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Más de 62.000 años de vida perdidos en Aragón a causa de las muertes prematuras

Los tumores causan la pérdida de casi la mitad de estos años. Las enfermedades del sistema circulatorio, una sexta parte.

Puerta de Urgencias del hospital Miguel Servet, en Zaragoza.
Puerta de Urgencias del hospital Miguel Servet, en Zaragoza.
Oliver Duch

Las muertes prematuras provocan que se pierdan cada año más de 60.000 años de vida en Aragón. En concreto, según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2015 esta cifra alcanzó los 62.641, como producto de la diferencia entre la edad de fallecimiento de cada persona y la esperanza de vida que tendría. Es decir, si una mujer muere a los 60 años por un accidente de tráfico y su esperanza de vida es de 82,86; serían más de 22 años de vida perdidos.

Estas cifras van variando en cada año. Durante los últimos tiempos ha ido oscilando entre los 68.000 y los 61.500 años perdidos; dependiendo en gran medida del número de fallecimientos que se producen en la Comunidad y la esperanza de vida de estas personas. No es lo mismo cuando fallece alguien con una elevada edad, fruto del envejecimiento de la población aragonesa, que cuando hay un accidente múltiple y pierden la vida dos familias jóvenes.

De este modo, según los datos globales, los tumores son los que causan un mayor volumen de años potenciales de vida perdidos (APVP): 29.844 en el último año. Esto sucede porque el 33% de los fallecimientos por esta causa se dan antes de los 70 años. Los más mortales a una edad temprana son los de tráquea, bronquios y pulmón, con 340 fallecidos de menos de 70 años (casi la mitad del total de muertes ocasionadas por esta cuestión en 2015). “Cada vez hay más tumores y estos afectan en una edad no muy elevada. Están aumentando especialmente los casos de pulmón en mujeres”, recalca Evangelino Navarro, representante de Sanidad de CSIF Aragón.

Todo ello, a pesar de que los tumores no son la principal causa de muerte de la comunidad aragonesa (3.719 fallecimientos en 2015), lugar ocupado por las enfermedades del sistema circulatorio como la hipertensión o los problemas cerebrovasculares, que ocasionan más de 4.500 muertes al año. Esto se traduce en 10.620 años de vida perdidos. La diferencia radica en que este tipo de dolencias aparecen a una edad más avanzada (solo un 13% de los fallecimientos se producen antes de los 70 años), siendo los infartos agudo de miocardio los que provocan más muertes prematuras (un 22,26%).

Posteriormente, los fallecimientos por causas externas (accidentes de cualquier tipo o suicidios) son los que aglutinan más años de vida perdidos: 6.254. Las enfermedades del sistema respiratorio (neumonía, insuficiencia respiratoria o asma, entre otras) y las del digestivo (cirrosis, úlceras o enteritis) también aunan un volumen importante de años perdidos: 3.781 y 3.212 respectivamente.

Con menor incidencia se encuentran las enfermedades del sistema nervioso (Alzheimer o meningitis), las endocrinas, nutricionales y metabólicas (diabetes) y las infecciosas y parasitarias (tuberculosis, hepatitis o SIDA). En estos casos el volumen varía de los 2.730 de los primeros casos a los 1.222 de los últimos. El resto de enfermedades no aglutinan más de un millar de años perdidos.

Los hombres fallecen antes

Los datos difundidos por el INE demuestran que el número de años de vida perdidos no es similar entre hombres y mujeres, de hecho, existe una gran diferencia. Mientras que los hombres perdieron 42.629 años de vida en 2015; las mujeres solo dejaron de vivir 20.011. Esto tendría su explicación en que los hombres fallecen antes que las mujeres, puesto que el número de defunciones de 2015 fue bastante equilibrado: 7.326 hombres y 7.013 mujeres.

De hecho, las estadísticas del INE confirman esta situación. Durante los primeros 40 años de vida fallecieron en 2015 un total de 125 hombres y 70 mujeres. Sin embargo, con una edad superior a 90 años (superando ampliamente la esperanza de vida de ambos sexos), las defunciones de mujeres son el doble que las de hombres: 2.573 por 1.266. “Es una realidad que las mujeres tienen una mayor esperanza de vida y, por lo tanto, fallecen más tarde”, subraya Navarro.

En concreto, los hombres dejaron de vivir 18.894 a causa de tumores y 8.022 por el sistema circulatorio. Gran impacto tienen también las causas externas de mortalidad, que provocaron la pérdida de casi 5.000 años de vida. En el caso de las mujeres también son estas las principales causas de años perdidos, pero con volúmenes más reducidos. Los tumores provocaron la pérdida de 10.950 años. Por su parte, los problemas circulatorios supusieron 2.597 años menos y las causas externas, 1.445.

Más años de vida perdidos

A pesar de que una enfermedad aglutine el mayor volumen de años de vida perdidos, esto no quiere decir que sea la que cause muertes más prematura. Por ejemplo, los tumores provocaron la pérdida de casi 29.000 años porque más de 3.700 personas fallecieron por esta causa; sin embargo, el número medio de años de vida perdidos supera ligeramente los 14 por persona.

Por el contrario, las malformaciones congénitas solo supusieron 472 años de vida perdidos; pero el número medio de APVP por persona es de 31,47. Lo mismo ocurre en las afecciones originadas en el periodo perinatal (espacio de tiempo inmediatamente anterior o posterior al nacimiento de un bebé), que provocaron que cada fallecido dejara de vivir 62,5 años. También con un gran volumen de años de vida perdidos se encuentran las causas externas (24 años por persona) y los hallazgos clínicos anormales no clasificados (21,30). Por el contrario, las enfermedades de la piel (7), los trastornos mentales (7,95) y las dolencias del sistema genitourinario (7,99) son los que se producen con una edad más elevada.

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