceite: miles de estrellas frente a cinco: una pelea desigual

El nuevo campin de Beceite, abierto este verano, amplía la oferta del  Matarraña, y cuida especialmente aspectos tan llamativos como la contaminación lumínica y el color de sus edificios.

Imágenes de Beceite en 'Aragón, pueblo a pueblo'

Beceite es una localidad de historia singular, marcada por la ocupación árabe en su mismo nombre. Estaba compuesta por dos núcleos: uno se corresponde con el actual barrio de la Botera y el otro con el barrio de Santa Ana, llamados entonces Abu Zeit y Zeit. Tiene numerosos portales y callizos contribuyen a que el conjunto destile magia y misterio, con las estrechas y empinadas calles como otro elemento clave. El pueblo se consagró a la industria del papel, y llegó a tener nueve molinos en el siglo XVII. Uno de ellos proporcionó la materia prima original para los naipes de la factoría vitoriana de Heraclio Fournier, que conforman la baraja española.

Del pueblo es Kenia Celma Noguera, gerente y propietaria en ejercicio del campin Beceite. Viajera impenitente, hija de artista, siempre fantaseó con la idea de regresar a su tierra y residir en ella de acuerdo a sus prerrogativas vitales. En este empeño le ha acompañado su pareja, el italiano Francesco Fiocca. Ambos tienen un pequeño, Tiago. La familia vive en su espacio de trabajo, en una bonita casa de madera que se han construido con sus manos.

 

 

En cuestión de negocio, a Kenia y Francesco les guían por igual el impulso y la razón. La conciencia con el respeto al medioambiente llega a extremos que chocan (y encandilan) como el cuidado de la contaminación lumínica. "Es una cuestión de mirar al cielo −explica orgullosa Kenia−  y darte cuenta del privilegio que tenemos con todas esas estrellas. Nuestro campin tiene todas las que queramos ver, no nos limitamos a cinco como en los hoteles de lujo".

La aventura comenzó hace tres años; la familia regresó de Ecuador, donde residían por cuestiones laborales, a Barcelona. "Vinimos por Tiago, pero no nos encontrábamos del todo ubicados en Barcelona, buscábamos otra cosa. Yo siempre pensaba en Beceite, y surgió esta idea. Ha sido un camino más largo y duro de lo que esperábamos, porque los tiempos de espera en el papeleo se extendían; seis meses con esto, otros tres con aquello, ahora no que son vacaciones, ahora no que son elecciones… en fin".

Pruebas de fuego

Una vez hecho el plan de trabajo y superadas las inspecciones de urbanismo y medioambiente, que incluían tanto el tema de agua y vertidos como el propio impacto de la construcción en el entorno, el proyecto comenzó a ver la luz. "Las administraciones local y comarcal −puntualiza Kenia− fueron accesibles, y el asunto se agilizó al final, aunque hemos salido adelante sin ayudas. Como tuvimos que constituirnos en sociedad cuando comenzó el proceso y el gerente debía hacerse autónomo, han sido dos años y medio pagando sin producir. Teníamos ahorros y la familia ayudó".

El campin ha tenido en cuenta ciertas regulaciones estéticas. "Nos hemos integrado en el entorno: todas las casas en Beceite −aclara Kenia− tienen una tonalidad parecida  y la hemos respetado en nuestras edificaciones. Desde el pueblo casi no se nos ve, porque tenemos las luces a baja altura. En cuanto a los suelos, solamente hemos hecho algunas terrazas para las parcelas y quitado arbusto, no árboles. Hay 23 parcelas capacitadas y el proyecto contempla hasta 42; tenemos ya dos bungalows de madera".

"Aquí −afirma Francesco− hay vistas de 360 grados, tranquilidad lejos de la carretera principal y cuidamos mucho la comida: ese es mi terreno. Además de platos locales, hago recetas sicilianas y de toda Italia. Recomiendo mi arancina de arroz, rellena de carne y frita, así como la pasta de todo tipo. Traigo productos de mi tierra, como tomate seco y salsas, algún embutido siciliano… y pasta variada, por supuesto".

