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Ruta de San Victorián a La Espelunca, por el PR-HU 43

Cerca de Aínsa, el sendero PR-HU 43 está señalizado también como ruta ornitológica entre el monasterio de san Victorián y la ermita de la Espelunca. Una buena propuesta para caminar toda la familia.

Monasterio de San Beturián o Victorián.
Monasterio de San Beturián o Victorián.
Archivo Prames

La ruta nos llevará desde el monasterio de san Victorián o san Beturián hasta la ermita rupestre de la Espelunga (’la cueva’, en aragonés), o Espelunca, un singular enclave en las paredes rocosas de la sierra Ferrera-Peña Montañesa. El paisaje, la fauna, los elementos patrimoniales, la historia y leyendas de los lugares que recorreremos justifican esta elección. Es un recorrido realizable todo el año, de 4,4 km (ida y vuelta, 1h 40 min.) y 270 m de desnivel, que sigue el antiguo camino de herradura señalizado como sendero PR-HU 43. Es también una de las rutas ornitológicas por Sobrarbe y La Ribagorza señalizadas por Cedesor.

Nos adentraremos en un espacio protegido de la Red Natura 2000, declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugar de Interés Comunitario (LIC). Durante la ruta podremos ver el vuelo planeador de grandes rapaces como el buitre leonado, el quebrantahuesos, el águila real o el alimoche y sorprender a especies roqueras como el treparriscos o el roquero rojo en las paredes calizas de la ermita.

Iniciamos la ruta en el monasterio de San Victorián o San Beturián. Junto al aparcamiento de este centro espiritual del Sobrarbe encontramos un panel de senderos GR y PR y el primero de la ruta ornitológica, con un croquis del recorrido que puede orientarnos si no disponemos de mapa. La señalización interpretativa nos informará sobre distintas especies de aves forestales y rupícolas que podremos encontrar a nuestro paso. Desde la parte trasera del monasterio iniciamos la caminata hacia la Espelunca siguiendo las señales del sendero PR-HU 43. Pronto nos introducimos en un paisaje mediterráneo de pinos, enebros, sabinas, coscojas, aliagas... y llaneamos en una zona de margas azules, rocas sedimentarias en las que no es difícil encontrar fósiles. Rodeamos el cerro del Castellar y llegamos a la ermita de san Antón o san Antonio, obra del siglo XVII que fue utilizada como corral y guarda una animada decoración mural de tradición barroca. Es un buen lugar para la observación de los buitres que anidan en los cortados de la sierra.

Atravesamos el pequeño barranco del Castellar y, entre hermosos ejemplares de carrascas, llegamos a la fuente de la Habanera, con formaciones de toba. Una vez pasada la fuente y junto a la pared rocosa encontramos un bloque de roca natural con una piedrecita encima, es la llamada piedra de san Beturián. La leyenda cuenta que el santo la usó como campana para llamar a sus discípulos cuando iba a morir... y que si golpeas la roca con la piedrecita se te concede un deseo. Continuamos el ascenso, ahora en pendiente más pronunciada, hasta las ruinas del corral de los caballos donde antaño se guardaban las caballerías. Ya estamos a los pies de la Espelunca, que alcanzamos por un sendero tallado en la roca ascendiendo en lazadas hasta la entrada a la cueva y ermita.

Hemos llegado a uno de los más singulares santuarios rupestres del Alto Aragón. Nos adentramos en su interior, morada del santo, de brujas, contrabandistas y guerrilleros antifranquistas del maquis tras la guerra civil de 1936-39. Observamos las aves roqueras, disfrutamos de la privilegiada panorámica a 1.350 m de altitud sobre el valle de La Fueva (‘la hoya’) y dejamos volar la imaginación pensando en la historia y en los variopintos personajes que habitaron este sorprendente y escondido enclave, el casi inaccesible escarpe rocoso donde san Victorián estableció su primer eremitorio. Regresamos por el mismo camino hasta el monasterio.

Datos útiles

Distancia: 4,4 km.

Tipo de recorrido: ida y vuelta.

Dificultad: baja.

Desnivel +/-: 270 m.

Horario: 1 h 40 min (ida y vuelta).

Época recomendada: todo el año.

Acceso: Llegamos al monasterio de San Victorián desde Aínsa, tomando la carretera local que conduce a El Pueyo de Araguás y los núcleos de Torrelisa, Los Molinos y Oncins. También podemos ir por la N-260 hasta Arro y de allí a Los Molinos.

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