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Tercer Milenio

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La UZ apuesta por el micromecenazgo para ayudar a enfermos e investigadores

Este año está previsto que una decena de investigaciones busquen financiación y visibilidad de este modo.

Una mutación genética en un niño de 5 años promueve una campaña para su investigación.
Una mutación genética en un niño de 5 años promueve una campaña para su investigación.
Universidad de Zaragoza

Ampliar la esperanza y calidad de vida de aquellas personas que sufren Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), ayudar a un niño con una enfermedad rara mitocondrial y conseguir exponer el cráneo de un cocodrilo marino de unos 50 millones de años de antigüedad. Estas son las primeras campañas de micromecenazgo o  'crowdfunding' lanzadas por la Universidad de Zaragoza en poco más de un mes. Sin embargo, no serán las únicas, puesto que está previsto que en los próximos meses se intente recaudar recursos para un total de 10 investigaciones científicas y de divulgación, es decir, que se pondrán en marcha siete proyectos más.

“Hace un tiempo, firmamos un convenio con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) para realizar una convocatoria interna y una selección de diez proyectos que pudieran resultar de interés para que la gente colabore en su difusión y ampliación”, detalla Luis Miguel García, vicerrector de Política Científica del campus público aragonés. De este modo, hace unos meses se llevó a cabo esta convocatoria y la investigación de Rosario Osta fue la elegida para inaugurar la sección aragonesa de la plataforma Precipita, impulsada por FECYT. “Este es un modo de crear un punto de encuentro entre los investigadores y las personas interesadas en la ciencia”, explican desde esta Fundación.

Y parece que lo están consiguiendo con bastante éxito. En poco tiempo, la Universidad de Zaragoza ya ha recaudado más de 35.000 euros en los tres proyectos que tiene actualmente en funcionamiento. Dos de ellos ya han alcanzado el mínimo necesario y se encuentran cerca de conseguir la cantidad óptima con la que podrán desarrollar de manera más amplia su trabajo. Por ejemplo, en el caso del ELA, que fue la primera que se difundió, durante los primeros cinco días obtuvo los 9.000 euros de objetivo mínimo y en la actualidad (a 48 días de que expire la propuesta) ya ha recaudado casi 18.000, muy cerca de los 25.000 que se ha marcado como importe óptimo.

Según detallan, si se alcanza esta meta, además de llevar a cabo el primer ensayo preclínico en los animales modelo de la enfermedad para comprobar su efecto en la neuroinflamacimón y buscar su mecanismo de acción, se podría realizar otro ensayo en el que se le administraría un fármaco y se comprobaría su efecto. "Además, parte de este dinero iría destinado a contratar a un investigador durante un año", aseguran.

Posteriormente se puso en marcha el proyecto impulsado por José Ignacio Canudo, que pretende que el fósil del cráneo de un cocodrilo marino de unos 50 millones de años de antigüedad (recuperado del Parque Nacional de Ordesa) pueda estar expuesto en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza. En este caso, la propuesta no está teniendo tanto éxito, aunque ya se han recaudado casi 1.300 euros (la cifra mínima son 4.000). Si finalmente no se obtiene esta cuantía, según especifican desde Precipita, “ni para el donante ni para el responsable del proyecto supone ningún coste”, es decir, que no se llevará a cabo.

No obstante, todavía quedan dos meses para recaudar la cuantía mínima con la que se contrataría a un profesional de la restauración de fósiles (la Universidad de Zaragoza no cuenta con ninguno) y se realizaría un estudio de la pieza, "lo que incluye un escaneo y la reconstrucción digital en 3D del interior y el exterior del cráneo".

El tercer proyecto, que se lanzó hace un par de semanas, es el de Julio Montoya. En este caso se centra en intentar alargar la esperanza de vida de un niño de 5 años con una enfermedad mitocondrial de aparición temprana, “que se presenta con disminución del tono muscular, retraso psicomotor y temblor en manos y pies”. De momento, la respuesta de la sociedad ha sido todo un éxito y rápidamente alcanzaron los 6.000 euros mínimos que eran necesarios. De este modo, se podrá estudiar en qué proceso metabólico participa la proteína y si las células del paciente presentan este defecto.

Si finalmente se alcanza el importe propuesto, que son 24.000 euros (ya llevan 17.500), se podrá clonar el gen normal para introducirlo en las células del paciente e intentar recuperar la actividad perdida por la presencia de la mutación. Según subrayan, este proyecto no solo beneficiaría al niño objeto de estudio sino a todos los que puedan padecer enfermedades raras debidas a mutaciones en este gen. Asimismo, permitirá nuevas aplicaciones en el diagnóstico prenatal y postnatal de las enfermedades mitocondriales.

Los criterios utilizados por la Universidad de Zaragoza para elegir los proyectos que van a lograr financiación a través de micromecenazgo son los mismos que marca Precipita. "Nos centramos especialmente en el número de publicaciones científicas, en el hecho de que sea un proyecto financiado a nivel nacional e internacional y en el impacto social de la investigación propuesta", subrayan desde el campus público aragonés.

Una gran acogida

Desde la Universidad de Zaragoza se muestran satisfechos con el resultado que están obteniendo con estas campañas de micromecenazgo, “en especial las de enfermedades, que son los que más movilizan a la sociedad”. No obstante, subrayan que, a parte del dinero que se recauda y que servirá para incentivar la investigación en un momento algo complicado, tiene gran importancia la concienciación social que supone, ya que muchas personas se dan cuenta de este modo “de la necesidad de invertir en investigación”.

“Hasta ahora teníamos las peticiones de gente que quería donar, pero estaba despistada, ya que no sabían exactamente el proceso que debían seguir. Con esta plataforma, el ciudadano ve los proyectos que existen y elige aquel que más le interesa. Además, cada persona puede saber específicamente en qué se va a utilizar su dinero”, puntualiza García. Por ello, además de como fuente de ingresos para la investigación, estas campañas de financiación colectiva ayudan a la divulgación, tanto de los proyectos en particular como de todo el trabajo de investigación que se lleva a cabo en el campus universitario aragonés.

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