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Heraldo del Campo

Espelta ecológica de Pomar de Cinca al centro Europa

La empresa agroalimentaria Bio Palacín Planet ha encontrado un nicho de mercado en el continente con este cereal ancestral y muy saludable.

Lucía Palacín, junto a su familia, realiza los cultivos de espelta en campos con periodo de barbecho donde pasta su ganado.
Lucía Palacín, junto a su familia, realiza los cultivos de espelta en campos con periodo de barbecho donde pasta su ganado.
J. L. Pano

A veces los sueños se convierten en realidad y las ideas de transformación social a través de un consumo sostenible y de la agricultura ecológica pueden llegar a materializarse en entornos como el medio rural altoaragonés. La joven agricultora Lucía Palacín, de Pomar de Cinca, es un ejemplo de ello. A sus 25 años y tras dejar el año pasado su querido Madrid, donde trabajaba en una multinacional tras haberse formado en administración y dirección de empresas, decidió volver a su Pomar de Cinca natal para dedicarse a la transformación del cereal de espelta, en los cultivos ecológicos que sus padres pusieron en marcha.

"No tenía intención de dejar Madrid porque ahí estaba muy bien, pero a raíz de un viaje todo un verano a Angola, en tercero de carrera, tuve una experiencia tras la cual tomé la decisión de emprender y aportar en este mundo. A partir de ahí decidí volver el año pasado e iniciar un proyecto muy bonito, con los cultivos ecológicos de mis padres", explica Lucía.

El año pasado se puso en marcha su proyecto Bio Palacín Planet para comercializar el cereal de espelta ecológica. La espelta, que procede del antiguo Egipto, es una de las variedades del trigo más antiguas y saludables para el ser humano. Si bien aún es poco conocido en el mercado español, no tanto en el centro de Europa, y en esa tarea de dar a conocer sus beneficios para la alimentación se ha embarcado esta joven agricultora ecológica. Su familia fue pionera en la agricultura ecológica, ya que hace once años apostaron por el cultivo de cereales de variedades antiguas y trigos puros, no transgénicos. "Tenía claro que quería hacer bien en el mundo y aquí en Pomar creo que lo puedo lograr: quiero llegar más al consumidor final con la espelta, ofrecerle información y ser más transparente", afirma.

Su cultivo se realiza en campos con periodos de barbecho donde pasta su ganado cuando no produce la tierra. El rendimiento es menor que otro cereal y, además, es más costoso de extraer el grano. Sin embargo Palacín tiene claros sus principios: "Al final no es cuestión de rendimiento si no de filosofía y de respetar el transcurso de la naturaleza", explica. También rotan los cultivos ya que trabajan las lentejas, los guisantes, la avena o la cebada.

Producen doscientas toneladas anuales de grano de espelta que exportan a Francia y Alemania, países más concienciados con el consumo de productos de agricultura ecológica. En el mercado nacional también comercializan, pero en menor medida, aunque, como asegura Lucía, cada vez el consumidor se interesa más por la alimentación.

Los planes de esta emprendedora pasan por tener una harinera propia y llegar así al consumidor final en panaderías o tiendas especializadas.

Reconocimiento

Su trabajo ya ha dado resultados tanto a nivel comercial como institucional. La emprendedora de Pomar de Cinca recibía este verano un reconocimiento empresarial a su proyecto Bio Palacín Planet de cultivo de espelta ecológica que impulsa desde septiembre junto con su padre José Luis.

La consejera de Economía e Industria, Marta Gastón, entregaba el pasado jueves 22 de junio en el III Foro de Emprendimiento Agroalimentario de Aragón, creado por el Instituto Aragonés de Fomento para promover iniciativas dentro de este sector, sus distinciones a ocho emprendedores de la Comunidad. Lucía y Víctor Clavería, por su sangría Cabecita Loca, fueron los únicos empresarios altoaragoneses con diploma.

Su última inquietud ha sido llevar sus principios de agricultura ecológica a la huerta donde cultiva hortalizas de temporada que reparte entre su círculo más cercano de forma altruista, "para que la gente tenga la posibilidad de comer productos sanos libres de pesticidas y con sabor. Hay mucha filosofía de respeto a la naturaleza y KM 0, y trabajo que espero que en unos años de sus frutos", matiza.

Para este curso escolar, ya tiene varias propuestas para trasladar su experiencia a los colegios de primaria e infantil y enseñar a los más pequeños los beneficios saludables de la alimentación ecológica. "Si comemos mejor, somos mejores personas", sentencia.

Más información en el Suplemento de Heraldo del Campo.

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