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Aragón

Aniñón y el costoso erial que aún no ha llegado a estrenarse

El proyecto echó a andar en 2002 y, tras 700.000 euros invertidos y retrasos administrativos, se concluyó en 2013.

Las parcelas, que cuentan con todos los servicios, siguen vacías frente al pueblo de Aniñón.
Las parcelas, que cuentan con todos los servicios, siguen vacías frente al pueblo de Aniñón.
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Eran los tiempos del ‘boom’ económico y había empresas interesadas, así que el Ayuntamiento de Aniñón, como tantos otros de la Comunidad, puso en marcha en 2002 la maquinaria para recalificar unos terrenos agrícolas y echar a andar un proyecto que transformaría tierras de labranza en un boyante polígono industrial. Pero los trámites administrativos y las gestiones para llevar la luz hasta la nueva área de desarrollo retrasaron tanto el proyecto que cuando estuvo listo, ya estábamos en tiempo de vacas flacas y todas las expectativas de crecimiento se desinflaron.

El polígono que ocupa el paraje de Los Lindazos está a medio kilómetro del casco urbano y tiene una superficie de 40.000 metros cuadrados: 28.000 m2 distribuidos en 14 parcelas de hasta 1.500 m2. La urbanización se hizo en cuatro fases y supuso una inversión de 700.000 euros, la mayoría financiados gracias a ayudas de la Diputación de Zaragoza, del Gobierno de Aragón o de la comarca Comunidad de Calatayud. El Ayuntamiento solo aportó en torno al 20% del total: "Nunca supuso sacrificar las arcas municipales", explica el alcalde de Aniñón, José Manuel Sebastián.

"Al principio corría prisa porque había media docena de empresas interesadas en instalarse, pero hubo problemas al escriturar los terrenos... Las obras llegaron a paralizarse un par de años. El suministro eléctrico también retrasó mucho las cosas y cuando estaba listo, había llegado la crisis", añade el socialista, que no pierde la esperanza de que algún día se ponga en marcha.

"Partíamos de que no quedaba suelo industrial en el casco y que aquí la gente es emprendedora. En aquellos años del ‘boom’ parece que había perspectivas de crecimiento en muchos sectores. Además, estaba bien situado, a pie de carretera... Había expectativas, pero la demora, el parón, la crisis, los problemas de suministro eléctrico hicieron que no saliera adelante", añade Sebastián, que ya era regidor cuando se impulsó la creación del polígono. "La intención era buena y se empezó con ilusión, pero tuvimos mala suerte –insiste–. Pero tengo esperanzas de que a corto o medio plazo se empiece a mover".

Aniñón tiene algo menos de 800 empadronados. Es el quinto pueblo en número de habitantes y cuenta con media docena de bares, casas rurales, varios negocios de carpintería, electricidad o peluquería, centro de día, estanco y tiendas. Está a apenas 12 kilómetros de Calatayud. Estos son algunos de los puntos fuertes que destaca el alcalde, que concluye: "Si fuera una guardería, pues te diría que no iba a tener futuro, pero un polígono sí puede funcionar". Este recuerda que el precio del suelo es de 28,80 euros el metro cuadrado y que a los interesados se les ofrecen exenciones fiscales.

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