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Aragón

La sanidad aragonesa atiende cada año a más de 1.500 pacientes de comunidades limítrofes

Aragón tiene convenios de colaboración con Castilla La Mancha, Navarra, Cataluña, Castilla y León, La Rioja y Comunidad Valenciana.

Hospital Miguel Servet
Foto de archivo. Hospital Miguel Servet
Heraldo

Miles de aragoneses se benefician de los acuerdos firmados entre comunidades limítrofes para poder ser atendidos en los centros de salud, especialidades u hospitales más próximos (aunque no pertenezcan a su comunidad de origen). De igual modo, catalanes, castellanomanchegos, castellanoleoneses, navarros, riojanos y valencianos son atendidos en Aragón. Así lo estipulan los distintos convenios firmados desde hace años y, algunos de ellos, ampliados recientemente. De este modo, según la información difundida por primera vez por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en 2015 más de 1.500 pacientes procedentes de otras comunidades fueron tratados en Aragón. 

En concreto, 1.376 tuvieron que ser hospitalizados y 125 acudieron a atención ambulatoria. La Comunidad Valenciana es la que registra mayor tránsito con Aragón, puesto que tuvieron que ingresar a 409 pacientes y atendieron a más de 50 en los ambulatorios. Después se sitúa La Rioja, con 356 y 8 atenciones respectivamente y Cataluña (298 y 10). Con un volumen más residual están Castilla-La Mancha (165 y 31), Navarra (74 y 6) y Castilla y León (74 y 17).

Estos convenios tienen una duración determinada, por lo que es necesario renovarlos y actualizarlos en determinadas situaciones. Por ejemplo, en el caso de la Comunidad Valenciana se firmó a finales de 2016 un nuevo convenio marco, que tenía por objetivo “llenar el vacío legal que existía”, según señaló la consejera valenciana, Carmen Montón. Con este nuevo convenio un total de 8.574 aragoneses y 2.460 valencianos podrán ser atendidos en el centro más cercano a su residencia. En concreto, los beneficiarios son los habitantes de Cantavieja, Mosqueruela, Mora de Rubielos, Sarrión y Valderrobres, en el sector sanitario de Teruel, y las zonas básicas de salud de Ademuz, Titaguas, Forcall y Morella, de la Comunidad Valenciana.

Por su parte, Aragón y Cataluña están negociando en estos momentos la renovación del acuerdo. Esta negociación estaría enmarcada dentro de uno de los anexos del convenio marco, en concreto, el dedicado a la asistencia sanitaria en urgencias y emergencias. En este caso, un total de 100.000 personas saldrían beneficiadas. Independientemente, sigue en marcha la colaboración para las zonas de Castejón de Sos y Benabarre en Huesca y de Alta Ribagorza y Tremp en Lérida. Asimismo, los municipios de la parte oriental de Aragón (Fraga, Tamarite de Litera, Mequinenza y Maella) seguirán acudiendo con total normalidad a los centros de Lérida (Hospital Arnau de Villanova) y Tarragona (Hospital de Mora de Ebro).

Respecto a los aragoneses que son atendidos en otras comunidades, no existe tanta y tan amplia información. El informe elaborado por el Ministerio de Sanidad solo ofrece datos de aquellos que fueron atendidos en Castilla y León y Cataluña. En el primer caso, un total de 504 residentes de Pomer o Pozuelo de Ariza fueron tratados en los centros de salud de Ólvega y Arcos de Jalón respectivamente, ambos en la provincia de Soria.

Los hospitales y centros de salud catalanes atendieron a 872 aragoneses, todos ellos residentes en el Aragón Oriental, especialmente, en la provincia de Huesca. Asimismo, este informe detalla que Cataluña registró en 2015 un total de 1.339 solicitudes de Aragón de asistencia sanitaria programada, es decir, de pacientes derivados porque se considera que podrían tener una atención más adecuada en un hospital concreto por tratarse de referencia para esa dolencia.

