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Sariñena: Mairal, centenarios y devotos... de las botas

El tío Luis, último del linaje fundador, se jubiló en 1998; el matrimonio formado por su sobrina política Alba Riera e Ismael Pérez cogió el relevo, y han toreado la crisis con buena praxis.

Luis Mairal, ya retirado de su antiguo negocio familiar, todavía echa una mano por pura vocación a sus 83 años de edad.
Luis Mairal, ya retirado de su antiguo negocio familiar, todavía echa una mano por pura vocación a sus 83 años de edad.
Laura Uranga

La automatización llegó lo justo y necesario a la botería Mairal de Sariñena. Todo lo justo y necesario para sostener un negocio familiar y artesano en 2017, con la producción anual estimada en unas 10.000 botas de vino entre las tradicionales (piel de cabra, pespunte y pez: el noventa por ciento) y la modernas de látex y colores que han ayudado a cuadrar las cuentas en los dos últimos cursos. Nicolás Mairal era de Casbas y fundó la empresa en 1898; cuando sonó el último tiro en Cuba, en cuya campaña estaba destinado, volvió a casa y aprendió este oficio en Huesca. Luego se instaló en Sariñena, que no tenía botería, y ahí empezó todo.

Su nieto Luis sostuvo la empresa durante casi medio siglo y, desde 1998, Alba Riera (sobrina política de Luis) e Ismael Pérez han perpetuado la tradición. Mairal, por cierto, es una de las siete boterías que quedan en España.

Ismael es de Cuenca. "Vine a estudiar becado a Huesca: allí conocí a Alba. Vivimos tres años en Cuenca, yo trabajaba en la construcción, pero un día nos dijo el tío Luis que se jubilaba. Él no tuvo hijos y no había quién llevara el negocio. Lo hablamos y finalmente nos decidimos: las enseñanzas del tío hicieron el resto".

La botería Pedro Lafuente de Huesca era la otra referencia del gremio en Aragón; fundada en 1896, ya cerró. Montserrat Ribera, viuda del tercer Pedro Lafuente botero, fue su última propietaria. "Al morir Pedro –recuerda Ismael– Montse aguantó el negocio, pero finalmente no pudo seguir. Mi mujer y yo disfrutamos con esto y esperamos jubilarnos en el oficio: de ahí en adelante, el futuro es incierto".

Ahora mismo, además del matrimonio, en Mairal trabaja gente de refuerzo según la temporada. Los ciclos, no obstante, ya no son los mismos de otros tiempos. "Antes –dice Ismael– empezabas a vender bien hacia finales de febrero hasta mitad de julio, luego hacías almacén, vendías otra vez desde septiembre, parabas hasta finales de noviembre y llegaba Navidad. Ahora vendemos bastante en agosto, algo que no ocurría antes, y en septiembre casi estamos de brazos cruzados".

Nuevas ideas

La crisis económica generalizada que ha marcado la última década de la cotidianidad española tardó algo más en llegar a este negocio; al fin y al cabo, salvo raras excepciones, la bota no se usa actualmente a diario. Para capear el temporal, en Mairal han jugado con nuevas ideas... sin cometer el error de irrespetar su tradición artesana. "Solo hacemos botas, no hemos trabajado productos complementarios. El punto diferencial que tenemos es el acabado, interior y exterior. El grueso del negocio sigue siendo la tradicional, pero en los dos últimos años hemos introducido botas de interior de látex para un mercado festivo, con personalización en el exterior, funciona bien entre las peñas y para regalos económicos", aclara Luis. "Desde el año pasado también vendemos por internet, y estamos tratando de abrir mercado en la Patagonia. En el pasado trabajamos con emigrantes españoles en Argentina, Suiza y Estados Unidos".

Luis: botas de vino... y de fútbol

A sus 83 años, Luis Mairal sigue bajando muchas mañanas al taller para coser botas con su vieja máquina. Desde los 14 años a los 65 estuvo en todos los oficios del negocio. Desde su jubilación asume pequeñas tareas por puro placer. "A ver, es mi casa, me siento bien de salud porque me trasplantaron un riñón en el Servet hace seis años y estoy de maravilla; además, me gusta".

Luis está orgulloso de sus botas a tres costuras, de la manufactura casera de la pez (resina de pino y aceite de oliva en la caldera, con proporciones infalibles que se dominan en esta casa) y de unas cuantas verdades aplicables al negocio... y a la vida. "Secretos para esto, lo que se dice secretos, no hay ninguno. La bota, cuanto más se usa, mejor. Si no le pasa como los toneles de madera, que se secan. Y se cura con vino, no me gusta hacerlo con coñac: la pez aguanta bien bebidas de 18, 20 ó 22 grados, no de 40".

