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Tercer Milenio

Una etiqueta que premia el trabajo bien hecho

Más de veinte empresas agroalimentarias aragonesas cuentan con el distintivo de Marca de Calidad Rural, una etiqueta que reconoce su buen hacer.

Panadería Roda Gil, del Matarraña.
Panadería Roda Gil, del Matarraña.
Calidad Rural

En los últimos años, más de cien empresas de todo Aragón, de las cuales 22 son agroalimentarias, han obtenido la certificación de Marca de Calidad Territorial Europea, Calidad Rural, un distintivo cuyo objetivo es diferenciar, en el mercado globalizado en el que vivimos, los productos de calidad. Una marca que fue creada por la Unión Europea para potenciar el desarrollo de las zonas rurales con las ayudas Leader y que genera reputación, tanto en los territorios donde está implantada como en las empresas que han sido certificadas con esta etiqueta.

En el caso aragonés, esta distinción nació de un proyecto de cooperación entre seis grupos Leader y ocho comarcas, las de Somontano de Barbastro, quecoordina todo el proyecto, y las de Bajo Martín, Andorra-Sierra de Arcos, Comunidad de Calatayud, Campo de Daroca, Aranda, Jiloca y Matarraña, cuyas empresas, tanto turísticas, como agroalimentarias, industriales o culturales, se amparan en esta etiqueta para diferenciarse del resto de productos y convertirse en un referente dentro de su campo.

En el terreno de la agroalimentación, son 22 empresas las certificadas dentro del territorio y abarcan campos muy diversos, como el vino y el aceite, en la zona de Somontano de Barbastro, o los embutidos y el azafrán, en las comarcas turolenses.

«El proyecto, cuyos primeros certificados comenzaron a darse en 2012, está inmerso ahora en su segunda fase, con el reto de llegar a más empresas y, sobre todo, a más consumidores. Y pretendemos hacerlo a través de nuevas campañas promocionales que nos permitan acercarnos a otras compañías del territorio para que descubran todo lo que les puede ofrecer este distintivo. Para ello, contamos con un presupuesto general que ronda los 280.000 euros, financiados por la Unión Europea y el Gobierno de Aragón», apunta Josée Luis Hernández Cortés, gerente de Ceder Somontano, grupo que coordina el proyecto de Marca de Calidad Rural en Aragón.

Entre sus servicios, ofrecen a las empresas que están bajo su manto asesoramiento personalizado para conseguir una mayor rentabilidad y así poner en valor la calidad de los productos que presentan. «Las empresas que quieran formar parte de esta marca de calidad tienen que cumplir con una serie de requisitos imprescindibles para obtener la certificación que las acredita como miembros de la Marca Calidad Rural. Y, aunque conseguir esta certificación cuesta trabajo y esfuerzo, la recompensa final merece la pena», señala.

En estos momentos, algunas de las empresas certificadas están renovando su distinción, como es el caso de las asentadas en la comarca de Matarraña, Somontano de Barbastro, Bajo Martín, Andorra-Sierra de Arcos y Jiloca y Campo de Daroca. Una prueba con la que van a demostrar que siguen manteniendo e incluso aumentando los valores que les llevaron a formar parte de este grupo. En otros casos, se han solicitado nuevas incorporaciones y hay territorios que han pedido nuevas cartas de productos. Es el caso de la miel o las cerezas.

Más información en el Suplemento Heraldo del Campo

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