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"Queremos unirnos para hacer frente a esa especie de demonización de estos alojamientos"

David García tiene una casa en Calatayud y está impulsando una asociación aragonesa de este tipo de alquileres.

El abogado David García cree que es necesario potenciar esta clase de alojamientos.
"Queremos unirnos para hacer frente a esa especie de demonización de estos alojamientos"
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Durante el proceso para inscribir una vivienda de uso turístico en el Registro de Turismo de Aragón, que comienza con una declaración responsable por parte del propietario de la misma, casi siempre surgen dudas y uno se siente solo. Además, estos alojamientos han estado rodeados de polémica por las quejas de comunidades de vecinos en grandes ciudades, como Madrid y Barcelona, por las presiones para regular más esta actividad y por la no discriminación en algunos de los portales de internet más populares entre los que están regulados por la administración y los que no.

Estas son las principales razones que han llevado al abogado David García Latorre y a su mujer, que están inmersos en la apertura de una VUT a las afueras de Calatayud, a impulsar una asociación de ámbito aragonés. "Creo que es necesario que nos unamos para defender y potenciar estos alojamientos y hacer frente a esa especie de demonización que existe de ellos, causada sobre todo por una desinformación", declara.

Una primera reunión se celebró el pasado 7 de julio en Zaragoza, con la idea inicial de poner en marcha una agrupación provincial. La respuesta positiva, se contó con el apoyo de unos 40 propietarios entre los que acudieron y los que trasladaron su deseo de participar, dio alas a la iniciativa y ya se han emplazado para un nuevo encuentro a finales de septiembre. La futuro asociación aragonesa ya tiene hasta una propuesta de nombre: Aravut.

David García explica que en esta primera toma de contacto ya surgieron temas a abordar, como la posibilidad de que las comunidades de vecinos puedan prohibirlas si sus estatutos lo recogen de forma expresa (como ocurre en el decreto de la Comunidad de Madrid), la preocupación por el hecho de que bajo esta nueva figura se puedan "enmascarar" actividades que no son turísticas y la puesta en marcha de una plataforma propia de promoción.

"Es una ayuda, no un negocio"

Este abogado y su pareja decidieron dedicar a VUT la casa que poseen a las afueras del municipio bilbilitano porque ellos solo la utilizan durante el verano y no tenía cabida en la tipología de turismo rural "al tener Calatayud más de 1.000 habitantes", explica. "Por eso cuando surgió esta posibilidad nos animamos –comenta–. Tenemos claro que no es un negocio, pero sí supone una pequeña ayuda para soportar el mantenimiento de una propiedad de este tipo". Su modelo de vivienda (con capacidad para unas 11 personas) no es el habitual en las VUT, ya que en el 90% de los casos se trata de pisos y apartamentos en bloques.

En su opinión, esta clase de alojamientos son unos "agentes turísticos" al alza, aunque reconoce que el ‘boom’ en el que están inmersos es una "burbuja que tiene que regular el mercado automáticamente". Ante el "recelo" con el que les mira el sector hotelero defiende que la idea de que suponen una "competencia" es "totalmente irreal", ya que van dirigidos a un perfil de viajeros que suele buscar no solo precios más económicos sino un espacio que se adapte a sus necesidades y también un contacto y un trato más personalizado.

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