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Aragón

Beamonte quiere marcar el paso

El PP-Aragón apuesta por endurecer más su oposición al PSOE si no hay diálogo y pactos relevantes.

Luis María Beamonte
Luis María Beamonte
Heraldo.es

Desde su llegada a la presidencia del PP-Aragón, en marzo de este año, Luis María Beamonteha querido impulsar la presencia del partido en el ámbito de la interlocución con Moncloa, Génova y el Pignatelli. Una de sus estrategias pasaba por marcar distancias con la anterior ejecutiva regional de los populares y con lograr acuerdos significativos en materia fiscal con el Gobierno PSOE-CHA a cambio de dar su respaldo a las políticas presupuestarias para asegurar los fondos para la concertada, para bomberos, despoblación y servicios en el conjunto de la Comunidad.

Beamonte aceleró los tiempos y mejoró sus relaciones con la dirección nacional de los populares, pero quedó un tanto descolgado de Moncloa y más alejado del Pignatelli de lo que hacía prever su buena relación con el presidente de Aragón, Javier Lambán. El dato más relevante es que el PP-Aragón se ha quedado en fuera de juego con la concertada tras el giro de Podemos a la abstención que permitió al Gobierno autonómico sacar adelante la modificación presupuestaria para pagar las nóminas del profesorado sin necesidad de pactar o dialogar con los populares.

Algo similar ocurrió con la Conferencia de Presidentes, la Comisión Bilateral y el Consejo de Política Fiscal Financiera. El Ejecutivo PSOE-CHA negoció directamente con los equipos de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y con los del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, además de las conversaciones directas entre Rajoy y Lambán. Con todo, el PP-Aragón permitió aprobar en las Cortes de Aragón el techo de gasto para que la coalición PSOE-CHA pudiera tramitar los presupuestos en plena bronca con sus socios de Podemos e IU, y cuando Lambán estaba ya en serias dificultades en su partido tras las primarias en las que apoyó a Susana Díaz y ganó Pedro Sánchez, salvo en la provincia de Huesca.

Precisamente esta tormenta interna en el PSOE aragonés tiene mucho que ver con la posición del PP-Aragón y la confrontación directa con los socialistas, incluso a costa de mantener enfrentamientos con ámbitos del centroderecha, como la concertada.

Es discutible si la radicalización de Lambán para tapar las vías de agua en su propio partido y las que le abre Podemos en las Cortes, es motivo suficiente para que el PP rompa con sus líneas básicas y opte por la oposición frontal contra el PSOE. Aunque Beamonte considera que no hay otra salida por "dignidad hacia el partido y hacia sus votantes".

Beamonte no está cerrado al dialogo, pero necesita gestos que Lambán no está dispuesto a hacer mientras no se resuelva su delicada situación con las primarias del PSOE-Aragón de las que depende su futuro político. El líder de los populares no olvida que PSOE y Podemos suscribieron un documento para excluir al PP de cualquier pacto en las Cortes y que tanto el consejero de Hacienda, Fernando Gimeno, como el de Presidencia, Vicente Guillén, presentan iniciativas sin contar con ellos. La cuestión es cómo recompone la situación para evitar tensiones en el PP, aquí y en Madrid, o si le bastará con esperar a ver cómo sale Lambán de las primarias regionales. Y si hay tiempo para poder retomar una relación tan tormentosa y compleja.

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