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Aragón mantiene vigentes 14 comunidades de villa y tierra de origen medieval

La ley reconoce que son entidades históricas que se rigen por sus normas para administrar pastos o monte.

Los estatutos que rigen en la actualidad la Mancomunidad del Valle de Broto, en Huesca, se remontan a un privilegio otorgado por el rey Jaime II de Aragón, en 1323, y se actualizaron en 1925. A pesar de los años transcurridos, esta organización territorial sigue funcionando como el primer día. Esta es solo una de las 14 comunidades de villa y tierra que siguen vigentes en la Comunidad y que tienen su origen en la época medieval.

El artículo 2 de la Ley 7/1999 de Administración Local de Aragón reconoce que son entidades históricas que se rigen por sus "normas tradicionales y consuetudinarias". Sus reglas de funcionamiento están contenidas, habitualmente, en estatutos que tienen su origen último "en antiguos fueros, pactos o concordias", explica Sergio Pérez, director general de Administración Local de la DGA. Este es el motivo por el que no es posible la creación de una nueva comunidad de este tipo. "En su momento –relata Pérez– eran poderes fácticos". Nacieron en los siglos XI y XII y "siguen existiendo porque son derechos de base germánica". Se basan en la existencia de unos bienes, generalmente monte o pastos, en régimen de propiedad indivisa de varias localidades. "Tienen su origen en la división de un antiguo municipio medieval compuesto de varios núcleos de población que se independizaron constituyéndose en poblaciones autónomas, pero conservando todos sus derechos sobre el patrimonio común". Esto explica la necesidad de crear una entidad que atienda la gestión, administración y explotación compartida de los bienes, repartiendo luego beneficios entre sus miembros, proporcionalmente a su cuota de participación.

Ana Isabel Sánchez, teniente de alcalde de Torla, preside la Mancomunidad Forestal Valle de Broto, integrada por ocho pueblos que, a su vez, se reagrupan en cuatro vicos. Esta entidad posee, entre otros bienes, parte de un monte en Bujaruelo y una montaña en Francia. "En verano, de forma rotativa, los ganaderos llevan allí a pastar sus vacas". En la denominada Casa del Valle, como es tradición, celebran las reuniones los 16 junteros. El edificio está en Broto y, según cuenta la alcaldesa de este municipio, Carmen Muro, adosada a él estaba el Justicia y la antigua cárcel, hoy visitable.

Modificación de los estatutos

Estas comunidades de villa y tierra sí pueden modificar sus estatutos o normas para adecuarlos a las nuevas circunstancias económicas y sociales, adaptar las formas de aprovechamiento de sus bienes o incluir entre sus fines la ejecución de obras y prestación de servicios que beneficien conjuntamente a sus miembros.

Para hacer efectivos los cambios, deben contar con los acuerdos del órgano superior de gobierno de la entidad y de cada uno de los ayuntamientos de los municipios que la integran. Las modificaciones aprobadas se someterán a información pública por el plazo de un mes. Aparecerán en los tablones de edictos de los Consistorios y se publicarán en el Boletín Oficial de Aragón. Asimismo, se solicitará un informe de la Diputación Provincial correspondiente y del consejo comarcal en el que se encuentre. De las 14 comunidades de villa y tierra que se mantienen hoy en día –la mayoría de ellas en la provincia de Huesca– han modificado sus normas la Comunidad de Albarracín, Puerto Escarra, Quiñón de Buerba y Quiñón de Panticosa.

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