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Aragón

El Valle de Benasque revive el ancestral traslado de ganado en busca de nuevos pastos

El traslado del ganado está afectando a unas 680 reses adultas y en torno a los 400 terneros.

El Valle de Benasque revive el traslado de ganado en busca de nuevos pastos
El Valle de Benasque revive el traslado de ganado en busca de nuevos pastos
Manuel Lamola

Los habitantes y visitantes del Valle de Benasque asisten desde el domingo y hasta este lunes a un rito ganadero cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos: la celebración del tradicional traslado del ganado que ha estado pastando en la segunda parte del verano en el entorno de Ardonés hasta la zona del valle de Estós en busca de nuevos pastos siguiendo los ritmos ancestrales de la trashumancia.

Este año, el traslado del ganado está afectando a unas 680 reses adultas y en torno a los 400 terneros que, procedentes en su práctica totalidad de granjas del Alto Ésera, han disfrutado estos meses veraniegos de los pastos frescos de la montaña. El operativo del traslado de las cabezas de ganado se iniciaba con las primeras luces del lunes cuando los ganaderos implicados subían a la montaña de Ardonés para triar las vacas y comenzar a bajarlas hacia el pueblo de Cerler, donde llegaban sobre el mediodía.

Tras una primera parada para reponer fuerzas y reagrupar los ganados, a primera hora de la tarde todas las reses iniciaban el descenso por la carretera de Cerler hasta los campos cercanos a Benasque, junto a la rotonda-cruce con la A-139, donde hacían noche para afrontar desde primeras horas de la mañana de hoy el último tramo de un recorrido secular que les llevará al Valle de Estós, donde permanecerá hasta la benasquesa feria ganadera de El Pilar, el 12 de octubre.

La junta de la comunidad de bienes del 'Monte de Estós' ha anunciado desde días atrás este traslado para advertir a residentes y visitantes de esta circunstancia y ha hecho pública su demanda de paciencia y las disculpas a los conductores u otros usuarios de las vías utilizadas que puedan verse afectados por esta tradición centenaria. Un anuncio en el que también solicitan que las personas que se crucen con los ganados en tránsito no se acerquen demasiado a las reses y sean respetuosos con ellas pero que es también una invitación –que cada año tiene una mayor respuesta popular- a quienes puedan estar interesados en asistir a este traslado en alguno de los puntos del recorrido.

La ganadería, tanto de vacuno como caballar y de ovino, ha sido históricamente una de las principales fuentes de riqueza de las gentes de la Alta Ribagorza pero paulatinamente ha ido perdiendo importancia por unos cambios económicos y sociales que se empezaron a hacer patentes a comienzos de la década de los sesenta del pasado siglo. Desde entonces, el turismo ha pasado a ser el motor económico del territorio quedando el sector ganadero en un plano cada vez más marginal.

No obstante, todo lo relacionado con los ganados y los ganaderos todavía tiene un considerable peso simbólico en la vida y en la tradición local como se refleja en la importancia y capacidad de movilización popular de citas como la Feria Ganadera de El Pilar de Benasque o con el apoyo y simpatía que despiertan actividades como este traslado de reses que se ha convertido, prácticamente, en una fiesta ciudadana con la que despedir el verano turístico.

Mención aparte merece el destino de las reses, ese monte de Estós que es de propiedad y gestión privada y que cuenta con una curiosa historia que arranca tras las guerras carlistas del siglo XIX y la desamortización de Madoz que enajenó estas tierras hasta entonces de titularidad pública. Entonces, los vecinos del municipio de Benasque, con independencia de su estatus y posición, se unieron para comprar una participación del valle de Estós por 'casa'. De esa manera, las 184 participaciones quedaron en manos de sus habitantes y se evitó que el valle de Estós cayera en manos de terceros ya que sostenía en gran medida su actividad ganadera y, por tanto, su supervivencia.

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