Francesco es ingeniero civil, especializado en el entorno forestal. "En Ecuador hice un proyecto de reforestación y asesoramiento de plantaciones de cacao, que me llevó dos años, pero nos enamoramos del país y al acabar esa tarea buscamos otras posibilidades. Nos mudamos al Bosque Nublado y gestionamos allá un resort natural. También tuvimos una pizzería… allí era fácil emprender. Por cierto, queremos poner pizzería en Beceite, espero que esté abierta antes del próximo verano, con el horno adecuado. Este verano hemos tenido mucha más gente de lo que esperábamos, tanto acampada como al mediodía y por las noches en el restaurante; también ha venido bastante gente del pueblo".

En el pueblo hay cariño y respeto por la familia Noguera, y la pareja de emprendedores se siente bien acogida. "Vivimos en un lugar maravilloso, con atractivos como El Parrizal, el pantano de Pena, las pozas de la Pesquera… con el municipio hay buen entendimiento, y creo que hacemos un aporte a Beceite con este proyecto que además ha empezado con buen pie. El que llega a Beceite, regresa; si vienen para una noche, acaba quedándose cuatro. El Matarraña comienza a conocerse más: es justo". 

Antigua Fábrica Noguera: refugio para el arte emplazado en un molino de papel

En las instalaciones de un vetusto molino papelero de Beceite, la Antigua Fábrica Noguera sirve desde 2001 como reducto privilegiado para la expresión artística en la localidad. Hay una gran variedad de temáticas y disciplinas presentes: pintura, escultura, grabado, fotografía... además de ellos, se desarrollan diferentes actividades relacionadas con el mundo de la cultura, la artesanía y el diseño: en este local diáfano, con mucho carácter, se imparten cursos, se dan conferencias y se presentar libros y discos. Hay una sala especial que alberga la exposición permanente de la desaparecida artista Gema Noguera, residente en Beceite entre 1987 y 2008. De hecho, fue ella la que acometió en 2001 el proyecto de rehabilitación del molino, convirtiendo la planta baja del edificio en galería de arte y centro de cultura. En las salas principales hay exposiciones coyunturales durante el año exposiciones que se presentan a lo largo del año. El recinto, que tras el verano se cierra hasta el año próximo, ofrece además, rincón de lectura para aquellos que se quieran informar sobre las fábricas de papel de la localidad.

El Parrizal, un gran paseo que incluye pinturas rupestres, minería y la belleza del río Matarraña

El Parrizal es una ruta senderista factible para todas las edades en su primera parte, que incluye tramos de distinta naturaleza. El punto de control está a tres kilómetros y medio del pueblo, con opción de aparcamiento. El primer trecho son 800 metros sin asfaltar, transitables incluso por carritos de bebés y sillas de ruedas: se trata de una ruta botánica que incluye las pinturas rupestres de La Fenellosa, Patrimonio de La Humanidad, pertenecientes al arte esquemático levantino. Luego, en el Pla de la Maina del Parrisal, se pueden observar las antiguas instalaciones que se utilizaban para el transporte del carbón de las minas. A partir de ahí comienza una excursión más exigente de 11 kilómetros (ida y vuelta) que remonta el río Matarraña hacia su cabecera, hasta llegar a los Estrechos, son dos paredes verticales de piedra de 200 metros de largo, 60 metros de altura y, en algunos puntos, un metro de ancho. En los tramos más difíciles hay unas pasarelas de madera con pasamanos para evitar el baño, ya que esté está completamente prohibido en todo ese intervalo. En otros tramos se tendrá que vadear el río por las piedras, por lo que se recomienda llevar calzado de repuesto en caso de resbalón.

 

LOS IMPRESCINDIBLES

David Millán

El deportista beceitino, de 27 años, ganó cinco campeonatos infantiles de España de ‘biketrial’ y uno del mundo antes de pasarse a esta especialidad, en la que aún compite, ganó tres campeonatos nacionales y fue tercero en un mundial. 

El logo de Grañena

El ilustrador zaragozano Luis Grañena, residente en Valderrobres, se ha involucrado en diversos proyectos en la comarca y expondrá en marzo en el Museo de Valderrobres. También ha hecho el logo del Campin de Beceite.

Crespells y badocs

Beceite presume de dulces típicos, y dos de los más populares son los crespells y los badocs. En el primer caso son hojas tiernas de borraja, y en el segundo, de calabaza. Se rebozan y fríen en aceite de oliva y llevan miel encima.

- Ir al especial 'Aragón, pueblo a pueblo'.





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