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Aragón

Alerre: traje, calzado y un coro bien afinado

Alerre cuenta con un singular Museo del Traje y el Calzado, una coral de voces masculinas y una profesora nativa de francés que ya genera niños bilingües en el pueblo.

Cristina Ríos, Simonne Sablé (con su nieta), Maite Vidal y Conrado Betrán, en Alerre.
Cristina Ríos, Simonne Sablé (con su nieta), Maite Vidal y Conrado Betrán, en Alerre.
Laura Uranga

Tomás Moyano es un diplomático escocés de padres españoles, nacido en Edimburgo: su condición de viajero impenitente se completa con la honorabilísima costumbre de coleccionar bellos recuerdos de los lugares visitados, sobre todo trajes, calzado, sombreros y abanicos. Una alternativa loable a los imanes de nevera, sin descrédito para los más originales de esta magnética especie. En Bruselas conoció a un matrimonio de Alerre, que residía allí por cuestiones de trabajo; en las conversaciones que siguieron a la primera, Moyano manifestó su deseo de encontrar un sitio para exponer lo mejor de su colección, y Alerre surgió como la perfecta alternativa. Hace quince años, esta pequeña localidad pegada a la ciudad de Huesca inauguró su Museo del Traje y el Calzado; tiene una colección de 3.000 piezas, de la cual se expone una parte, con rotaciones periódicas del material almacenado.

Los trajes y el calzado del museo están en la Torre-Campanario de la iglesia de Santiago, en un área desacralizada del antiguo palacio del conde de Bornos. El Ayuntamiento, que está al lado, tiene sombreros y abanicos. Maite Vidal y Cristina Ríos se encargan de las visitas guiadas y la conservación del espacio como voluntarias desde las Asociación de Amigos del Museo. "No queremos olvidar –señalan ambas– a quienes hicieron esto posible: Carmen López, Mariví Capablo, Lourdes Gros, el apoyo de Bizén d’o Río... la verdad es que se trata de un museo distinto a lo habitual en pueblos de este tamaño. Te puedes encontrar con un gran kimono rojo de boda japonés, una burka afgana, un traje escocés de gala… muchas cosas en un espacio de acceso gratuito que pudo hacerse gracias a fondos europeos, con la canalización de Bizén. Nos visita mucha gente, las jornadas de puertas abiertas de la comarca han ayudado a darlo a conocer más, tenemos visitas escolares... estamos contentos".

Alerre: traje, calzado y un coro bien afinado

Las voces recias de Ars Nova

Conrado Betrán dirige la coral Ars Nova de Alerre hace casi un cuarto de siglo. La motivación fue un rescate de los que se hacen por afecto. "Había aquí una misa cantada, no muy antigua, que desapareció de las celebraciones tras diversos cambios litúrgicos. Me propuse guardarla escrita, y el coro surgió para interpretarla. La misa tiene una base litúrgica popular, y es muy fácil de interpretar, pero nunca la hacemos completa porque es algo repetitiva, aunque aquí gusta y hasta emociona: en las actuales voces dicen reconocer a los antiguos intérpretes. Actuamos siempre el día de Santiago y en Navidad".

Conrado recuerda que "al principio vinieron muchos: luego ya se quedaron los que tenían ganas de verdad, para recibir técnica vocal y un poco de solfeo. Algunos sabían mucha música, otros nada y hubo que aplicar un aprendizaje ‘ad libitum’, pero la entrega de todos y la forma de compaginarse lo hizo posible".

El coro, formado íntegramente por hombres, tiene seis voces del pueblo y otras catorce de la comarca. "Al principio –aclara Conrado– era un grupo mixto, pero se hizo difícil encontrar voces femeninas. Yo lo compagino con la Coral Oscense, de la que soy director y fundador: llevamos 48 años, muchos discos y giras por toda Europa. La de Alerre es como un hijo pequeño, al que le tengo mucho cariño, y me permite trabajar de otro modo".

En Alerre vive desde hace seis años Simonne Sablé. Es natural de Salon-de-Provence, cerca de Marsella, donde vivió Nostradamus. "Mi marido tiene toda su familia aquí. Desde que llegué me encontré muy a gusto en el pueblo, y vengo trabajando con Maite en la biblioteca para ayudar a los niños con una inmersión en el idioma francés, desde el añito a la adolescencia. Aprenden jugando, cantando, con cuentos... y yo me lo paso muy bien". Simonne se encarga del acento francés en esta ventana al mundo abierta en las inmediaciones de Huesca...

LOS IMPRESCINDIBLES

La Cofradía del Rosario

Se fundó en 1671 para prestar apoyo religioso y material a sus miembros, que podían solicitar créditos para la compra de simiente para sus campos, al igual que para la compra de caballerías o ganados: una primera caja rural de ahorros.

La vía verde    

La nueva variante del Canfranero afectó al antiguo tramo de vía ferroviaria entre Huesca y Alerre, que ahora están conectadas por una Vía Verde apta para peatones y bicicletas: los vehículos a motor no pueden usarla.

Teatro y devoción

Recuerda Josefina Gros que una maestra del pueblo, Aurora Lasala, organizó a los niños en actividades de teatro y montó la obra ‘Las espigadoras de la rosa del azafrán’. Con lo recaudado se compró una imagen de Santiago.

- Ir al especial 'Aragón, pueblo a pueblo'.

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