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Aragón

El Salud recupera usuarios por primera vez desde 2010 debido a los trabajadores extranjeros

De 2016 a 2017 se han registrado unas 4.000 tarjetas sanitarias más en la comunidad aragonesa.

Centro de Salud
Puerta de un centro de salud de Aragón.

La pérdida de población, el regreso de muchos inmigrantes a sus países de origen y el Real Decreto de 2012 (que prohibía que los extranjeros ilegales tuvieran derecho a la sanidad pública) provocó que desde 2010 a 2016 se registraran casi 53.000 tarjetas sanitarias menos en Aragón. Esta tendencia a la baja, que se mantuvo de manera constante, aunque con especial incidencia en 2012; se está viendo revertida debido al incremento de extranjeros que residen en la comunidad aragonesa y que cotizan a la seguridad social. En concreto, según los datos extraídos del Instituto Aragonés de Estadística (Iaest), en este último año (las cifras se toman a fecha 1 de enero de cada año), se ha pasado de haber expedidas 1.289.374 tarjetas a 1.293.430, lo que supone 4.056 más.

“Las razones pueden ser muy variadas, aunque principalmente se debe al incremento de población que firma su primer contrato laboral”, detalla Delia Lizana, secretaria general de Sanidad de CC.OO. Una opinión que también mantiene Evangelino Navarro, presidente autonómico de Sanidad de CSIF: “Para tener ser usuario del Sistema Aragonés de Salud es necesario estar inscrito en la Seguridad Social, por lo que este aumento de inscritos se ha visto reflejado en un mayor número de tarjetas sanitarias”. Según recalca el propio Salud en su página web para tener tarjeta sanitaria es necesario presentar el DNI, NIE o Pasaporte; el certificado de Inscripción en el Padrón Municipal y el documento que acredite la condición de asegurado o beneficiario (emitido por el Instituto Nacional de Seguridad Social).

“Aunque muchos contratos son precarios, el hecho de inscribirse en la Seguridad Social da derecho a una tarjeta sanitaria; por lo que de este modo se explicaría el incremento de estos datos”, subraya Lizana. En concreto, según los datos del Iaest, esta nueva tendencia no se explicaría por un aumento importante de jóvenes aragoneses que empiezan a trabajar, sino por el auge de población inmigrante que vive en la Comunidad y ha encontrado un empleo. Mientras que en 2016 había 81.986 extranjeros no comunitarios (de fuera de la Unión Europea) que tenían tarjeta sanitaria, en 2017 esta cifra ascendía hasta los 82.552. Por su parte, el verdadero incremento se percibe en los comunitarios, que han pasado de 69.723 a 73.185.

Algunos de ellos pueden corresponder a inmigrantes ilegales que en 2012 perdieron la cobertura sanitaria y que ahora ya han regularizado su situación y han podido tener acceso a la tarjeta sanitaria. Otros son nuevos extranjeros que han decidido venir a España y en concreto a Aragón en busca de oportunidades laborales y las han encontrado. Los datos revelan que el perfil mayoritario de estos nuevos usuarios del Salud son hombres y mujeres de entre 40 y 49 años (la mitad de los nuevos inscritos tienen estas edades).

Estos datos corroboran los difundidos por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, que especificaban que en un año (de diciembre de 2015 a diciembre de 2016) se habían registrado casi 3.000 nuevos afiliados extranjeros a la Seguridad Social en Aragón, lo que suponía un incremento del 5,1%. Asimismo, según el Observatorio Permanente de de la Inmigración, el volumen de extranjeros con certificado de registro o tarjeta de residencia en la comunidad aragonesa también se ha incrementado durante el último año en cerca de 3.000 personas.

Respecto a sus países de origen, la gran mayoría (2.753) son rumanos que han empezado a trabajar en Aragón. En concreto, en un solo año, ha pasado de haber casi 53.100 personas originarias de Rumanía con tarjeta sanitaria a ser casi 56.000. Otros países de procedencia en los que se ha percibido un fuerte incremento son Bulgaria (260 más), Nicaragua (469), Honduras (165), China (138), Venezuela (132), Guinea Ecuatorial (119) e Italia (116). Por el contrario, 360 marroquíes y más de 300 ecuatorianos han dejado de ser usuarios del Salud. En este caso, lo más probable es que se deba a que han regresado a su país de origen.

Aumento de otras comunidades

Aparte del incremento de población extranjera con tarjeta sanitaria de Aragón, durante los últimos siete años se ha producido un fenómeno importante: ha crecido un 80% la población de otras comunidades autónomas que son usuarios del Salud. El volumen en comparación con los usuarios totales es mínimo, pero aun así es una tendencia constante al alza, ya que se ha pasado de 88 en 2010 a 159 en 2017. 

"Cada vez es más común que la gente que viene a pasar el verano a Aragón o que tiene algún tipo de vínculo con la comunidad por el que está bastante tiempo, pida la tarjeta sanitaria para evitar problemas con las recetas o en atención primaria, donde no te atienden si no la tienes”, explica Lizana. No obstante, recalca, “en urgencias siempre será atendido”.

Extranjeros ilegales con cobertura sanitaria

Con el Real Decreto de 2012, alrededor de 14.000 extranjeros ilegales perdieron el acceso a la sanidad pública española y, por lo tanto, a la aragonesa. Sin embargo, en 2015 el nuevo Departamento de Sanidad anunció la ampliación de la cobertura sanitaria a este colectivo, aunque no sería a través de la tarjeta sanitaria, ya que en la actualidad no es legal. No obstante, la medida puesta en marcha por el Gobierno de Aragón implicaba los mismos derechos que la tarjeta sanitaria. En 2016, unas 1.600 personas se habían acogido a esta propuesta que les ofrecía cobertura total.

Esta asistencia sanitaria va dirigida a extranjeros en situación irregular que estén empadronados o tengan residencia efectiva en algún municipio de Aragón de, al menos, tres meses. También es necesario que no puedan adherirse al derecho de asistencia sanitaria desde el país de origen, no tener derecho al reconocimiento por cualquier otra Administración y no disponer de recursos económicos (sus ingresos sean inferiores a dos veces y media el IPREM, o lo que es lo mismo, 15.975,3 euros anuales).

Este documento acreditativo tiene una vigencia de un año, aunque se puede ampliar si las condiciones se siguen manteniendo. Para obtenerlo, es necesario solicitarlo en el centro de salud. Allí hay que presentar un pasaporte en vigor, la solicitud cumplimentada y los documentos que certifiquen todos los requisitos para su adquisición

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