Luis recuerda los zurcidos a aguja e hilo, los brocales catalanes para coronar la bota que venían de Torelló... él empezó la automatización, y también se ocupó de hacerlo todo en casa. "En Torelló plegaron el negocio y me ofrecieron comprar las máquinas; así lo hice, y las modernicé. Lo de la pez me lo enseñaron mi abuelo y mi padre".

Además de hacer botas de vino, Luis se calzó muchos años las de fútbol. "Fui portero en el Sariñena, el Barbastro, el Monzón y, durante un par de meses, el Lérida. Estando allí, mi padre y mi abuelo me dijeron: oye, el fútbol dura cuatro días y si te vas del todo, cerramos. Si coges el negocio y lo sabes llevar, te durará toda la vida. Así ha sido, tomé la mejor decisión. Eso sí, conocí a Ramallets en un amistoso en Sariñena con los veteranos del Barcelona: fue muy amable".

José Porta, un talento superlativo del violín que se apagó demasiado pronto

Dicen que José Porta (Sariñena, 1890-Suiza, 1929) que fue ‘el heredero de Sarasate’. El maestro navarro le avaló, de hecho; completó su formación en Bruselas desde 1905 con César Thomson y volvió muy poco a España. Stravinsky lo llegó a seleccionar para el estreno de alguna de sus obras, pero hasta 2011 no se conocía un registro que certificara el talento del monegrino. Un libro disco publicado por el Gobierno de Aragón en colaboración con Arpams (Asociación para la Recuperación del Patrimonio Musical y Sonoro) puso remedio a esa carencia, gracias a nueve cilindros de fonógrafo encontrados en la colección del oscense José Ángel Pérez Loriente.

El especialista Javier Barreiro seleccionó una veintena de registros para su digitalización, restauración y edición en cedé. Además de algunas curiosidades, como una versión de ‘La Internacional’; otra de la canción ‘Aspiraciones del alma’, interpretada por el barítono de Murillo de Gállego Marino Aineto, o unas sevillanas cantadas por El Ciego Acosta. Nueve de los 20 temas escogidos los protagoniza José Porta.

Florencio Balllarín y Gaspar Lax, hombres de ciencia que salieron del corazón monegrino

En el conjunto de personalidades relevantes que ha dado Sariñena en las ciencias y las artes, los nombres de Gaspar Lax y Florencio Ballarín están sin duda en el estrato más elevado. Lax nació en 1487; fue discípulo de Mair en el Colegio Monteagudo de París. Maestro en Filosofía y doctor en Teología fue catedrático de Artes en la Universidad de París. En 1525 se trasladó a Zaragoza, y ejerció allí de vicecanciller y rector en la Universidad, con discípulos del calibre de San Francisco de Borja. Cuando tan sólo tenía 20 años, publicó su primer libro en el que en su portada hacía constar su condición de ‘aragonensis de Sarinyena’. ‘La Aritmética’ de Lax es la más completa de su tiempo, Ballarín, por su parte, nació en 1801 y desde muy joven mostró un afán de conocimiento inagotable, desde la filosofía a las artes, la medicina, la física o las matemáticas. También es recordado por sus estudios sobre plantas medicinales, y sobre todo, por el nombre del que fue su discípulo más destacado en la Facultad de Medicina de Zaragoza: el científico español más afamado de todos los tiempos, don Santiago Ramón y Cajal, ganador del premio Nobel en 1906 junto al transalpino Camilo Golgi.

LOS IMPRESCINDIBLES

La tradición gaitera

De los nacidos en la localidad, Vicente Capitán ‘Pierretes’ (foto) fue el último en activo allá por los años 60. Heredó la gaita (y la maestria) de Sixto Lana, de Capdesaso. Otros gaiteros locales destacados fueron Tomás Tella o Juan Mir.

La Laguna de Sariñena

A pesar del problema gradual de contaminación sufrido, esta laguna (uno de los mayores humedales y cañaverales de España) presenta una gran diversidad de aves acuáticas, desde el aguilucho lagunero al ánsar, avefrías, cercetas...

La Orbea Monegros

Es probablemente la prueba de ‘mountain bike’ más importante y multitudinaria de España: la primera edición se celebró el año 2000 y al principio también había corredores y andarines. Este año, la prueba se celebró en abril.

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