Hay que destacar que los diferentes convenios suscritos entre Aragón y otras comunidades “no incluyen mecanismos específicos de compensación económica por la atención sanitaria, excepto la posibilidad de facturación de la dispensación de la farmacia hospitalaria a pacientes externos”. Según especifica el estudio, “los mecanismos de compensación son los generales para la asistencia sanitaria entre comunidades autónomas: Fondo de Cohesión (cuando el paciente es remitido desde su comunidad de origen) y el Fondo de Garantía de Asistencia Sanitaria (el paciente va por su propia decisión, por ejemplo, cuando está de vacaciones)”.

El Fondo de Cohesión desapareció de los presupuestos de 2016 (las diferentes consejerías tenían que presentar un saldo entre pacientes atendidos y derivados, además del tipo de atención que se ha dispensado), pero en los de 2017 ha vuelto con una partida de 3,76 millones de euros. Por su parte, el de Garantía Asistencial se basa en la resta entre los pacientes atendidos en Aragón y los aragoneses que atienden en otras comunidades.

¿Qué hacer en vacaciones?

A pesar de que entre comunidades autónomas limítrofes existen estos convenios que permiten la atención en una región diferente a la que se vive, todavía no se ha conseguido implantar este programa con efectos en todo el territorio nacional. El problema es quién y cómo se sufragan los gastos derivados de un paciente de otra comunidad, puesto que muchas consejerías se han mostrado contrarias al sistema de financiación actual.

Existe otro escollo: la historia clínica de los pacientes. De hecho, en el estudio realizado por Ministerio de Sanidad ya se pone en manifiesto que “el acceso por parte de los profesionales sanitarios a la historia clínica corporativa del servicio de salud originario del paciente no está resuelto, aunque hay grupos de trabajo en algunos casos que están estudiando cómo facilitar ese acceso sin comprometer la seguridad”.

Aun así, si alguien se pone enfermo en otra comunidad autónoma, debe ser atendido en el servicio de urgencias hospitalario o del centro de salud. “Si estás de vacaciones o de visita y te ocurre algo, se tiene derecho a acudir a un centro de salud; sin embargo, como funcionan por cupos de tarjetas sanitarias, lo más probable es que te remitan al servicios de urgencias que hay en algunos centros de salud o al hospital”, subraya Evangelino Navarro, presidente autonómico de Sanidad de CSIF.

La receta electrónica, un importante avance

Desde mayo, Aragón está incluida entre las comunidad autónomas que tienen interoperabilidad de receta electrónica, es decir, las recetas emitidas en Aragón pueden dispensarse en otras comunidades y los residentes de otras regiones pueden comprar sus medicamentos en Aragón. De momento, solo hay ocho comunidades más añadidas a este convenio pero, según especificó el Gobierno de Aragón, el objetivo es que en 2018 sea una realidad en todo el país.

En la actualidad, este servicio está plenamente operativo en Canarias, La Rioja Extremadura, Castilla y León, Galicia, Navarra y Valencia. Por su parte, Castilla La Mancha emite recetas que se pueden dispensar en otras comunidades, pero ellos no efectúan dispensaciones de recetas generadas en otras regiones. Durante la primera semana de prueba, en Aragón se dispensaron medicamentos a 35 pacientes y 22 aragoneses recogieron sus tratamientos en otras autonomías. De este modo, durante este verano (o el resto del año), cualquier paciente crónico podrá comprar su medicación en una farmacia de las comunidades anteriormente nombradas. Si viajan a cualquier otra, deberán seguir llevando la medicación necesaria para toda su estancia o pedir a su médico de Atención Primaria la receta en papel, a través de la funcionalidad “periodo vacacional”.

“Por estas cuestiones, cuando se tenía previsto pasar un periodo largo (por ejemplo, tres meses o más), se solía pedir una tarjeta sanitaria para evitar problemas a la hora de acudir al médico de cabecera o comprar medicamentos”, explica Delia Lizana, secretaria general de la Federación de Sanidad de CC.OO. De hecho, según los datos del Instituto Aragonés de Estadística (Iaest), el número de población no residente en Aragón que tiene tarjeta sanitaria en la Comunidad ha aumentado un 80% en siete años, ya que se ha pasado de 88 en 2010 a 159 en 2017.

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